espacio de e-pensamiento

lunes, 26 de noviembre de 2007

Miniatura

Políticos empequeñecidos, vulgares, vanidosos como cáscaras. A menudo pienso que dedicarles tiempo y espacio no es más que vernos atrapados en sus estrategias de notoriedad. En correspondencia a su tamaño mínimo, sólo merecen miniaturas. Parece que todas las imbecilidades que dicen no tienen por objeto más que atraer nuestra atención, desatar nuestra furia, mantenernos ocupados en las futilidades que llaman "el presente". Lo que tomamos como producto de la debilidad mental o la mala fe quizás no sea más que el recurso que utilizan para ser objeto -aun despreciado- del intelecto (de otros). Un modo retorcido de participar de la inteligencia. Por eso balbucean sus insensateces, procuran el escándalo mostrándose en su zafiedad y su miseria; por eso se copian a sí mismos y ritualizan -inalterable- su espectáculo de mentecatez.; por eso cada uno se ata a su guión como la vela al viento. Su carrera depende de ocupar un día más el escenario de ese cabaret grotesco. Por eso el venerable Montilla -tras su gran hit idéntico de hace un par de semanas- se cita a sí mismo y repite su aria como un tenor envejecido: "La realidad de España y Cataluña es el desapego".