espacio de e-pensamiento

martes, 1 de abril de 2008

Peak Oil

En 1956 un geofísico norteamericano, Marion Hubbert, enunció una curiosa teoría a la que generalmente se le ha negado la credibilidad, pero siempre se ha mirado de reojo: la teoría del cenit del petróleo, más conocida por “Peak Oil”. Hubbert, que trabajaba para la petrolera Shell en Texas, se dio cuenta de que la extracción de petróleo de un pozo seguía un comportamiento gausiano: la extracción del crudo puede ir en aumento hasta un punto máximo a partir del cual se hace cada vez más difícil hasta ser impracticable. La razón de esto reside en que hace falta un gasto energético para conseguir sacar el petróleo del pozo y llega un momento, cuando se ha rebasado ciertos límites, que esta tarea aumenta su coste mientras que disminuye la cantidad de combustible obtenido. Cuando el coste de obtener el petróleo del pozo y refinarlo para convertirlo en una fuente de energía válida es mayor que la cantidad de combustible obtenido, el yacimiento deja de ser rentable.

A Hubbert se le ocurrió la idea de que tal esquema puede ser aplicado, no sólo a pozos determinados, sino a la extracción de petróleo a escala general, así que, dadas las condiciones iniciales y las reservas de petróleo estimadas en los años sesenta calculó cuándo sería el “peak oil”, el cenit de la extracción petrolífera. Predijo, por ejemplo, que los pozos norteamericanos alcanzarían este máximo en torno a 1970, y sólo se equivocó un año, ya que esto se produjo en 1971; desde entonces, como predice su teoría, la extracción norteamericana no deja de caer, situándose en la actualidad en los niveles de los años cuarenta. También, como era de esperar, predijo cuándo se produciría el máximo con respecto a la producción mundial situándolo entre 1995 y el año 2000; en esto, como sabemos se equivocó, ya que desde 1995, el incremento de la producción no ha dejado de aumentar, como respuesta al aumento de la demanda debido al auge económico de los últimos años. Esta equivocación, no obstante, puede no deberse a un fallo de la teoría, sino a lo que suele denominarse la “sensibilidad inicial”; y es que una curva de Gauss es muy sensible a las variaciones que pueda haber en la consideración de los datos al trazar la ecuación: si tomas unos datos sensiblemente diferentes, el resultado también varía considerablemente. Y, por supuesto, Hubbert en los años cincuenta, no sabía que, por ejemplo, en el año 73 se iniciaría una crisis económica que haría descender considerablemente la demanda de crudo a nivel mundial, y algo semejante, aunque a menor escala, ocurriría al comienzo de la década de los noventa. Por esta razón, algunos matemáticos, recalculando la predicción, pero con los nuevos datos, han calculado que tal pico de producción debería sobrevenirnos en el año 2010, dentro de un año y medio, más o menos. Pero, es de resaltar que, ya se está hablando en algunos ámbitos que tal pico se alcanzó de forma real y efectiva hace tres años, tras el huracán Katrina, cuando Estados Unidos pidió a los Emiratos Árabes que aumentaran la producción para paliar los efectos de tal catástrofe; la respuesta árabe fue sorprendente: no tenían capacidad para aumentar el número de barriles ya que estaban al máximo de producción.
Todo esto ha motivado que no falten las voces que desde diversos ámbitos achacan esta crisis económica en la que estamos entrando al efecto Peak Oil, señalando que no es una crisis pasajera, sino que la escasez ha venido para quedarse, y por muchos años. Si la teoría es correcta, a medida que pase el tiempo, la producción de petróleo irá descendiendo a un ritmo animoso, lo que hará aumentar incesantemente los precios y, de forma progresiva, irán entrando en barrena primero las economías más débiles y, tras estas, todas las demás.
No obstante es cierto que, aunque los defensores de la teoría de Hubbert son muchos, esta no es la única explicación de la actual crisis del petróleo. La explicación oficial, que lo es seguramente por ser la más tranquilizadora, achaca la crisis al auge de las economías emergentes, especialmente China e India. Estos dos países se han convertido los últimos años en grandes demandadores de combustible, lo que encarece los precios ya que hay más demanda y, de momento, la misma oferta. Pero si esto es cierto, también lo es el hecho de que la OPEP ya ha avisado de que está llegando al límite de su capacidad, y Escandinavia o Rusia llegaron a este límite hace tiempo.
Por suerte o por desgracia todo apunta a que vamos a ser espectadores de un cambio, algo siempre tan emocionante como intranquilizador. Así que, como diría mi abuela, “que Dios nos pille confesaos”