espacio de e-pensamiento

miércoles, 18 de junio de 2008

Divertimento

Un oscuro discípulo de Heráclito el oscuro caviló largamente sobre las aporías esgrimidas por Zenón. Sabemos que los argumentos del eléata -tan afamados y convincentes- exponen de modo preciso y sistemático el absurdo de aceptar que haya movimiento; y es que, siguiendo las enseñanzas de Parménides, el ser no puede ser más que Uno, Inmutable, Imperecedero.... No obstante, para el heraclíteo, el logos no podía prescribir a lo real una inmovilidad tan exacta como, para él, fabulosa e inexistente. Decidió por ello encontrar el movimiento en la misma lógica a que atendía el de Elea, y así procedió:
La más célebre formulación de las pruebas de Zenón -y aquí no puedo más que intentar esquematizar- refiere que para alcanzar un punto B desde una posición A es necesario antes alcanzar la mitad del recorrido: el punto C; a su vez, para alcanzar este último punto será preciso alcanzar la mitad de la distancia por recorrer, es decir, el punto D. El núcleo de la argumentación, entonces, es que siempre hay un punto medio que alcanzar antes de llegar a cualquier lugar, incluso el más cercano, por lo que la multiplicación de los puntos hasta el infinito hace imposible alcanzar cualquiera de ellos. La demostración es impecable, pensó el discípulo de Heráclito: como toda demostración bien construida, consiste en el paso necesario de unas premisas a una conclusión. Por ello, concluyó, el argumento se niega a sí mismo: si existe una demostración de la imposibilidad del movimiento, está demostrado que el movimiento existe. El logos se mueve.

8 comentarios:

  1. Interesante comentario Borja; habría mucho que decir, peroe stos días tengo poco tiempo...la playa me deja valadado.
    PD. Recuerda colgar el vínculo en la página de novedades, es importante.

    ResponderEliminar
  2. Divertimento.

    Palabra cargada de dobleces, emociones y buenas y malas intenciones. El principio del texto remite mis recuerdos, más acusados según bifurcan mis edades, y entre ellos Borges.

    Para los que afrontamos el momento, los que lastramos nuestra conformidad en esos istmos de biografia que llamamos momentos, sensaciones, Borges es un rito iniciático.

    Recuerdo amaneceres entre la gran novela francesa y los maestros rusos. Demasiado joven. Y ahora me veo refatigando el número de sus páginas y las edades del hombre.

    Quema el reciente renacer de la mano de los Rostov y bolchoski, mientras el tráfago de estaciones prolongan el sueño de trabajadores que penan un sueño que es desidia y protesta.

    Recuerdo un examen de Teoria del Conocimiento, yo comente Heráclito tu Nieztche, creo que los dos sacamos sobresaliente.

    Desde el punto de vista lógico tu divertimento es brillante, de hecho original, más y por eso es divertimento, es estupido, o sea, lúdico.

    Tenemos a Heráclito, a Zenón, el tren, el nuevo día, a Toltoi, a Borges, a Hume, al ideal regulativo que no se si es movimiento o todo lo contrario.

    Borges tenia truco, el inmovilismo también, Tolstoi no, murio en un vagón enterrado en via muerta.

    No se plegó a que no se reconociera el sentido de la historia, sus buenas o malas intenciones.

    Logos.

    Que queremos decir con ese término.

    No remite a un concepto.

    Sino a una concepción.

    Ahora lo traducimos por palabra para quedar bien. Hablamos de un mundo precientífico.

    Todo era mito como lo sigue siendo ahora, de ahí esas protuberancias de la instrumentalización del lenguaje.

    El problema no es no estar preparado para la movilidad, siquiera para la inmovilidad, Jorge Manrique, no estan preparados para la verdad, los que lo estamos no la sabemos.

    ResponderEliminar
  3. Edu, disfruta de la playa y de tus niñas, ya habrá tiempo para discutir o comentar. En cuanto a lo que me dices de "novedades", la verdad es que no sé cómo se hace, podrías asesorarme en ello.


    Settembrini "el oscuro": me gusta tu comentario, tus tangentes referencias a cosas que se escapan o que nunca llegan.... me gusta también -cosa con la que Edu seguramente no estrá de acuerdo- la relación que estableces entre el mito y la concepción instrumentalista del lenguaje; ese lenguaje que, para mí, se reseca al perder cercanía y deseo de verdad, se encierra en su satisfacción onanista y se vacía de sentido...., y se torna un aparato mortecino y aburrido. Sí, quizás esa verdad que alimenta al lenguaje e impide que se convierta en mera lubricidad conceptual tenga que ver con el viejo Tolstoi muriendo en un tren parado en la extensión infinita de la estepa rusa.

    ResponderEliminar
  4. "El oscuro", seguramente no haya mayor elogio para un licenciado en filosofía. Te lo agradezco, aunque te traicione el afecto.

    "Que importa mi existencia,pensó el principe Andrey cuando la oyó hablar, temiendo sin saber por qué, que dijera algo de él. De pronto sintió en su alma una inesperada confusión de ideas juveniles y de esperanzas, en contradicción con toda su vida. Sin fuerzas para explicarse aquello, se acostó y no tardó en quedarse dormido"

    ResponderEliminar
  5. La verdad es que no sé si estoy de acuerdo o no con las palabras de "el Oscuro"... se me escapan. Seguramente la referencia de Borja, enlazando con su entrada, tendría que ver con la consideración del pensamiento, la interpretación, por encima de lo real. En este punto, seguramente sigo explicándome fatal porque no creo de ningún modo que una concepción instrumental del lenguaje y del pensamiento se aleje ni un ápice de lo real, pero bueno.
    Para mi, lo interesante de este divertimento eleático, esta paradoja, ya isla clásica del pensamiento occidental, es el escubrimiento que hicieron los eleatas y después los pitagóricos acerca del pensamiento y la realidad, es decir, su discontinuidad. Platón tuvo que hacer piruetas para tender un puente entre esoc dos mundos y, como todos sabemos, era un puente de paja. Podría escribirse una historia de la filosofía occidental que se titulase: "Historia del empeño de unos cuantos grandes hombres por conseguir que las ideas devengan cosas" (aplicando la propiedad conmutativa entre "cosas" e "ideas")... de ahí el aturdimiento de Zenón: ¿cómo es posible que lo que es tan claro entre mis ideas no lo sea entre mis cosas?
    Me empezais a colgar el cartel diga lo que diga, pero yop no soy un relativista.
    Me voy a la playa (lo digo pra dar un poco de envidia)

    ResponderEliminar
  6. Por cierto, aún a riesgo de que esta palabras ya sean caducas dentro de unas horas: ¡AUPA ESPAÑA!

    PD: ¿habeis pensado alguna vez en lo ridículo de decir "aupa". Es una palabra que sólo se usa en el fútbol y en las guarderías (y no estoy trazando una relación entre ambos ámbitos)

    ResponderEliminar
  7. A propósito de lo que dije ayer; creo que es importante señalar un aspecto más de este divertimento que nos trae aquí Borja. La filosofía nace al mismo tiempo que nace la matemática, no la meramente contable, sino la abstracta. El descubrimiento de la matemática abstracta debió suponer una auténtica revolución intelectual que dejó al hombre, griegos del primer milenio antes de Cristo, perplejos. Y seguramente también puede comprenderse la filosofía griega como una reacción frente a este descubrimiento. ¿Cuál es este descubrimiento? el de un universo completamente independiente de lo real que no se deja manipular, como el mito, ni está expuesto a la imaginación, sino que parece tener sus propias reglas, ajenas al hombre. Al descubrir esto, los primeros pitagóricos, Parménides entre ellos, pensaron que se trataba de la realidad misma, el en sí... y en este momento surgió el concepto de "apariencia". Platón es el mejor articulador de todo este entramado. Zenón y su paradoja no hace sino remarcar este hecho; él es el demonio que susurra al oído: "si es verdad que 2+2=4 tú por qué andas". Evidentemente si Zenón, como Leibniz y Newton hubiera sabido calculo infinitesimal jamás habría formulado la paradoja, porque habría sido posible la formulación de la carrera de Aquiles y la tortuga en términos estrictamente matemáticos, algo que no era posible en un marco simplemente geométrico simple.
    Como a toda idea le llega su hora aciaga, que ya nos lo dice Hegel, los griegos al poco tiempo de hacer este primer descubrimiento descubrieron los números irracionales y, claro, todo se fue a la mierda. Este momento negro (o no)es el responsable de que la filosofía que nació de esta perplejidad, se fijase en otras cuestiones, al fín y al cabo, en habiendo filósofos de algo hay que comer. Y la matemática pasó a ser un "divertimento", un saber filosóficamente irrelevante y únicamente valioso, aunque en este momento de forma limitada, en su vertiente técnica... El imperio Romano vivió de no hacerse demasiadas preguntas por los números pero sí usarlos.
    Si sigo por esta vía llegaré al nuevo renacimiento de la idea pitagórica y a Descartes y Newton y a su nuevo derrumbamiento en el siglo XIX con la crisis de fundamentos...

    ResponderEliminar
  8. Edu: sólo un apunte, ya que me voy a ver el "paso del fuego" de la noche de S. Juán a S. Pedro Manrique:
    Cuenta Gustavo Bueno que Platón afirma -aparte de aquello de que el que no sepa geometría no puede entrar en la Academia- que el maestro que no enseñe a sus alumnos qué son los números irracionales ha de ser condenado a muerte....

    ResponderEliminar