espacio de e-pensamiento

miércoles, 21 de octubre de 2009

Deconstruyendo a Kuhn.
Eduardo Abril Acero

Una de esas palabras que han tenido una influencia imposible de ignorar en el pensamiento contemporáneo es la que Thomas Kuhn introdujo en 1962 con su obra “La estructura de las revoluciones científicas”: paradigma. Definir lo que es un paradigma es algo complicado de hacer pese a que todos entendemos de qué estamos hablando cuando la usamos; todos la sabemos usar aunque no seamos capaces de delimitar claramente sus contornos. Podríamos decir, simplificando al máximo, que un paradigma es el conjunto de los acuerdos y compromisos que es capaz de mantener en el tiempo una comunidad dada.
Los paradigmas, ante todo, dirigen la práctica no solo investigadora, sino también comprensiva de la realidad. Algo parecido a los paradigmas Kuhnianos es lo que propone Rorty cuando habla de “creencias básicas” (de hecho él no ha negado tal filiación): todos actuamos dentro de unas creencias que ni siquiera discutimos porque delimitan el marco de lo que podemos pensar y hacer. La metáfora heideggeriana para esto sería la de “claro del bosque”. Kuhn circunscribe su análisis al ámbito de la ciencia y habla de escenarios científicos, cuando aparece en escena un paradigma, y escenarios precientíficos, cuando el ámbito de la investigación es incapaz de delimitar distintas prácticas, como pudieran ser la filosofía, la religión o la ciencia. Estos periodos son calificados por este autor como “revolucionarios”, describiéndolos como momentos de efervescencia y caos, en los que no están claramente definidos los objetivos de la investigación y de la comprensión.
Kuhn , admitiendo el progreso científico y fiel a una tradición racionalista (que dicho sea de paso, desde su propia postura es difícil de sostener), describe cierta dialéctica en tales procesos: son las propias anomalías, las disfuncionalidades de las teorías paradigmáticas que generan ciencia normal, las que terminan haciendo fracasar al paradigma abriendo paso a un periodo revolucionario. Ya inmersos en la proliferación de teorías, el pensamiento Kuhniano asoma su cara más irracionalista señalando que en tales momentos carecemos de un criterio de decisión que nos permita elegir racionalmente entre teorías dado que éstas son inconmensurables. Es por eso que la visión del progreso científico que nos presenta el filósofo norteamericano aparece como un proceso discontinuo de racionalidad e irracionalidad.
Desde una perspectiva más pragmatista, diría que cabe decir esto mismo que dice Kuhn sin la necesidad de postular estos periodos revolucionarios y adoptando una postura más sociológica: siempre existen creencias básicas, o lo que es lo mismo, siempre actuamos dentro de una precomprensión (un claro del bosque) que da sentido a nuestras prácticas. Estas creencias devienen en “paradigma” cuando se sitúan en la base de las prácticas compartidas por una comunidad suficientemente numerosa. Pero la existencia de distintas comunidades evidencia el hecho de que tales creencias o paradigmas no agotan la totalidad de la experiencia ni pueden servir para la creación de una “comunidad universal”.
Los periodos revolucionarios son, por tanto, momentos en los que miembros de distintas comunidades están más predispuestos a adquirir léxicos foráneos, o lo que es lo mismo, tienen más disposición para comprender y asumir creencias básicas que inicialmente no pertenecen a la propia comunidad. En este sentido cabría describir, como hace Rorty, a los europeos y occidentales como un tipo de hombre particularmente hábil para hacer modificaciones en su propio léxico y admitir léxicos no propios.
En todo caso, las razones por las que se han producido las aperturas entre comunidades que permiten un periodo revolucionario, no tienen nada que ver con el fracaso de las teorías en virtud a sus anomalías internas, sino más bien con toda clase de causas de índole sociológica e histórica de carácter complejo.
La reconstrucción de tales causas elaborando un discurso genealógico, como tiende a hacer la historia o la sociología, no cabe tampoco hacerse desde fuera de tales creencias básicas por lo que dudo que tengan en ningún caso una función epistemológica; sí admito que serán una parte fundamental de prácticas políticas más amplias.
Sea como sea, parece claro que poco podemos decir del conocimiento. A lo sumo que nos es dado.

30 comentarios:

  1. Una entrada muy interesante. Enhorabuena Edu.

    Entiendo que no tienes mayor interés en discutir sobre teoría de la ciencia y que deconstruyes a Kuhn para llevarlo a tu terreno. (Bien hecho, esa es precisamente la utilidad de las obras filosóficas, estoy de acuerdo.)

    Tengo un problema con Kuhn: en cuanto escucho o leo su nombre me viene siempre a la mente Lakatos, porque tal y como yo lo veo Kuhn apunto en una dirección, pero quien dio más en la diana fue el bueno de Imre. Creo que la deconstrucción de Lakatos podría ser más interesante. Según él, los paradigmas ( o Programas de investigación científica) no se abandonan por contracciones internas sino que es preciso que se den dos condiciones previas: la emergencia de un nuevo paradigma alternativo y cierto agotamiento del viejo paradigma por no ser capaz de predecir nuevos fenómenos.

    Es interesante porque se sitúa en una perspectiva pragmatista, pero no relativista, que puede aportar luz a otro tipo de transformaciones de tipo social y político.

    Saludos

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  2. Lakatos es un autor muy interesante Oscar, como apuntas, pero hay cosas que no terminan de convencerme. Es verdad que se mueve dentro de cierto pragmatismo científico: considera que unas teorías sustutuyen a otras porque resuelven mejor problemas que en las anteriores parecían agotados. Además, describen nuevos problemas y nuevos proyectos de la investigación porque poseen más contenido empírico y teórico. Sin embargo, sigue empecinado en la idea de que es posible un criterio de decisión que permite elegir entre teorías rivales; ya no es el falsacionismo ingenuo de Popper, pero sí piensa que el desarrollo científico es racional, o lo que es lo mismo, existe un lenguaje privilegiado en cuyos términos puede plantearse el progreso científico. Aquí, a mi entender, va demasiado lejos.
    Creo que la clave está en la noción de paradigma; tanto Kuhn como Lakatos manejan una consideración circunscrita al ámbito científico que a su vez puede enmarcarse dentro de un concepto más amplio de racionalidad (aunque Kuhn duda de esto sin concretarlo mucho). Heidegger, por el contrario, entendería que la racionalidad sólo queda establecida dentro de un proyecto dado, o o que es lo mismo, algo así como un paradigma (salvando todas las distancias). Si nos movemos aquí, entonces ya no hay posibilidad de un criterio de decisión, como pretenden Lakatos o Popper dado que no hay posibilidad de un lenguaje privilegiado.

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  3. Edu, señalas el punto exacto en el que discrepamos: yo también pienso, como Lakatos, que es posible un “criterio de decisión”.

    El paradigma científico occidental es superior a la ideología de los hopi o de los yanomami, no porque demos por supuesto un marco de racionalidad que descansa sobre la nada, es decir, sobre un acto de voluntad gratuito, sino porque realmente, efectivamente, la perspectiva científica puede dar cuenta de más fenómenos que la mitología de los hopi. Tiene más potencia. Desde el marco de explicación occidental se puede dar cuenta de la mitología hopi, pero a la inversa no.

    Me atrevería a decir que en el ámbito de la filosofía política pasa otro tanto (aunque acepto que aquí la cuestión es más problemática). Desde la perspectiva, digamos, “ilustrada” es posible dar cuenta de un conjunto de fenómenos y conductas políticas que resultan ininteligibles desde otros marcos (ie: el nacionalismo).

    No se trata de si existe o no un “lenguaje privilegiado” sino de reconocer que ciertos “léxicos” son más potentes que otros en virtud de su capacidad para dar cuenta de un número variopinto de fenómenos. En este sentido Lakatos ofrece un criterio de demarcación que bien puede sobrepasar el ámbito del conocimiento científico.

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  4. Qué refrescante volver a Kuhn, antes de seguir la lectura, recordé la carrera, desde la caja de botellines que trincábamos algunos en el Pabellón B, hasta hoy que te sigo en tu enésimo intento de decir algo a través de Rorty. Lo del alemán lo entiendo, Filosofía eres tú.

    El concepto de paradigma tal como lo expuso Kuhn en su momento resultaba más pertinente que los logicismos popperianos, los cinturones felaces – de felación -Lakanianos, por no hablar, de prisa y sin tiempo de la basura positivista-fascista, que a última hora intento revocar, un Wittgenstein culposo de afectos, en un cuaderno azul que por fin dio que pensar tras el luminoso y estéril “Deber” Kantiano. La postmodernidad simpática procuró una nueva velocidad de muerte que desde la vanguardia anhelante de un Napoleón garibaldiano intentó convertirnos en almas sin hambre.

    Discutí sobre “La estructura de las revoluciones científicas” 15 años antes de que le arrasara el Alzheimer, con Pablo, teólogo e historiador. Su juicio fue implacable “todo el libro esta mal hecho, es ininteligible.” Mi reacción fue derivar la discusión hacia ámbitos de los que pudiéramos discurrir y yo aprehender de su pobre experiencia de años de docencia y sotana.

    Lo rico se olvida, lo pobre, el sufrimiento nunca.

    Feyerabend y sus posos de café me resultaron poéticos. Nunca le leí.

    “Creencias básicas”

    “Claro del bosque”

    Y estas dos gilipolleces son filosofía. Yo pertenezco a ese pequeño mundo de Bradbury que se descojonaba de una modernidad criminal e inicua gobernada, no por estas payasadas, sino por las comillas que las albergaban.

    Dónde quedó el concepto. La boca reventada y el pis gitano.

    Heidegger me cuenta todos los días un cuento. No he recuperado el sueño.

    Rorty me arrulla, me protege, le quiero, sinceramente le amo.

    La hostia fue monumental, Gallardón rezó por sus miles de vallas. Serrano estaba precioso, cavado, las vallas amarillas en perfecto fractal. Juan desde el helicóptero de tráfico alucinaba, que hermosa la cloaca fina con su cerco sólo para mí. Juan era un enfermo sexual que confundía las vallas con pechos prietos en revoltosos sostenes y la eyaculación con una parada de autobús.

    El juez, tras ojeadas, miradas, reproches e intentos de cargar el muerto a la policía, empujones, preludios, sirenas, ahogos, tigres que se devoraban a sí mismos mientras jadeaban frente a cebras devastadas, escupió, “otra puta más”. ¿Cómo lo supo?

    Marciana empotró su cabeza de puta contra la grúa que precedía al 44………..

    Marciana está en el cielo de los filósofos. Como en vida creyó “básicamente” en cauterizar los mocos de sus hijos y absorber la bondad enésima de sus deseos, Rorty por esperar, Martin por exhalar la gran pregunta, le abren los brazos.

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  5. Oscar, estamos de acuerdo al menos en reconocer nuestra discrepancia; ésta es central. El problema de establecer un criterio de decisión, que Kuhn no hace, pero Lakatos inspirado en Popper sí, sigue siendo la cuestión de postular la existencia de un lenguaje privilegiado, un marco de racionalidad que esté por encima de los distintos paradigmas. Claro, decir esto es anular la tesis central de lo que con Kuhn-Rorty-Heidegger vengo diciendo: si es el paradigma el que abre la posibilidad de una racionalidad ¿en qué sentido cabe hablar de una racionalidad por encima del paradigma?
    Lo que hace Lakatos, y a lo que tu te apuntas, sigue siendo lo mismo que cabría hacer desde cualquier paradigma. Él señala que la decidibilidad se hace en virtud al contenido empírico de la teoría; hay teorías que describen más hechos, proponen más objetivos, solucionan más problemas (unas veces porque el problema que venía planteándose en el anterior paradigma deja de serlo y otras veces porque se plantean nuevos).
    Sin embargo no queda claro por qué esto debiera ser así, es decir, no hay ninguna razón para que el hecho de ser más “descriptiva” o más “predictiva” tenga que hacerla más racional, más elegible. Esto sólo así si previamente ha quedado establecido que sea así. Y esto equivale a estar ya, de antemano, pensando desde unas creencias básicas, creencias del tipo “una teoría que me permite innovar técnicamente es una teoría mejor”, creencia que se asienta sobre la creencia más general de que el progreso técnico y la innovación son deseables frente a una sociedad estática.
    Pero bien podríamos pensar al contrario sin hacer demasiado esfuerzo. Un Hopi o un Yanomami, podría pensar que la cultura occidental es desquiciantemente imperfecta dado que parece no conformarse con ninguna de sus soluciones a los problemas y está permanentemente embarcada en un replanteamiento de todos sus dioses.
    Y coincido contigo en la elección de un criterio pragmático para hablar de todas estas cosas. Yo también pienso que el conocimiento, sea del tipo que sea, puede comprenderse como una herramienta para hacer nuestra vida más vivible. Pero creo que no llegas al fondo de este criterio al pensar que puedes establecer un criterio de “preferibilidad” por encima de la explicación pragmática cuando también “lo preferible” queda sometido a creencias base. Por eso creo que el debate filosófico no está en argumentar e investigar acerca de qué es preferible (da igual que hablemos de política, de ciencia o de estética), sino en la capacidad que podamos tener de comprender que algo que no es preferible desde un léxico, pueda serlo desde otro. Como ocurre en la novela de Delibes, “El disputado voto del señor cayo”, en la que unos aspirantes a puestos de responsabilidad pública visitan al Señor Cayo, en un pueblo perdido de Castilla; le prometen soluciones para sus problemas y el advenimiento de una modernidad que hará que sus problemas se esfumen; pero tras pasar varias horas con él, y al empezar a comprenderle, van descubriendo de qué manera todo lo que ellos encarnan allí no hace falta. Pudiera pensarse que la novela es un alegato contra la modernidad, pero a mí me gusta más verla como un proceso de confrontación de léxicos en el que la virtud consiste en la capacidad que tenemos de hablar otras lenguas (que no de traducirlas a la propia).
    Alfred...qué podría decirte? Bonita poesía...
    A mí, de todas formas, ciertas ideas que ocupan a personas tan inteligentes no suelen parecerme "gilipolleces". Prefiero intentar enterarme de por qué les parece tan importante y así decir algo más interesante que "van entrecomilladas"...
    De todas formas, bonita poesía.

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  6. "...serán una parte fundamental de prácticas políticas más amplias". ¡Muy bien! "Amplias" y "básicas": todas nuestras prácticas evidencian que cada cultura es una invención de los constructores de teorías para legitimar su puesto, un puesto que les permita vivir a ellos fundamentalmente mejor.

    Por eso, sí:

    "...herramienta para hacer nuestra vida más vivible". Pero principalmente en ese sentido. Lo que no significa "más vivible" que otras para "los demás".

    De ahí, justamente es evidente que:

    "...se asienta sobre la creencia más general de que el progreso técnico y la innovación son deseables". Y salta a la vista casos de sociedades que apenas si han podido seguir siendo las mismas gracias a la invación de otras culturas capaces de imponerse por la fuerza pero no porque fuesen más atractivas para el invadido.

    En cuanto al "proceso de confrontación de léxicos", no es, pienso, una confrontación equilibrada sino de relaciones de dominación, como sale de lo que señalara antes: por ello, también y conjuntamente con la elucidación ("interesante") se hace imposible migrar de uno a otro o sostener una postura "relativista" al uso respecto de ellos. Toda vez que pensamos una alternativa aceptable (que no hay derecho de considerar menos "universal" que la propia y viceversa) comprendemos que lo que somos y en el lugar que ocupamos esa migración no es asumible (y por ello no podemos evitar incluso ciertas tergiversaciones y autoengaños, etc.). Y por eso, volvemos, una y otra vez a filosofar, por ejemplo, de "modos pasados" en cuanto nos encontramos en situaciones sociales similares a aquellas en alguna medida, aunque sean parciales (léase La Frustración, léase la Falta de Libertad individual, léase la opresión, etc.)
    Un saludo y un placer, me animo a decir, encontrar líneas convergentes y preocupaciones comunes.

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  7. Perdón, lapsus: "Lo que no significa "más vivible" que otras para "los demás"", quise decir: "más vivibles" para el propio grupo de constructores de cultura que para "los demás".

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  8. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  9. Interesante Edu. Te has explicado con mucha claridad. Creo entender ( y apreciar) lo que defiendes y así todo… no puede ser, hago como el creyente cuando dice que “tiene que haber algo”, no puede ser que los léxicos, paradigmas o teorías sean inconmensurables y tanto dé uno como otro.

    Tomo tu línea de argumentación. Dices que un “criterio de decisión” descasaría sobre “creencias básicas” previas que pueden oponerse a otras creencias alternativas y como estas dependen del modo de vida, de la personalidad etc, no cabe hablar de un “criterio de decisión”objetivo. ¿No es algo así lo que defiendes? Pero… ¿es verdad que todas creencias valen lo mismo? Recuerda que en este punto lo que nuestro apreciado Nietzsche podría decir: No es así. Las creencias que favorecen la vida son superiores a las que la degradan, la aletargan o la narcotizan. De tal modo que el progreso científico y técnico no es incondicionalmente bueno y deseable sino sólo en la medida en que se pone al servicio de la “voluntad de poder” (como viene a decir el alemán en “Humano, demasiado humano”). Es preciso reconocer que esto no ocurre siempre y que la ideología cientifista a menudo hace uso de un léxico o paradigma decadente.

    Y…¿ Por que las creencias que favorecen la vida son superiores?

    Porque sí, coño, que de lo contrario la filosofía sería como el cuento de la buena pipa.

    Saludos

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  10. ¡Mierda! Otra vez se me escapa lo que escribía y lo pierdo en el espacio virtual.....
    (a fveces me dan ganas de no volver a escribir)

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  11. Por intertarlo otra vez:

    El debate que mantenéis me parece crucial, y no quería dejar de meter mano en él. Por hoy sólo quiero referirme a un aspecto que me llama la atención de las teorías que expone Edu -un aspecto que me resulta bastante significativo y francamente criticable-.
    Me refiero a la intensa desconfianza y "sospecha" con respecto a los sentidos; estas teorías, bebiendo de las fuentes de la filosofía moderna -el "cogito me cogitare"- me parecen revelar, con aquella desconfianza, una sospecha profunda de toda mundanidad, que, queramos o no, sólo nos es dada a través de los sentidos, y sólo nos puede ser querida en la medida en que aceptamos su darse en los sentidos como algo que no es de partida una mera fabulación del pensamiento consigo mismo. AL exponer la primacía de la teoría sobre el aparecer, la posición que expone Edu me parece injustificable. De hecho, para desconfiar de la realidad en la que nos insertan los sentidos creoq ue es necesario un exagerado esfuerzo de abstracción y artificialidad, un arabesco intelectual ingenioso y complicado capaz de separarnos de aquello que la filosofía moderna atendió desde un principio a disolver para dar lugar al conocimiento desmundanizado de la ciencia: el sentido común, sentido que nos permite habitar una realidad común a pesar de ofrecerse ésta siemore en la forma de la perspectiva y el aparecer fragmentario.

    Creo que, en vistas a esto, es fundamental distinguir entre la suposición de una falsedad intrínseca en aquello que nos es dado a través de los sentidos -y conjugado como realidad en lo que podemos llamar "sentido común"- y la aceptación de su fragmentariedad e incompletud.

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  12. Borja, yo no veo que Edu haya "expuesto" "la primacía de la teoría sobre el aparecer". La teoría formaliza con el objeto de poder usar narrativamente la realidad con vistas a guiarse como mejor puede en ella y sacarle provecho para sus fines conservadores. Es inevitable que desencaje ya que hasta la propia intervención posterior lleva a variaciones sucesivas. Lo que importaría, y creo que es lo que Edu pone de relieve, es que la formalización (teorización) es lo propia, necesaria e inevitablemente humano. Aunque creo, en esto con Schopenhauer -aunque lo crea incompleto- en estrecho vínculo con la intuición.

    No veo que ello lleve a "desconfiar de la realidad en la que nos insertan los sentidos" (que no diría que "se insertan" como si de un asteroide fuese que cayese de repente en la Tierra, sino que "forman parte de" y "se originan y desarrollan en interacción con".

    Lo que no se podrá hacer nunca es hallar una certeza absoluta, pero ello no implica que a base de creer tenerla cada grupo (unos la tienen en el grupo y otros la aceptan, etc.) se muevan llevando en buena medida la realidad hacia lo que se desea que sea, o sea, hacia lo imaginario (sin llegar nunca a instituirlo tal cual y creándose a su vez nuevaS servidumbres, etc.).

    El proceso tiene pinta (a los ojos de la intuición) de marchar de ese modo allí donde se fije la mirada. Nunca con precisión, siempre con imperfección (por exceso o por defecto de las acciones y reacciones). Y en ese proceso, como derivados del mismo, como resultados, aparecen las teorías, respondiendo a la vez a muchas cosas: instinto de supervivencia, servidumbres heredadas evolutivamente, servidumbres de lo dado y lo creado, etc.

    De ahí que adhiera a la idea de que lo principal sea elucidar el trasfondo del discurso, de los discursos quiero decir.

    En todo caso, sin "callar" (que además no se podrá nunca) ni sólo dando el mundo (su representación) por "dado" (aquí creo que hay que puntualizar un poco más, Edu) ni considerando a la humanidad como un todo y por ende como algo absoluto sus aportes "teóricos" (y míticos).

    Bueno, tal vez esto haya que ordenarlo mejor, pero ahí lo dejo al correr de la pluma...
    Un saludo.

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  13. Carlos: cuando me refiero al "olvido del mundo" y la desconfianza de los sentidos sólo quiero decir que la posición de la que hablamos, al erigir un muro infranqueable entre el sujeto y la realidad -el muro de la teoría según la cual nunca tratamos con la realidad, sino únicamente con nuestros propios pensamientos o representaciones-, ha de producir necesariamente la devaluación de los sentidos, ya que estos poseen valor -hasta donde me alcanza su comprensión- en tanto nos presentan y donan un mundo. (O nos insertan en él, con expresión que no te gusta: como seres "anfibios" que somos estamos siempre con medio cuerpo fuera del crudo acontecer empírico)
    En este sentido, ¿cómo no hablar de inmundanidad si suponemos que, en rigor, no es el mundo aquello en lo cual nos sumerge nuestra facultad de percibir, sino una mera construcción teórica? Si los sentidos sólo me arrojan y me hunden en una fábula construida de teorías, "concepciones del mundo", presupuestos culturales, etc., ¿dónde encontramos mundo?

    Saludos.

    P.D. Alfred, buenas imágenes las que utilizas, aunque te apasione el desorden:
    "El juez (..) escupió "otra puta más": ¿Cómo lo supo?"
    Salkudos a todos.
    No sé si jme explico con sufieciente claridad

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  14. Mare meua! me despisto un par de días y me quedo descolgado. Me gustaría comentar muchas cosas de las que decís, aunque no sé si llegaré a todas.
    Carlos parece estar de acuerdo con mis palabras, aunque añadiendo como un elemento indispensable de mi postura la dialéctica el amo y el esclavo. Bueno, no niego que muchas veces este criterio arroje mucha luz en el análisis, es decir, no dudo que el conocimiento en ocasiones responda más que a ser una "herramienta para hacer nuestra vida más vivible" a significar un instrumento de dominación, pero generalizar este criterio me parece ir demasiado lejos. En algunos casos la dominación puede ser una buena estrategia de superviencia, pero no hay una necesidad en ello. De hecho la mera supervivencia no tiene por qué ser un objetivo del conocimiento que esté más allá del conocimiento. Señalar que el conocimiento es siempre una herramienta para hacer cosas con palabras, no apunta a que haya alguna de estas cosas que sean necesarias. El análisis marxista o nietzscheano, refiriéndome a lo que apunta Oscar, puede ser útil en muchas ocasiones, pero no agotan la poliformidad de lo existente. De hecho algo central que pretendo subrayar en el post es esto mismo: la explicación del conocimiento, ese espiritu absoluto del que hablaba Hegel, tampoco puede sustraerse a significar él mismo conocimiento y suponer un claro del bosque más.
    Fijaos que la mera discusión ya muestra esto que digo. Carlos señala que no cree que, en esta confrontación de discursos, se pueda migrar de uno a otro adoptando una postura relativista; evidentemente este "relativista" es usado en un sentido negativo, para lo cual es nesario que Carlos hable desde unas creencias básicas tales como "es deseable elegir entre discursos que no dicen lo mismo primando uno sobre el otro", creencia que descansa en la más amplia de "el conocimiento debe ser descriptible y puesto que sólo hay una realidad sólo debe haber una descripción". Yo vengo a decir algo distinto: la confrontación de discursos tiene la virtud de hacernos tomar distancia respecto de las palabras y comprenderlas como herramientas que me permiten hacer cosas, y visto así no tiene demasiado sentido un criterio de elección que anule un discurso frente al otro. Es como si nos ponemos a reflexionar acerca de qué es preferible, si una sartén o un cazo; no encontraremos una respuesta general que pueda no tener en cuenta muchas “contingencias”. Carlos supone que la dominación es un criterio que se sitúa por encima de los discursos cuando ocurre al contrario, es cuando estamos pensando y actuando desde una manera de hacer las cosas cuando surge la dominación.
    Esto que digo vale para responder la postura de oscar: ¿qué quiere decir que una creencia favorece la vida?... cuando respondes esta pregunta ya te has metido de lleno en un conjunto de creencias complicadas que no te permiten salirte de tu propio léxico. Y podríamos responder de tantas formas posibles esta pregunta...

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  15. Respecto de lo que señala Borja me apunto a la contestación que le da Carlos, que me parece muy acertado. Añadiría, eso sí, alguna cosa al hilo de lo que vengo diciendo. Es verdad que no me he referido en ningún momento a la experiencia ni en mi post ni en ninguna de las otras intervenciones, sin embargo Borja sí lo ha creído. Esto tiene que ver seguramente con la creencia que tiene Borja, de la que no está dispuesto a apearse, de que el conocimiento es una suerte de explicación de lo real. Ve, por tanto, todo lo que se aparta de esta creencia como un atentado contra la naturaleza del conocimiento y una violentación de lo real. Es la misma postura que tiene cualquier religión cuando alguien se aparta un poco de una práctica que ya está justificada apelando previamente al orden establecido: por ejemplo un cristiano que censura la sexualidad como divertimento, la cual violenta la esencia verdadera de tal práctica.
    Pero salvando todo esto, estaría incluso dispuesto a reconocer que Borja tiene algo de razón en reivindicar la absoluta desnudez de los hechos, obviando, eso sí, el centenar de estudios sobre precepción que apuntan a que ésta se realiza siempre guiada por el conocimiento o la motivación. Los psicólogos cognitivos lo explican esto de una forma, a mi juicio, muy clara. Ellos hablan de dos procesos: los guiados por la información de entrada y los guiados por el procesamiento. Ambos son posibles y se dan dependiendo de qué es lo que pretendemos conseguir. En algunos casos la información de entrada, la sensibilidad, guía nuestra práctica, pero en otros es procesada desde una intervención mayor de procesos internos y por tanto no somos tan sensibles al contexto. Ambas formas de actuación son importantes y necesarias.
    En mi intervención me he referido más a estas últimas señalando a que los procesos internos pueden ser muchos y muy variados y que guían de forma inevitable nuestras prácticas, pero no he tratado de anular de ninguna forma la “información de entrada” como me achaca Borja. No he versado mis palabras sobre la información de entrada sino acerca de los procesos que producen una respuesta de salida. O lo que es lo mismo, no me he referido a qué vinculación pueda tener el conocimiento con la sensibilidad (nexo que existe inevitablemente) sino al conocimiento en sí mismo como guía de la práctica (además de muchas otras cosas).

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  16. A mi entender Borja retuerce injustificadamente mis palabras tratando de presentar al conocimiento, tal y como lo he venido tratando, como un conjunto de teorías, de fábulas construidas sobre la nada. Pero no es esta la consideración que yo tengo al respecto.
    El aparecer, como señalas, es un desnudo aparecer. Pero el aparecer no es el conocimiento. El conocimiento, aunque sea burda la descripción, es más parecido a un conjunto de instrucciones acerca de qué hacer con ese aparecer, que un espejo de la naturaleza, aún cuando también puede haber instrucciones consistentes en la descripción de tal aparecer. Lo que tu pretendes es reducir todas estas prácticas a una, la descripción, y no cualquier descripción sino únicamente la que se da bajo ciertos criterios. Tal amputación carece de sentido, a menos que se haga desde una fe fundamentalista: consiste en señalar que ciertas prácticas, como son la pausada contemplación de la naturaleza, prácticas que ya están justificadas (que quiere decir que ya están admitidas por una comunidad de practicantes), debieran hacerse obligatorias para todos los que aún no lo son y también debieran censurarse prácticas nuevas.

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  17. fe de erratas: donde pone "violentación" léase "violación"

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  18. Quizas peque de repetir respuestas por no haber leído antes todos los comentarios (iré uno a uno en la medida de lo posible, aunque trataré de lo más destacado en cada caso).

    Respecto a la respuesta de Borja donde rechaza que se construya: un "muro infranqueable entre el sujeto y la realidad -el muro de la teoría según la cual nunca tratamos con la realidad, sino únicamente con nuestros propios pensamientos o representaciones-, ha de producir necesariamente la devaluación de los sentidos, ya que estos poseen valor -hasta donde me alcanza su comprensión- en tanto nos presentan y donan un mundo. (O nos insertan en él, con expresión que no te gusta: como seres "anfibios" que somos."

    Veamos: arremetes contra el idealismo, pero de un modo demasiado genérico que hace que no apuntes allí donde se ha "sumergido" como un "batracio" que no es precisamente en el planteo de Edu hasta donde yo lo veo y en lo que coincido. Y es que no se puede ya simplemente oponer "emporismo" y "machismo" (de Mach) al idelismo subjetivista. Es que, "pensamientos" y "representaciones" no son lo mismo, al menos desde Schopenhauer que hace una clara distinción (al margen de que no fuera todo lo lejos que hoy podemos ir -diré pronto el por qué de ambas cosas: cuando conteste a Edu-).

    Cuando dices "ha de producir... una devaluación de los sentidos", tú mismo caes en la idea de atribuir a los discursos poderes "objetivamente devaluatorios". No les pasará nada a los sentidos, aunque sí a los conceptos y racionalizaciones que les atribuyan la facultad de "presentarnos o donarnos" el mundo lo que no deja de ser una cierta descripción parcial, pero no la clave que nos lleva a "La Verdad", que sólo es... "un problema".

    No somos "anfibios" "no reales" en una "realidad" en la que entramos, sino componentes de la realidad que, producto de nuestra conciencia, tedemos a ver como algo dado por "algo" que debió darle un sentido, una función, una meta; ese algo fue un dios o un colectivo de dioses y también se convirtió en una "Razón Universal" y absoluta que supone que la Ciencia (las representaciones) llegarán (vía un "correcto" procesamiento de los inputs de los sentidos y sus extensiones -radiotelescopios por ejemplo y demás teconologías-) a "donarnos" la ansiada "Verdad".

    Pero esos sentidos (estarás de acuerdo) son un resultado evolutivo, se fraguaron de manera imprecisa y hasta donde pudieron en base a lo existente y producido antes, en un caldero de interacciones, subordinaciones, simbiosis, mutaciones, adaptaciones, etc. Son lo que son como parte del mundo y en ese aspecto dan fe (a la facultad de reflexión) de que la realidad es real. Decir eso no obstante no es decir mucho, y ello es así porque no damos ningún paso serio en la dirección que más nos gustaría poder dar gracias a ello: la dirección de la "Verdad", del "sentido" de ese proceso. En cualquier caso, lo que nos permite avanzar es la intuición, esa facultad que existe en conjunción con el entorno de la mente, de "pensamiento" o la "conciencia" que "percibe". Esa facultad basta por sí sola para la supervivencia, lo que pasa es que no nace sola... porque el hombre no fue diseñado y dio un resultado "excesivo" e "imperfecto" que "además" es capaz de elaborar conceptos, formas, modelos, representaciones, ciencia, filosofía... y con ello... intentar dar con "La Verdad", lo que produce el plano puramente cultural y lo dinamiza. (Dejo esto como un apunte incompleto que sólo pretende señalar lo más importante en el seno de esta polémica sin pretender ser exhaustivo ni sintentizarlo todo, o sea... para sugerir líneas de reflexión más que solucionar nada, y...) lo dejo aquí para no estar hasta mañana.

    Paso a Edu ahora...
    Un saludo.

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  19. Edu:
    No se trata de la "dialéctica el amo y el esclavo" aunque pueds haber conexiones sino del hecho de que el hombre no puede ver nada del "mundo exterior" a su "homúnculo interior" que no sea para él "un objeto" usable para sobrevivir, su propio cuerpo y "los otros". La dominación sobre los demás como vía para seguir adelante es uno de los métodos (otros son los polos de la "dialéctica" de la que hablas: sumisión, laianzas, engaños, etc.), pero es el método que una vez instituido hace decenas de miles de años (y heredado de nuestros ancestros como se ve en muchos simios) determinó que nos metiéramos por la senda de "la cultura" (cosa que no hicieron los aborígenes autralianos y otros demostrando que no se trata de algo "necesario" o "predestinado").

    Por eso los discursos se insertan siempre (desde entonces al menos -que es cuando a la vez nacen y para lo que nacen o se hacen-) en un proceso de predominio de unos grupos sobre otros como vía para... obtener comodidad, o sea, una supervivencia lo menos fatigosa posible (algo humnísimo y heredado también, y a su vez consolidado por eficaz para esa supervivencia en clara conexión con la dinámica de toda evolución biológica).

    Tabién dejo esto esbozado, sobretodo porque hasta este esbozo llego como borrador sobre el que tengo mucho que rumiar. Algo que sin duda esta discusión permitirá mejorar.

    De todos modos, en este punto, debo reconocer que Borja supo entrever este problema del planteo tuyo que consiste a mi propio criterio en valorar el rol de los discursos como actores correctores o mejoradores del mundo; un planteo que llevó tantas veces a los intelectuales a la frustración y... a poner sus "conceptualizaciones" al servicio de los propagandistas (vía su reducción a slogans) y al servicio consecuente de su encumbrammiento "revolucionario" y luego (y por ahora en nuestro "primer mndo") puramente electoral.

    Esto no niega el papel de incidencia real de los discursos, pero sí niega que lo hagan como "teorías" (o sea, como descripción del mecanismo de "modelos"). Actúan sobre la realidad, pero en tanto se reducen a slogans míticos, y no conducen, como no condujeron nunca, a ningún "mundo mejor" sino... al poder de un grupo sobre los demás (dominación que hoy se llama "representación parlamentaria").

    Un saludo.
    (y ahora, me leeré el resto, je... y a esperar vuestras correcciones y observaciones).

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  20. Bueno, brevemente: parecen acertadas las descargas/imputaciones que Edu hace a Borja. Insisto en un punto que me parece el más importante: la dificultad de ver el núcleo de lucha (por la supeviencia pero a través de la dominación) y de confiar en el poder del discurso no es sino la otra cara de la moneda que lleva a la confianza exesiva en la Razón apoyada en los sentidos y en que es posible llegar a "La Verdad". Son, a mi criterio, dos alternativas "intelectuales" (idiosincrasia de unos seres sociales concretos y por extensión de los hombres reflexivos) para evitar el "problema" de la existencia (con Nietzsche hablo esta vez).

    De todos modos, el asunto es una cima de difícil acceso... tal vez en equipo y con renuncias dolorosas y dispocisión a la pérdida de lastres, lecturas minuciosas y rumiantes, etc., podamos aprximarnos a una narración coherente y abarcadora. Tal vez...

    Un saludo a ambos y hasta pronto.

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  21. Edu y Carlos:
    Creo que no me explico, ya que en estos temas la necewsidad de sintewtizar suele llevar consigo la dificultad a la hora de hacerse entender.
    Creo que a lo que te refieres, Edu, cuando hablas de "hacer cosas con palabras" es bastante confuso. ¿QUé quieres decir? ¿Que a través del lenguaje, como a través de las manos, puedo producir y construir mundo, poblarlo de objetos y cosas, transformar su semblanza y su consistencia como si de un instrumento de hechicería estuviera haciendo uso? SI es esto, no puedo estar de acuerdo, porque creo que existe una diferencia fundamental entre producir y habitar que no me aprece que contemples: "hacer mundo" puede ser interpretado como su producción y construcción -lo que creo sólo se puede hacer en última instancia a través de las manos y en los procersos de producción material del mundo que no son practicables "ex-novo"- o como la comprensión del sentido de lo existente que permite habitar y, por lo tanto, verdaderamente hacer -pero "hacer" sin producir- de lo indiferente un mundo.


    El lenguaje no produce cosas -aunque sí funde la posibilidad del proyecto para que alguna vez, a través del trabajo del cuerpo, lleguen a existir-, sólo las ofrece espacio de comprensión y sentido, esto es, permite que en ellas brille su verdad intrínseca o, por el contrario, la oscurece y oculta en la falsificación.
    Por lo tqnto, creo que la expresión "hacer cosas con palabras" presenta un problema que no ofrece primeramente en el original uso de Austin en inglés: él dice "how to DO things with words", lo que permnite despejar un equívoco presente en la traducción española. Este equívoco es precisamente la confusión de "hacer" como "producción" o "fabricación" -lo que es excluído por el verbo "to do"- por "hacer" como "acción" -lo que sí es referido por el dichoso verbo. EN el sentido en el que hablaba arriba, estoy perfectamente de acuerdo en que el lenguaje hace "cosas": el lenguaje es una forma de acción y, como ésta, supone "hacer un mundo" al habitarlo de alguna de las maneras posibles que en él se ofrecen, darle sentido dentro de las posibilidades de sentido que presenta. No obstante, en el segundo sentido -en el de fabricar un mundo como se producen las mesas o los consoladores- el lenguaje es impotente porque su ámbito es el de la acción, no el de la fabricación, y es inacapaz de fabricar nada. En este caso estaríamos hablando de "how to MAKE things with words", lo que suena disparatado. Tras leer el libro de Austin, creo que queda bastante claro que el sentido de su texto estriba en presentar algo que la tradición filosófica -al obsesionarse con la capacidad descriptiva del lenguaje- olvidó: su carácter de acción. Me achacaiss el fijarme en esa única dimensión del lenguaje, pero yo no lo considero así: creo que l lenguaje también es acción, y seguramente de manera primaria; lo que ocurre es que no pienso que el lenguaje PRODUZCA el mundo, sino que, como toda acción, se da en una realidad que la misma acción hereda como algo dado y en la que logra, o no, abrir el espacio del sentido en que consiste "hacer" de esa realidad un mundo.


    El mundo no se crea en el lenguaje, como si nuestro verbo hubiera adquirido las cualidades taumatúrgicas del verbo divino que sí era -según el "Génesis"- propiamente "Productivo"; el mundo es aquello que está cuando nosotros aparecemos -que nos preexiste- y perdura después de nuestra desaparición. EL lenguaje no produce, sino que supone la forma de acción privilegiada en la que nos hacemos cargo de lo que hay y conseguimos así hacernos una habitación en aquello en lo que, como recién venidos, somos en principio foráneos.

    Hannah Arendt tiene páginas cruciales sobre esto (el espacio de la acción, la distinción entre acción y producción, el lenguaje como forma de acción....). Espero poder colgar por aquí mi tesina sobre ella, ya que creo se encuentra en el centro de muchas de nuestras controversias y puede iluminar bastante alguna de ellas.

    Saludos y perdón por la chapa (espero que, al menos, me haga comprender en algo)

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  22. Voy a comentar algo de lo que decis si me da tiempo en esta hora vaga que tengo, aunque no por turnos.
    Borja tienes razón al pedirme que aclare qué quiere decir eso de "hacer cosas con palabras", pues no lo he hecho. Por culpa de mi falta de concrección haces una interpretación que no comparto y que hay que matizar. Voy a ser lo más concreto posible para que no se me acyuse de vaporosidad. Que el conocimiento sea un "hacer cosas con palabras" significa que también podemos comprenderlo como un conjunto de instrucciones para hacer algo. Visto así, queda evidenciado que no se trata de hacer aparecer un mundo que previamente no estaba, inventar una fantasía como si se tratase de hechicería (este es el símil que usas). Se trata más bien de ver qué hacemos nosotros en este mundo que nos es dado.
    Claro, en este "hacer algo" se incluye tu interpretación, puesto que también es "construir un mundo, poblarlo de objetos y cosas y transformar su semblanza". El problema es que no se limita a esto. Por ejemplo, también podemos "hacer cosas con palabras" o seguir instrucciones que nos lleven a la contemplación del mundo o a su mera destrucción.
    En este sentido tanto la "producción" como el "habitar", categorías que nos traes de la mano de Hanna Arendt, que a su vez tomó de su amado Martin, pueden verse ambos como un "hacer cosas con palabras", aún cuando tanto las instrucciones como las acciones sean de naturaleza diversa.
    TU sigues moviéndote dentro de una concepción del lenguaje-conocimiento al más opuro estilo referencialista y por eso puedes hablar de palabras que arrojan la verdad de lo que hay, frente a palabras que oscurecen y ofuscan la mirada. Aún cuando seas incapaz de señalar algún criterio de demarcación que vaya más allá de lo metafórico. Si lo vemos como un conjunto de instrucciones, ya no tiene sentido hablar de falseamientos o esencias descubiertas.
    El problema estribaría ahora en averiguar qué nos lleva a usar unas instrucciones y no otras, pero tu ves perfectamente el problema cuando señalas que esto acaece como algo dado. Aquí has llegado a la misma conclusión a la que fue a parar mi post.
    Me parece que un punto de conexión entre tu forma de comprender todas estas cosas y la mía podría hacerse a través del concepto heideggeriano de "habitar", porque algo muy parecido está en Arendt. Para ambos "habitar" no es un mero "repetir", sino que es un modo de existir que tiene que ver con una comprensión profunda de la existencia. Esta comprensión en Heidegger consistiría en una reflexión acerca del tiempo, una comprensión de la finitud, una precursación de la muerte. El objetivo es la de evidenciar la vivencia del "claro del bosque" y las "sendas perdidas" que nos llevan de un espacio a otro. Entiendo que contarlo así no difiere mucho de hacer poesía, por eso cabría cambiar el léxico intentando conservar la intención de lo que quiero decir: el objetivo es evidenciar las instrucciones como eso, instrucciones, sin que por ello nuestra vida se convierta en un mero repetir ¿cómo hacer eso? ¡¡buf!! la respuesta es complicada, aunque algo me dice que Carlos tiene cierta razón al sospechar el papel crucial de la intuición, aunque debamos aclarar qué quiere decir todo esto.
    Y por ahora me detengo aquí, porque estas cosas me parecen demasiado complicadas; Haré como Sócrates en el Fedro, respecto de las cosas complicadas es preferible no escribir.

    Sigo luego y contesto a Carlos.

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  23. mUY BUENAS A TODOS, POR FIN TENGO iNTERnet, no es que os hubiera abandonado.Como bien decís, el debate subraya el corazón de la polémica en feacios, en definitiva, el debate de la verdad y el giro linguistico.Para los que no tenemos formación filosófica este debate siempre ha resultado complejísimo, aunque sólo fuera por la jerga empleada por los postmodernos.Desde aquí me gustaría agradecer a EDU Por perseverar en estas cuestiones y lo que es mejor, hacerlas comprensibles.También diré que las puntualizaciones de Carlos no sólo eran pertinentes y sutiles, a veces eran apabullantes en su poder explicativo.
    Y ahi quiero yo llegar.Pido perdón por la insolencia, pero esa potencia argumentativa de eDU Y cARLOS, responde al mismo afán que busca cualquier seguidor de la verdad.De alguna forma presupone que hay argumentos más poderosos que otros, que hay herramientas que explican mejor el mundo o que se ha deconstruido los mecanismos que construyen el reloj con cortante lucidez.Cuando el relojero desmonta piezas y vuelve a construir otro mecanismo sistemático se inserta en una lógica propia, a saber que la máquina funciones.
    Esa metaconstrucción me parece la clave de los lenguajes verdaderos.
    Estoy con Oscar cuando habla de una cierta creencia en un lenguaje edénico de la verdad y con Borja en esa reinvindicación del objeto, de lo no interpretable, casi ni como representación.
    Es curioso, pero tanto Edu como Carlos utilizais muy a cuento la visión del lenguaje simbólico como herramienta evolutiva, las creaciones culturales como adaptaciones que permiten acuerdos pragmáticos.Y eso es porque considerais de alguna forma que la teoría darwinista tiene una potencia explicativa impresionante.Si nos centramos en actividades de primaria supervivencia nos encontramos que son casi universales( salvo degeneraciones normativas).Ya sea por adaptación, ya sea un subproducto, el cerebro humano es una máquina de realidad virtual que necesita confrontarse con la realidad.El referencialismo es un imperativo biologico, para desgracia de Edu y Wittgenstein.La capacidad explicativa a veces será dudosa, pero otras casi es un fenotipo humano, resulta incontestable.que explique una parte amplia de la realidad, que sea predecible está indisociado con nuestra naturaleza, porque apela a la aplicabilidad, a ese habitar el mundo.
    Para acabar con tanta banalidad mía, os suelto una malicia.¿ cuanto conocimiento científico teneis vosotros?.Lo digo porque siempre que me acerco a cualquier materia veo su complejidad y muchos filosofos que conozco hablan de la onda corpusculo y se quedan tan anchos.Cuando alguna vez he leido a Bunge, que también es cientifico de formación sus proposiciones parecen muy dificiles de desmontar y las interpretaciones parecen fuera de la mecánica cuantica y la gravitación universal.que ciertos experimentos sicologicos confirmen la mediatización empírica no invalida la existencia de invariantes en la percepción, ni que no haya muchas verdes, pero que todas se dibujaron con el mismo criterio.En fin, perdonad, que creo que no he dicho más que superficialidades

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  24. ¡Ay, madre: (belive me, no lo digo sino por mor de la ironía:) ¡eramos pocos y parió la perra (la perra humanidad, la perra búsqueda de "La Respuesta)!

    Las "superficilidades" de Santibilbo, que no lo son en absoluto para mí (y no lo digo por congraciarme, aunque... un poco), son por un lado y también para este debate como un viento que comienza a soplar desde otra parte: amenazan con su dispersión. Por eso me "escaquearé" de la pregunta final que nos llevaría no donde tal vez él quiera sino a "otra parte", lejos. Sólo retrucaré a la manera de los gallegos o de los judíos: ¿qué es tener "conocimientos científicos, en qué materias, como enfoque global "científico" o como "experticidad"...? En fin, amigo, menuda discusión alternativa.

    Hum, dicho sea de paso, me pregunto si me he congraciado o lo contrario con quien me ha alaga sin duda, aunque para reducir lo mío (y lo de Edu) a lo mismo en definitiva a lo que ya lo había reducido yo al decir en mi último comentario: "Son, a mi criterio, dos alternativas "intelectuales...". Y debí añadir, el mío también, por supuesto.

    Esto lleva de paso a un apunte ligado al post (¡esto es volver al tema, que conste!): Edu dijo "actuamos dentro de unas creencias que ni siquiera discutimos porque delimitan el marco de lo que podemos pensar y hacer" y en buena medida apuntó bien, aunque no deba despacharse tan sencillamente y al decirme Edu que no le parece que la voluntad de dominación grupal sobre los demás grupos sea realmente algo "necesario" para comprender la dinámica a la que nos aproximamos, entiendo que lo que dice "bastante bien" no debe significar lo mismo que yo tal vez diría con palabras parecidas... Pero esto escapa un poco de lo que quería reconocerle a Satibilbo, a saber: que lo que yo entiendo que nos constriñe en un momento y circunstancias dadas en la línea "apuntada" por Edu y por mí, se apoya la convicción de que somos y no podemos dejar de ser "intelectuales" y como tales responder a la pulsión humana general (cerebral) de "buscar la verdad".
    Pero esto, creo, tiene aquí al menos dos lecturas y me gustaría volver a distinguirlas: "verdad absoluta" (la que nos permitiría saber cuál es "el sentido de nuestra existencia, etc.") y "verdad proyectada" (o algo así por llamarla de algún modo ahora mismo), es decir, el conjunto de tendencias que la intuición nos desvela del entorno próximo (el alcance real es limitado incluso mediante la tecnología que extiende nuestros sentidos) y que es procesada por el cerebro dando lugar a ese conjunto de leyes y creencias (científicas, filosóficas y míticas) con ayuda extra de la imaginación (palanca de las "extrapolaciones" de la experiencia que "en principio" -lo dice la experiencia en otros campos y lo queremos creer, ambas cosas- parece que "se repitirán"... y en buena medida comprobamos que se repiten).

    (sigue...)

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  25. (sigo...)

    O sea, no podemos ser sino humanos, y dentro de este conjunto, intelectuales. Y ello se debe a mi juicio a causas constitucionales (también está lo hereditario, pero esto puede dar lugar a otras conductas no intelectuales, por ejemplo, delictivas... o una mezcla como el caso "Lex Lutor", enemigo de Superman por si acaso lo tomais como un virus o un filósofo desconocido) y circunstanciales (nuestro medio bien hallado para sobrevivir en el mundo en el que crecemos y que nos prepara así por mor de la herencia, la historia, etc., etc.)

    Y obviamente, entiendo que cabría otra conducta que la de explicar y explicar, que sería contemplar y gozar (algo de tiempo le dedico en lo que hace a la carne, pero mucho en lo que de goce erótico tiene para mí le lectura y las actividades reflexivas e imaginativas... y en reirme yendo yo caliente y esas cosas... actividades que como a todos también a mí me hacen sufrir... y esta actividad que tiene mucho de histriónico y que espero que en todo caso os resulte divertida... porque a mi criterio y seguro al vuestro, no hay como reir al menos de vez en cuando). En mi caso, pues: "un intelectual" algo payasín.

    Perdón si acaso por todo, gracias y saludos de todo corazón (vuelvo a manifestar satisfacción por estos gratos encuentros).

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  26. La verdad es que esta discusión está demostrando ser especialmente fructífera.
    Antes de nada, ¡hola, Santi! ¡Vaya viaje de novios te has pegado dejándonos aquí luchando a brazo partido! Por cierto, resulta que un amigo de aquí me dijo que te conoce porque interveniste en su blog (sobre cómic y esas cosas que os gustan). se hace llamar algo así como "litytle nemo`s kat".
    Bueno, tampoco quiero enrrollarme, aunque sí quería responder a EDu, más que nada porque ha insultado gravemente mi honor al llamarme nada menos que "referencialista".... ¿cómo te atreves?
    Aparte de la broma, creo que los comentarios anteriores dan a menudo en el clavo, y el de santi me parece en muchas cosas muy pertinente.
    Edu me acusa de reducir el lenguaje a una única dimensión, la referencia, pero he de replicar que no creo que yo haga tal cosa, aunque sí es verdad que creo que es una de sus dimensiones innegables... Como dije anteriormente, creo que, además, el lenguaje también es acción, esto es, autorrevelación del sujeto y actividad cuyo fin único es la actividad misma (la energeia aristotélica). También pienso que el lenguaje puede revelarse como instrumento técnico para el manejo de cosas del mundo (pienso en esas cosas peculiares que son los humanos, como cuando Plinio habla de los esclavos como instrumentos parlantes)


    Creo que es excesivamente simplificador decir que yo defiendo que todo el lenguaje se reduce a lo verdadero y lo falso, e incluso Aristóteles ya advirtió esto (creo que el ejemplo que él puso es el de la súplica, que no es mi una cosa ni otra).
    Precisamente advierto yo una reducción en la posición de Edu, la reducción de todo lo lingüístico a la metáfora técnica: el lenguaje "hace" cosas, el lenguaje es un "instrumento" para, el lenguaje es un conjunto de instruvcciones....
    Creo que, precisamente, esta concepción del lenguaje exige mutilar todas las dimensiones no-técnicas del lenguaje, y puede ser que responda al viejo sueño moderno de asimilar cualquier forma de existencia al modelo del artefacto y el programa técnico predecible y secunciable(creo que en buena parte de la filosofía del lenguaje del XX así ocurre). ¿No es una trampa afirmar que el lenguaje consiste en una serie de instrucciones para hacer cosas, incluyendo entre esas instrucciones la de no hacer nada? ¿Por qué unificas el campo del lenguaje en torno al hacer -postulando una sola especie- y no distingues más bien entre especies distintas cuya diferencia específica dé cuenta de la oposición entre el lenguaje que sirve para "hacer" y aquel que en cierta manera exige no hacer nada? Yo me cuento en este último caso, ya que estoy convencido de que existen esos usos tan distintos que no pueden subordinarse a una unidad de género y han de ser atendidos en su propia especificidad (es decir: no me satisface como criterio la tautología de afirmar que "no hacer" es una forma de "hacer")
    Creo que pones en juego un prejuicio muy sostenido contra la referencia (en cierta manera justificado por la obsesión de la tradición por reducir el lenguaje sólo a la referencia) que, quizás, te impide aceptarla en su justa naturaleza y significado: como una dimensión del lenguaje cuya importancia no va en desdoro de que existan otras dimensiones igualmente cruciales.
    Como ya expliqué, también yo pienso que el lenguaje "hace", pero simepre que ese hacer se comprenda como "acción", no como "Producción" o "fabricación". EN el lenguaje actuamos en el mundo, pero no fabricamos el mundo.

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  27. Bueno... Borja, pero participamos muy activamente en su fabricación continua, empezando por entrar en escena con conciencia y lenguaje, voluntad de dominación de todo lo que se nos pone delante, etc., es decir, desde que nos hicimos humanos y cada vez más. Lo que no hacemos desde la subjetividad, y seguro que es eso es lo que dices, es darle al mundo la "objetividad" que percibimos. Claro, eso es una contradicción in situ donde se cae en eso del huevo y la gallina amen de desdecir los datos que percibimos mediante la intuición (algo que nace de nuestro nacimiento en el mundo, como parte del mundo). De ese error, puramente retórico y/o especulativo, sólo se puede escapar aceptando que lo que hay en un momento dado es producto de lo que lo precedió (esto es, mediante una narración causalista, histórica no prederminada, guiada por tendencias y más por aquellas que provocan una modificación real).
    Esto en síntesis y en borrador.
    Un saludo.

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  28. Es imposible considerar tantas cosas, amigos. Pero confieso que mis limitaciones se convierten aquí en una virtud a la vista de la conversación. Me alegro que Sani haya vuelto de su viaje por las tierras del Nilo, empezaba a pensar que se había despistado en algúna laberintica pirámide.
    El argumento que me arroja Santi esta vez estaba tardando en aparecer pues es clásico en este tipo de discursos; señala que para que tengamos estas conversaciones hay que presuponer que "hay argumentos más poderosos que otros, que hay herramientas que explican mejor el mundo". Yo no veo esta necesidad y creo que las discusiones, cuando no se tratan de lo que Kuhn llamaba el tranquilo desarrollo de la ciencia normal, lo que ocurre es que varias personas tratan es hacer comprensibles distintas descripciones y distintos léxicos. El que no exista un léxico común, unas reglas de racionalidad que enmarquen las posibilidades de toda conversación no equivale a que las personas no podamos usar y comprender distintos léxicos. Una deconstrucción trata de replantear un problema en otros términos, muchas veces haciendo desaparecer el problema, por ejemplo. Yo no creo en la existéncia de ese lenguaje edénico al que re refieres.
    Tampoco me vale tu ejemplo como argumento Santi: que todas las culturas hayan usado el lenguaje de forma referencial no dice más que eso, que todas las culturas han usado el lenguaje de forma referencial, pero no evidencia de forma necesaria la esencia del lenguaje. La existencia de una cultura únicamente poética carece de sentido ya que incluso en ese caso existirían hombres con la necesidad de decir "pasame la sal". En este punto debo explicarme muy mal puesto que tengo que repetir una y otra vez lo mismo: yo no pretendo amputar el lenguaje de su función referencialista (también yo digo "pásame la sal"), pero sí creo que cuando jugamos a otros juegos más complicados, por ejemplo a filosofar, el uso referencialista simplemente no se da. Esto ya les llevó a los logicistas británicos a considerar como un discurso carente de sentido casi cualquier texto de la filosofía europea y a Wittgenstein a amputar la filosofía de todo lo que consideraba importante.
    A la última intervención de Carlos tengo poco que decir, a parte de agradecerle que participe aquí con nosotros y podamos todos disfrutar exactamente de la misma forma que apunta.

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  29. A Borja...je je je. Sabes que no tengo inconveniente en insultarte cuando procede y te humillaré diciéndote "esencialista", "referencialista" o, si cabe, ¡platónico más que platónico!, pero también sé que mis palabras sólo te engordan. (Por cierto, un día deberías tener una charleta "muy académica" en torno a Platón. Me interesa mucho lo que piensas acerca de algunas ocurrencias que me asaltaron estos días leyendo el "Tocho" que le dedica Reale) .
    En esta charla empiezo a entrever que tu y yo no estamos tan alejados como pudiera parecer, aún manteniendo ciertas distancias innegables. Sé que no consideras que la referencia sea la única dimensión del lenguaje, tampoco yo trato de anularla, aunque diferimos en la importancia que le otorgamos.
    Mi reducción del lenguaje-conocimiento a un conjunto de instrucciones para actuar en el mundo, aunque no lo creas no se encuentra demasiado lejos de tu gusto por esa idea de Arendt que opone la acción a la producción. De hecho pienso que el lenguaje es esta acción, dentro de la cual también habría que incluir la producción, pero no al revés; con el lenguaje actuamos en el mundo, si, pero también lo producimos. Lo que me lleva a decir esto es la idea heideggeriana de "mundo", lo que equivale a suponer que el mundo no es algo previo e independiente de lo que nosotros podamos decir de él. Pero esto no equivale a defender que el mundo es producido y manipulable, y no lo es precísamente porque el lenguaje mismo no es algo se se pueda usar arbitrariamente.
    Cuando interpretas que mi descripción del conocimiento-lenguaje desde la metáfora técnica resulta un reduccionismo mutilador, no adviertes que aquí mi uso de la palabra "instrumento" es el más amplio posible. Tu crees que me limito al artefácto moderno, al mero mecanismo, pero también incluye, por ejemplo, la sabiduría antigua como un modo de estar en el mundo igualmente instrumental.
    Me resulta extraño que nadie me reproche lo más evidente, uno de los problemas fundamentales de la posmodernidad: la novedad. Si reduzco el lenguaje-conocimiento a un conjunto de instrucciones para actuar en el mundo, ¿qué ocurre con la novedad? ¿de dónde demonios salen las nuevas instrucciones? ¿acaso debería defender una suerte de dialéctica tal y como Hegel nos presenta en la Fenomenología? o, volviendo al tema, si los paradigmas abren la posibilidad de cualquier ámbito de comprensión y explicación, y no hay una dialéctica racional al modo de Popper-Lakatos que justifique los nuevos paradigmas, ¿de dónde sale el conocimiento? Al final del Post creí hacer la afirmación más controvertida de todas a la que no se ha prestado atención ¿qué significa que el conocimiento nos es dado?
    La contestación vendrá "dada" en el próximo capítulo.

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  30. Esperaremos ese capítulo... y gracias por la acogida: los sitios de erotismo intelectual no abundan (o yo no los encuentro en la medida de mis deseos).
    Un abrazo a todos y hasta la próxima (a seguir con todo lo que se ha dejado pendiente o con algo mejor).

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