espacio de e-pensamiento

martes, 8 de junio de 2010

Sobre la necesidad histórica.
Borja Lucena

I. Mirar el discurrir temporal y ver necesidad, ésa es la gran mixtificación que heredamos del siglo XIX y aún pende sobre la manera que tenemos de mirar la historia. Mirar hacia lo ya acaecido y encontrar en el tiempo un sentido inesquivable y dirigido hacia la realización de un programa. Junto a esto, la contrapartida evidente a la necesidad de lo pasado es la inevitabilidad del futuro. Nos encontramos en la puerta que separa el pasado del futuro -en el justo instante- pero tanto si miramos hacia delante como hacia atrás no avistamos más que un relato ya escrito. Y una certeza: nada nuevo podemos hacer. Cuando Benjamin habló del ángel de la historia nos refirió esta misma imagen angustiosa, la del que es empujado hacia el futuro por tormentas que provienen del paraíso y, al volver la cara hacia el pasado, sólo encuentra ruinas.
II. Los apóstoles de la necesidad histórica presentan, como todo aquel que enarbola la necesidad, una amenaza...¡Ay de quien esté en el bando de los perdedores! Todo relato de la historia dotado de sentido pleno -cuyo desenvolvimiento haya sido despojado de cualquier forma de contingencia- tiene sus kúlaks y su deskulakización, tiene su lucha de razas y el producto miserable de su práctica.
III. Se me ocurre que la visión mística de la necesidad histórica no es una idea caprichosa, sino que obedece a recurrencias ciertas que podemos comprobar a lo largo del tiempo. Es verdad que hay hechos que muestran similitudes sorprendentes. El problema estriba en interpretar que la correlación de condiciones similares de existencia y respuestas semejantes repetida a lo largo del tiempo pueda deberse a leyes deterministas que vinculan inexorablemente causas con efectos. No sé por qué no achacar la repetición de tantos rituales históricos a razones mucho más simples, como, por ejemplo, la falta de imaginación de la mayor parte de los hombres. Como cuando, enfrentados a nuevas crisis políticas, económicas o morales, nos empeñamos en localizar en el pasado las soluciones que entonces resultaron. Digo esto al saber que -en medio de esta crisis que amenaza con asolarlo todo- en la Universidad Autónoma de Madrid se ha intentado linchar a unos científicos judíos. No determinación histórica, sino falta de inventiva y apego imbécil a las recetas inmemoriales: contra la penuria, progromo.

13 comentarios:

  1. Un tema importante, pero creo que hay que matizar precisamente (al menos en lo más notable para mí) para no quedarse en el XIX (¿cómo se llamará esto, por cierto?):

    "Mirar hacia lo ya acaecido y encontrar en el tiempo un sentido inesquivable y dirigido hacia la realización de un programa"... ¿Y por qué no para desmonarlo, criticarlo, no para buscar... "las soluciones que entonces resultaron" o lo que yo llamaré: "el consejo de la tradición". Lo que habrá que hacer es buscar más bien... sus vicios.

    No sólo "ruinas" sino la repetición significativa, el "tropiezo en la misma piedra" sobre todo la "misma piedra" en la construcción del discurso. ¿Será posible?, tal vez no...

    "Los apóstoles de la necesidad histórica presentan, como todo aquel que enarbola la necesidad, una amenaza...¡Ay de quien esté en el bando de los perdedores!" Precisamente no se puede seguir (anclado al XIX y aún a San Agustín si no a Sócrates...) deseando el mundo reconciliado y la humanidad única de... Kant, Marx, etc. (del XIX)... y no VOLVER a Tucídides para reconocer que... siempre será así: me refiero a que el discurso, matiz más, matiz menos, será el de los vencedores, que de lo contrario, no lo serían. ¡El "gran avance" de la Historia fue dejar de condenar a muerte a la masa vencida (¡esta ees la vencida desde hace mucho!) sino en condenarla a la educación!

    "Se me ocurre que la visión mística de la necesidad histórica no es una idea caprichosa, sino que obedece a recurrencias ciertas que podemos comprobar a lo largo del tiempo". ¡Estas recrrencias son las que habrá que investigar y desmontar!

    "...similitudes sorprendentes", "respuestas semejantes repetida a lo largo del tiempo"... Si esto es lo que nos dice la intuición y la experiencia... será que no podemos hablar de otra forma que de la "determinista". Pero esto no tiene por qué ser idéntico a "predestinación". Yo creo que toda narración se ve obligada so pena de no decir nada a "concatenar", pero lo mesiánico hace otra cosa: "descubre" (haciendo uso, ¡cuidado!, de la imaginación) que lo que Pretende Instaurar como mundo "mejor" y "bueno" ¡ya Estaba Escrito!

    Al respecto, se puede, creo, trabajar con el concepto de Emergencia y de "respuesta a la situación dada y próxima".

    "...achacar la repetición de tantos rituales históricos a razones mucho más simples, como, por ejemplo, la falta de imaginación de la mayor parte de los hombres", es psicologismo, que es una variante de la tradicional (pasado, ritual) "influencia del demonio"; lo que volvería a mostrarnos lo difícil que es escapar de la repetición (Nietzsche, Strauss) debido a... (¡esto es lo que hay que diseccionar a mi criterio!)

    Y debo señalar algo que me parece por fin un error de apreciación: lo de la UAM no fue "falta de inventiva (??!!) y apego (??!!) imbécil a las recetas inmemoriales (!!!!): contra la penuria, progromo", haciendo un paralelo falso a mi modo de ver, falso y artificialísimo, de la España 2009-2010 y la Alemania 1922-1933. No podemos caer en simplezas de este porte que aunque parezca que hacemos "crítica demoledora" sólo proveemos "justificación". Pero como esto sería muy, muy, muy largo... ahí lo dejo.

    Sí, el tema me parece, insisto, fundamental, y me encanta de que esté inquietando... Al menos algo bueno tienen que tener las "crisis que amenazan asolarlo todo".

    (Y para que quede claro: por mí y cada vez más, la palabra "necesidad" podría ser eliminada del lenguaje; cada vez estoy más convencido de que, salvo alguna cosa básica que merezca ese nombre -alimentarse?, engañar?- lo único que produce la Historia es artificialidad).

    Un saludo.

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  2. Carlos: claro, lo que intento decir es que la sintaxis de la necesidad no es más que un molde externo en que encajamos el paso del tiempo. En la historia no hay necesidad, es más, la historia es, precisamente, la imagen misma de la contingencia. Esa ausente necesidad suele predicarse de los acontecimientos, más bien, en razón de la obcecación por imitar -a eso me refiero por falta de imaginación- hechos pasados que se toman como arquetipos:
    Por ejemplo, la revolución francesa se tomó en casi todas las revoluciones posteriores como modelo de toda revolución posible -sin ir más lejos, la rusa- y todo tendió a interpretarse como siguiendo un guión ya escrito y manifiesto en el modelo francés, y a conc ebirse según sus categorías: girondinos-jacobinos, burgueses-sans culottes, libertad-igualdad....
    Claro, cuando una revolución sólo pretende repetir lo que ya sucedió pierde de antemano buena parte de su espontaneidad y novedad. Eso es un caso claro de falta de imaginación, de conducirse según ideas fijas que funcionan a modo de programa antes que según el juicio sobre lo particular y existente en cada momento.

    En cuanto a lo de la autónoma de Madrid, ciertamente no estaba intentando llevarlo a la comparación con el nacionalsocialismo, sino con el antisemitismo popular en absoluto ajeno a nuestra tradición; me refería más bien a las asonadas y correrías antijudías tan comunes en la edad media. Una gran muestra de la falta de imaginación es que el judío siga siendo chivo expiatorio cada vez que estamos en dificultades por cualquier razón. ¿Te parece justificable lo que ocurrió en la universidad? He leído -pero no puedo asegurar su veracidad- que una pancarta decía: "judíos, meteos el holocausto por donde yo me meto vuestra hipoteca". El mismo y tópico eslogan de siempre. Un eslogan imbécil.

    Saludos

    Saludos

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  3. Saludos a todos uds.:

    Permítamne unas breves líneas.

    Si mantenemos ciertos discursos míticos como Nación, Génesis o Progreso, se necesita de un élan, de una fuerza necesaria que no haga de nuestra situación un hecho contingente, ¿no?

    Puede verse la necesidad de la repetición, por otro lado, desde un punto de vista emergente, como causada por ciertas leyes sociológicas, al igual que cae la manzana si es más fuerte la gravedad que la resistencia, caerá la cabeza del más débil en épocas de crisis...

    Negar este hecho puede ser peligroso, en cuanto si creemos que la humanidad es infinitamente libre, la reiteración de un comportamiento siempre podrá achacarse o al Mal perenne o a ciertos elementos distorsionadores del buen estado,
    en vez de a intereses perentorios.
    E igualmente, la solución solo podrá darse por inspiriación o mesianismo, por la romántica expresión de la novedad ante la fatalidad.

    Ahora bien, que se repitan comportamientos no significa que se repitan los intereses. Los desencadenantes pueden ser ilimitados, sin embargo las consecuencias pueden ser pocas o incluso una.

    Lo cierto es que bien creo que la historia (la de verdad, no la que busca una justificación genealógica o casticista, etc..., legitimación en suma) sólo narra
    acontecimientos para no ser olvidados (cit. Herodoto). Para eso se inventó la historia científica, para eso nació la sociología, la antropología...

    Un saludo a todos uds.

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  4. Amigo mío, que conste aunque sea obvio que no veo sino buena intención en tus propuestas y planteos, y que si me pongo vehemente no es sino porque tengo uns especial animadversión hacia la más mínima pérdida de rigor (¿es inmodestia decir que sería: tolstoyana?). Lo digo en particular respecto del asunto judío, pero no sólo, no sólo...

    Creo demasiado firmemente que cuando se señala un aspecto secundario de algo... se quiera o no... se está escamoteando lo más importante. Por eso, simplemente, el hecho de que los "neofascistas espontáneos" (o "de corazón") sean imbéciles y hagan uso de slogans (siempre son imbéciles) en lugar de... ¿comportarse intelectualmente, sabiamente, virtuosamente...? no me parece Lo Significativo, sino lo Obvio. En cambio, Lo Significativo, si acaso, me parece Su Papel en un Mecanismo más amplio en el cual se hallan otros engranajes (como la policía y el rector... por ejemplo, en la propia escena y hora). Y otros más importantes y siempre ahí, ahí, constantemente ahí...

    Por eso rechazaba la admisión de que se hacía "realmente" del los judíos un "chivo expiatorio", etc., como sostienes. Y es que creo que la jugada, sin duda al alcance de la mano a tono con la "tradición", es sobretodo Parte de una marcha que tiene de antioccidental no sólo el que sea proislamista sino que sea antiideológica y anticosmopolita, o sea... je... burocratizadora.

    En igual línea: niego la "necesidad" en tanto "lo inevitable", "lo escrito", etc., pero también la "contingencia", el "azar" (que nadie, como leí en alguna parte, "ha podido probar que exista"). En síntesis: creo que un estado "determina" al siguiente con más o menos... "imperfección" (y salvo "contingencias"... que lo sean para el entorno en el actúan sin que se pueda considerar que eso "debiera" haber ocurrido sine qua non; "contingencias" que pueden desviar en más o en menos la producción de un estado nuevo a partir del previo...) Creo que no es sólo algo que tendamos a narrar de esa manera por algún tipo de limitación, sino que hay una "objetividad" o una "no idealidad" (¿realidad?) en la que las partes se individualizan y entrechocan o interactúan dando lugar a resistencias y a partir de estas a cambios... Atribuyo a la inercia tendencial el movimiento en un contexto donde se crean "individualidades" ("objetos" vistos desde el hombre para su estudio) a instancias de esas "resistencias inerciales". Pero la marcha en el tiempo no está fijada desde "siempre" sino que se "conforma", da lugar a resultados (algunos previsibles y hasta cierto punto) que no tenían "necesariamente" por qué ocurrir exactamente aunque sí en ciertos grados y aspectos. La emergencia que nace de lo dado no es una respuesta precisa sino aproximada en más o en menos... generalmente en más. Bueno, no es sino un esbozo intuitivo que no tiene otro valor que el de estar en paralelo con la narración en la que encajo lo presente, lo que está aquí y ahora. No me importa demasiado si corresponde con el "Universo".
    Un saludo.

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  5. William: La visión de la historia por parte de Heródoto es precisa y sin soberbia. Yo también creo que los hechos son narrados para ser recordados, y que la labor del historiador no consiste en formular leyes, sino en relatar lo que pasó y merece ser contado.

    Carlos: No te preocupes por la vehemencia, me parece propio de la honradez intelectual la pasión por lo que se dice. QUizás nuestro desacuerdo no esté en la necesidad -que los dos consideramos como inexistente- sino en la contingencia. Yo sí pienso que existe una gran parte contingente en lo que ocurre, y que por mucho que queramos dominar la realidad ésta se muestra bastante poco dócil a nuestros planes y programas, incluso a los malévolos planes de dominación o intentos de hegemonía por parte de los "poderosos" o el "sistema de dominación capitalista"- lo que compruebo, más bien, es que las cosas que pasan son a menudo insospechadas, y que vale más el juicio sobre lo particular y existente que la profecía sobre lo universal y porvenir.

    Saludos a ambos

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  6. Estimados sr. Borja y sr. Suchowolski:
    Es de mucho agradecer su atención.
    Tengo que confesar que no puedo, en estos momentos, ni disentir ni aceptar, sino intentar comprender.
    Cuando ud., sr. Borja, habla de contingencia, como característica, evidentemente, de los sucesos o avatares de la humanidad, contingencia pues como concepto derivado de una característica primaria que sería la libertad de lo humano.
    Quiero decir, para el concepto de humanidad obtenemos la contingencia en sus acciones, porque para el concepto humano obtenemos la libertad en sus actos.
    Como los hechos históricos son sociales, de la humanidad, le corresponde la contingencia, y esto es debido porque en sustancia, la sociedad es la suma, o interacción de cada uno de sus individuos, o de lo humano, que son absolutamente libres cada uno de ellos.
    De mi libertad como humano se deriva la contingencia de la historia como hecho de la humanidad. Los aqueos pueden destruir Ilio, pero Agamenón no puede conquistar Troya si no lo desea Aquiles, y todo depende de una tal Briseida, ¿azar y contingencia bioquímica?
    Así pues, sr. Borja, el hombre no es manipulable, sino utilizable en su inagotable estupidez liberal (por ser libre, pero no moralmente inteligente. Porque la libertad no trae la inteligencia, sino más bien el imperio de la necedad, aunque esto es cosa mía, que se me cuela por descuido).
    Pero de la libertad de cada individuo, si interactúa, se puede inferir que en algún momento han de encontrarse, en la fatalidad, en lo inevitable, al igual que ocurre en una partida de ajedrez en la que de manera inevitable, si se conocen las leyes del movimiento y las probabilidades y variantes de acciones que cada apertura posibilita, la contingencia de la victoria de un jugador sobre otro solo es un espejismo para el espectador.
    Ciertamente, sr. Suchowolski, está ud. en la misma línea liberal que el sr. Borja, o eso creo entender, o quizás es ud. demasiado prudente, y equilibra humanidad/humano sin decidirse…
    Es evidente (¿lo es?) que el hombre, por muy individuo que sea, por mucha que sea su facultad de elección y decisión, de autoridad en sus actos, no es una singularidad en sí mismo, sino espécimen, y como espécimen, especificable, regulable. Ese es mi entender en cuanto afirmo que si bien los resultados no están prefijados por ser altamente variable el contexto vivencial humano, por ser humanidad, es bastante conducible y predecible en su especificidad, y que lo extraño no es que funcionen determinadas manipulaciones, sino que fracasen y no acaben siendo exitosos ciertos impulsos.
    Como es evidente, no es más que un pequeño bosquejo en busca de comprensión, y agradezco de antemano su paciencia para conmigo, y que disculpen mis errores de interpretación, o mis aciertos si les resultan enojosos (que estos si habrán sido azarosos).
    Un saludo, y mis sinceros agradecimientos.

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  7. William:
    Apuntas algo muy cierto que ha llevado, precisamente, a considerar el acontecer histórico como necesario: el hecho de que no existe reversión del tiempo y lo hecho se establece como fatalidad, o aquello que decía Nietzsche cuando afirmaba como límite de la voluntad -para él superado en la idea de eterno retorno- el no poder querer para atrás. Además, esta idea de fatalidad tiene que ver con la ignorancia sobre las consecuencias de lo que hacemos, lo que también lleva a menudo a percibir que uno mismo no guía sus acciones, sino que existe una mano invisible que la conduce a fines que escapan a nuestra intención. De esa contingencia, paradójicamente, de la constatación de que no somos omnipotentes, se ha extraído la idea de un agente omnipotente que -en forma de leyes o de providencia- dirige de modo necesario todo lo que acaece.

    Saluddos

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  8. a William:
    Yo creo que el espacio de lo que consideramos social es específico y no reducible a algo único, simple y mecánico (rechazo ese "mecanisismo"), ello a pesar de que encontremos comportamientos fenoménicos similares (la inercia, la "voluntad" de permenencia, la conformación de la individuación como forma de defensa de un conjunto capaz de convertirse en individuo para resistir ante los demás conjuntos o el caos, etc.) Esa especificidad es la que ha dado lugar a "creaciones" indudables, como las sociedades humanas, que son una "creación" que yo digo es autocatalítica e imperfecta (como todo) en el sentido de que da de sí más de lo que sería necesario (cuando da menos, es integrada en otro individuo o se extingue, que es otra forma de ser integrada aunque a un nivel de complejidad menor, como sustancias incluso). La idea mecanicista (que me atrevo a adjudicarle en parte y a extrapolar de su discurso un tanto "oscuro" para mí y de otros comentarios anteriores suyos en otros posts de este blog y posts suyos a los que he accedido insificientemente) me parece como poco exagerada. No en nombre de un "libre albedrío" que como tal no considero que exista, ya que creo que lo que la mente individual proyecta (proyectos, planes, pasas, acciones...) está condicionado y en mayor medida dentro de un entorno próximo (por eso no creo en la astrología ni en diseños predefinidos en alguna parte), tal como describí en mi comentario previo. Pero uno de esos condicionamientos es el emergido como individuo en sí mismo, humano, claro, el cual está constreñido por su misma idiosincrasia a "crear" "más allá de lo necesario", a fabricar incluso "artificialidades". Claro que esto debe seguir desarrollándose para darle más solidez, y eso intento, con relativa "prudencia", aunque opuesto sin ninguna a la asunción de dogmas simples que sólo pueden servir a "profetismos" de hecho o de derecho, con sus propuestas vanas de sociedades utópicas que la marcha real acaba ignorando luego. Eso me aburre incluso.

    (sigue...)

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  9. (continuación...)

    Ah, lo que no sé si entiendo es esa preocupación suya, William, por pensar que pueda enojar a alguien. ¿Es que lo supone por algún motivo que no explicita? Yo he supuesto que mi vehemencia en relación con mis apuntes a las "intencionalidades" se tome como una acusación de "intereses creados" en ciertos casos (a la vez que creo que a veces los haya y no me ahorro las prevenciones en tales casos), pero Ud ¿por qué cree que nos puedan enojar sus "aciertos" -¿qué son "aciertos" por cierto; dónde y cuál estaría/sería la diana...?-? ¿Acaso que nos considere... meros organismos manipulables? Pues no, no me molesta, sería otra de tantas opiniones mesiánicas si es que alguien la sostiene. Una opinión que nos sugeriría la solución un tanto heideggeriana de ponernos al servicio de algún grupo de semidioses potenciales, es decir, supuestos... No sé si esto es una extrapolación aventurada y si es lo que sugiere Ud, pero me atrevo a decir, imprudentemente sin duda (para rectificar siempre estaré a tiempo si se me permite luego), que algo, algo, algo de su para mí aún "oscuro" discurso podría contribuir a dar solidez a ese tipo de sugerencias... que no me molestan sino que me aburren. Sin el "error" de Hidegger, los nazis habrían conquistado el poder de todos modos y lo habrían mantenido largo tiempo (y hasta mucho más... de no haber sido por la idiosincrasia propia de un sistema tiránico y burocrático que siempre lleva a la caída y a la inoperancia). La marginación de Hidegger lo demuestra: no lo necesitaron nunca, aunque lo aprovecharon como a todo al tenerlo a mano.
    En fin, creo que hay que ser concreto, lo que no excluye la metáfora... ni la ironía... Después de todo, tenemos la facultad de vernos a nosostros mismos y reir de nuestra penosa imagen.
    Un saludo y gracias.

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  10. Borja y William: el hombre tiene la facultad de reirse de sí mismo a la vista de su propia indefensión y miserabilidad, es decir, de su falta de "meta absoluta". Dar alguna (racional normalmente) por sustitutiva de esa ausencia es otra facultad, y no puede ser más que defensiva.
    A fin de cuentas, lo que me parece importante es ponernos ante nosotros mismos, aunque no nos quede más que acabar riendo.
    Lo que me parece por ello más atractivo, es poner las debilidades que al menos considero yo tales, al descubierto. Sobre todo cuando se revisten de pretensiosas. Claro que yo caigo en aparencias de pretensiosidad a mi vez... pero también de ella me tengo y me tendré que reir. Qué remedio.
    Un saludo.

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  11. Estimado Carlos. Permítame primero adelantarle que el final de mi intervención intentaba ser, simplemente, simpático. Una simple fórmula; fórmula fallida, por lo que me disculpo. Tiene ud. toda la razón. Las simpatías no obedecen más que al orden de la familiaridad, cosa que no ocurre en este caso. Ha sido una licencia descarada que procuraré no volver a utilizar.

    En primer lugar, le confieso que no soy mecanicista, o por lo menos no lo pretendo. Me considero realista científico, pero esto no es decir nada más que nuestras conjeturas pueden falsearse o mejorarse, por supuesto siempre alejado de la idea de mesianismo…, profetizar no, pero predecir sí.

    Por otro lado, entrando en materia, sí les tomo como entes manipulables; yo mismo soy un ente manipulable, la humanidad es manipulable, maleable, moldeable; es más, creo que la humanidad ansía ser manipulada, maleada, moldeada. Esto implica que la humanidad también es manipuladora, orfebre de sí misma, en una dinámica de hacer y dejarse hacer. Al igual que las bandadas de pájaros, en el movimiento sincronizado se diluyen las responsabilidades, eso es muy útil a la hora de enfrentarse con responsabilidades de índole particular. Y puede ser que no haya tanto libertad del individuo como sincronía en la humanidad.

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  12. Quisiera ser algo más prolijo, así, disculpen uds., que secuestre esta página durante unos dilatados párrafos:

    El hombre no está inmerso en la libertad sino en la confusión. La necesidad de elegir no podemos identificarla con una definición de libertad en la elección. Uno se determina en cada elección, este rasgo es más importante que el hecho de que la posibilidad de dos opciones origina la libertad; pero una vez elegido, vuelve a estar confuso, vago ante el siguiente instante.

    La confusión se salva con la producción de discursos más o menos exculpatorios, porque de lo que se trata es de salvar la fatalidad de la elección; el acierto casi se ve como natural, como dado por necesario (nadie se sorprende de andar, sino de tropezar en el camino).

    Poder no elegir, no estar obligado a decantarse, a determinarse, eso puede ser tomado como libertad o indecisión. La indecisión tiene un cierto sabor amargo, negativo, nocivo. Se dice que es mejor equivocarse que sufrir las consecuencias de no hacer nada, que hay que intentarlo. Otros, sin embargo, se atienen a la máxima de siempre el dogma, y en caso de duda, Tradición (la novedad está ausente por peligrosa, en la innovación reside la sospecha del maligno, pues innovar es fantasear).
    Sobre los apóstoles de la necesidad histórica, pues sí, es fácil caer en la tentación de dar el empujoncito necesario para que todo se resuelva, como en el caso de la bola que, por cualquier motivo, no rueda por el raíl en pendiente, y hay que soplarla ligeramente para que la Ley de la Gravedad produzca su efecto; o como el caso más sangrante de las revoluciones humanas, desencadenar ese pequeño élan necesario para que las masas se despierten (y luego, claro, conducirlas).

    No se trata de que uno esté convencido de que la contingencia no sea un factor activo dentro de la Ley de la probabilidad, sino de que es factor, al fin y al cabo, y como factor puede ser manejado para uno u otro fin, convirtiendo el resultado en necesario si se da la coincidencia de todos los factores.

    Quién en cada momento sea quien maneja los factores, de manera consciente o no, es cuestión de interpretación e investigación.

    La necesidad puede construirse; reconozco que esto es la base precisamente de los kulaks y otras formas de atajo para hacer “realidad” algo que aún no tiene suficiente inercia para arrancarse.

    Cuando liberaron a los esclavos de los estados sudistas, así, sin más, también fue una forma de kulaksquizar proletariados para la industria norteña.

    El comunismo siempre ha dudado de si dejar que la revolución ocurra (como debe ser) de manera natural, o darle un empujoncito desde una base sólida, por supuesto, liberada de ese inmovilismo contradictorio de la ley natural del cambio social.

    Disculpen ahora uds. que tenga que dejarles. Otros asuntos me requieren, pero no he querido dejar de enviarles esto tal como me ha quedado.

    Un saludo.

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  13. Tranquilo, William: la familiaridad se establece por vías genéticas o por coincidencias ideológicas (aquí sí, Borja, porque estamos entre "intelectuales", donde esto sí que existe, aunque no como "falsa conciencia" versus "el absoluto verídico", etc. -aclaración obligada y excuse moi...-).

    El "realismo científico" no deja ver "la realidad"... como le pasaba al "sabio" del Teeto que fue a parar al pozo... Pero esto no sé si le dirá algo, porque para que las cosas que se dicen "digan algo" habría que estar previamente de acuerdo en lo que "dicen". En este punto, las observaciones de Rorty son acertadas (que no sus conclusiones y posturas, a mi criterio, claro: porque, Edu, je..., excuse moi también, creo que es imposible no ser "incondicional" en "cierto sentido", claro).

    En cuanto a la "libertad individual", yo sí creo que exista (no como "forma del azar", Borja, excuse moi de nuevo, que es un imaginario más de tipo angóstico-kantiano, o sea, al servicio de dejar "lo místico" a los "místicos"). Pero creo que existe no como una especie de don (a fin de cuentas dado por la divinidad -o azar- al hombre, criatura predilecta de...) sino comno mero fenómeno de la existencia de individualidades en interacción. Lo que no vaya si requiere desarrollo para que se entienda...

    En fin, ahí queda para quien sepa sacar algo más en limpio en lugar de... defender a capa y espada la propia... "ideología".

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