espacio de e-pensamiento

martes, 8 de junio de 2010

Sobre la necesidad histórica.
Borja Lucena

I. Mirar el discurrir temporal y ver necesidad, ésa es la gran mixtificación que heredamos del siglo XIX y aún pende sobre la manera que tenemos de mirar la historia. Mirar hacia lo ya acaecido y encontrar en el tiempo un sentido inesquivable y dirigido hacia la realización de un programa. Junto a esto, la contrapartida evidente a la necesidad de lo pasado es la inevitabilidad del futuro. Nos encontramos en la puerta que separa el pasado del futuro -en el justo instante- pero tanto si miramos hacia delante como hacia atrás no avistamos más que un relato ya escrito. Y una certeza: nada nuevo podemos hacer. Cuando Benjamin habló del ángel de la historia nos refirió esta misma imagen angustiosa, la del que es empujado hacia el futuro por tormentas que provienen del paraíso y, al volver la cara hacia el pasado, sólo encuentra ruinas.
II. Los apóstoles de la necesidad histórica presentan, como todo aquel que enarbola la necesidad, una amenaza...¡Ay de quien esté en el bando de los perdedores! Todo relato de la historia dotado de sentido pleno -cuyo desenvolvimiento haya sido despojado de cualquier forma de contingencia- tiene sus kúlaks y su deskulakización, tiene su lucha de razas y el producto miserable de su práctica.
III. Se me ocurre que la visión mística de la necesidad histórica no es una idea caprichosa, sino que obedece a recurrencias ciertas que podemos comprobar a lo largo del tiempo. Es verdad que hay hechos que muestran similitudes sorprendentes. El problema estriba en interpretar que la correlación de condiciones similares de existencia y respuestas semejantes repetida a lo largo del tiempo pueda deberse a leyes deterministas que vinculan inexorablemente causas con efectos. No sé por qué no achacar la repetición de tantos rituales históricos a razones mucho más simples, como, por ejemplo, la falta de imaginación de la mayor parte de los hombres. Como cuando, enfrentados a nuevas crisis políticas, económicas o morales, nos empeñamos en localizar en el pasado las soluciones que entonces resultaron. Digo esto al saber que -en medio de esta crisis que amenaza con asolarlo todo- en la Universidad Autónoma de Madrid se ha intentado linchar a unos científicos judíos. No determinación histórica, sino falta de inventiva y apego imbécil a las recetas inmemoriales: contra la penuria, progromo.