espacio de e-pensamiento

viernes, 16 de julio de 2010

Idealista.
Borja Lucena

Hannah Arendt, sobre la terrorífica virtud política del idealista:

El idealista era el hombre que vivía para su idea -en consecuencia, un hombre de negocios no podía ser un idealista- y que estaba pronto a sacrificar cualquier cosa en aras de su idea, es decir, un hombre dispuesto a sacrificarlo todo, y a sacrificar a todos, por su idea.
Eichmann en Jerusalén