espacio de e-pensamiento

miércoles, 16 de febrero de 2011

Arcadi vs Cercas.
Óscar Sánchez Vega

Supongo a todo el mundo al tanto de la polémica entre Arcadi Espada y Javier Cercas (de lo contrario ver aquí, aquí, y aquí) Es un asunto que viene de lejos y que trasciende la típica rencilla de literatos. Lo más interesante es que toda la virulenta confrontación entre Arcadi y Cercas puede ser analizada como la oposición entre la modernidad y la posmodernidad. Arcadi el moderno y Cercas el posmoderno, naturalmente.

El asunto tiene miga: la Verdad, nada más y nada menos. Para Arcadi la verdad es la verdad, la diga Agamenon o su porquero, en cambio para Cercas toda “verdad” (ahora entre comillas) forma parte de un relato que es una interpretación –entre otras- de la realidad . Arcadi no tiene nada contra la ficción, siempre que no se disfrace de verdad; para Cercas la distinción entre descripción e interpretación carece de fundamento. Podríamos seguir especulando y divagando indefinidamente, pero la discusión se corta cuando Arcadi acusa a Cercas de haber sido detenido en una redada en un burdel. ¡Toma ya!

Sinceramente: no sé que pensar, estoy perplejo. El discurso de Arcadi (modernidad) me parece engañosamente simple, pero éticamente irreprochable; en cambio la postura de Cercas (posmodernidad) teóricamente más sutil y compleja, pero un tanto cínica e interesada. En cualquier caso Arcadi ha estado, como siempre, brillante al llevar al extremo las contradicciones de su rival.

6 comentarios:

  1. Eduardo Abril Acero16 de febrero de 2011, 22:22

    La verdad es que tenemos suerte de poder contemplar este tipo de cuestiones y discutir sobre ellas porque nos proporcionan un marco perfecto para nuestras discusiones.
    Y estoy contigo Oscar en que el asunto es difícil porque Arcadi, siempre tan fino, nos lo pone difícil. Creo que podemos comprender mucho mejor todo esto si nos damos cuenta de que, en rigor, Cercas y Espada no están tan alejados el uno del otro y su enfrentamiento reside precisamente aquí.
    La postura de Arcadi es evidente: puro referencialismo. Hay un discurso que es verdadero y viene avalado por los hechos y otro que es falso y procede de la imaginación. Por eso es fácil para él distinguir géneros y acusar a Cercas de impostor cuando difumina la línea divisoria entre literatura y periodismo.
    Sobra decir que estoy completamente en desacuerdo con Arcadi. Pero eso no me hace aceptar la postura de Cercas sin más porque precisamente creo que repite el esquema de Espada. Pese a que intenta defender la utilización de la imaginación como parte esencial de la elaboración de discursos, sigue concibiendo el lenguaje en un sentido epistemológico, como si este fuera una "representación imaginativa de los hechos". Por eso le pilla Arcadi, porque muy hábilmente se dice, "vaya, si la imaginación y el humor pueden usarse libremente, ea, ¡Cercas putero!".
    Pero es que no ocurre que el lenguaje sea una representación ni fiel ni imaginativa de los hechos. El lenguaje es un tipo de acciones que realizamos en ciertos contextos y de acuerdo a unas reglas, lo que Wittgenstein llamaba "juegos de lenguaje". Por eso la defensa que hace Cercas de Rico es, a mi modo de ver, equivocada. Rico, y cualquier escritor, tiene todo el derecho de usar la ironía, el humor y la broma, como elementos de sus artículos. Pero él, como cualquier otro, se arriesga a que ciertos pronunciamientos no sean entendidos conforme a las reglas asumidas por todos cuando leemos un periódico. Del mismo modo que cuando Manolete se puso a innovar en el toreo se llevó la crítica de muchos porque se salía del juego, cuando alguien se sale del juego, entonces esta expuesto a la censura. Pero en el periodismo, como en cualquier otra actividad se pueden introducir innovaciones que lo alteren y que finalmente se incluyan en el juego lingüístico.

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  2. Eduardo Abril Acero16 de febrero de 2011, 22:22

    sigue...
    Cercas se equivoca al defender que sea el humor y la imaginación lo que convierte al periodismo en una actividad que se escape de la propaganda; hay muchas otras cuestiones que hacen que el periodismo no sea propaganda, y ninguna de ellas tiene que ver con la veracidad de los artículos (se puede escribir artículos "veraces" y propagandísticos, del mismo modo que se pueden escribir artículos irónicos y llenos de humor que también sean propagandísticos). Rico se merecía la censura por parte de los que no saben incorporar al juego ciertas pinceladas de ironía, igual que Manolete merecía la crítica con sus manoletinas.
    Arcadi estira el error de Cercas haciéndole quedar en ridículo, pero lo hace i postadamente. Sería semejante a que Manolete hubiera dicho alguna vez que "el toreo es innovación" y que para mostrar su error alguien hubiera tratado de emularle toreando con un tractor. Pero se puede decir que cabe hacer modificaciones en el arte del toreo que lo hagan mejor, del mismo modo que cabe introducir elementos en la escritura periodística que no respetan las normas de la referencialidad verdadero/falso que hacen al periodismo una actividad más interesante. El problema aparece, y es cuando Cercas se pilla los dedos, cuando tratamos de reducir una actividad a una regla simple o a una de sus contingencias. Si defiendes que el toreo es innovación, quedas expuesto como ha quedado Cercas al defender que el periodismo es imaginación. Si, por el contrario, defiendes que el toreo bien puede admitir ciertas innovaciones sin dejar de ser toreo, o que el periodismo puede admitir una buena parte de humor e imaginación sin dejar de ser periodismo, quedas salvado de la broma de Arcadi. El problema está, y bien lo sabía Sócrates, en terminar la frase “X es….”, porque siempre te pillas los dedos.
    Pero no nos engañemos, Arcadi hace lo mismo que Cercas cuando defiende que se pueden trazar los límites entre periodismo y literatura con claridad mediana. Por eso no se merece una querella, se merece que le paguen con su misma moneda; por ejemplo, podría Cercas editar los artículos de su blog eliminando todo aquello que no puede ser susceptible de mantenerse en un juego de lenguaje lógico, es decir, de aquello para lo que no tengamos una regla clara que nos permita declararlo verdadero. Si hiciera eso, su diario quedaría reducido a un montón de proposiciones carentes por completo de interés que ninguno de nosotros desearía leer. Aunque no sería tan gracioso y de mal gusto como la broma de Arcadi.

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  3. Edu, no sé que te diga. Es verdad que Cercas podría haber argumentado de otra forma, de una forma más “wittgensteniana” como haces tú a menudo, pero creo que no habría cambiado nada. La ira de Arcadi ya se la había ganado con el éxito de “Soldados de Salamina” y su última “novela” sobre el 23F. Más aún cuando tercio a favor de Rico. La suerte estaba echada. Es indudable que Arcadi le tenía ganas y que tiene muy mala leche.

    Lo interesante del caso, para decirlo en términos de Wittgenstein, es explorar “los límites del lenguaje” en el sentido que el juego de léxicos (moderno y posmodermo) que alienta la polémica entre uno y otro se rompe cuando Arcadi acude al logos común y llama putero a Cercas. Ya no hay nada que decir, la realidad irrumpe con una fuerza desproporcionada, no cabe acudir a un nuevo , o viejo, juego del lenguaje para replicar. Así lo asume Cercas. Sólo queda decidir si querellarse o no. La fantasmada a terminado.

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  4. Yo creo que Oscar tira con bala cuando se refiere al logos comun, que es el que no se deja reducir ni a palabras ni a interpretaciones, en definitiva, que es brutalmente referencial y para más inri, compartido.Los juegos de lenguaje apelan al final a una sociología de la lengua y en ultima instancia, aun enfrentamiento con lo real: al final hay que pasar la sal.Aunque sea como aproximación estadistica hay una enorme cantidad de casos en los que todos percibimos biologicamente igual y tenemos lenguaje universal para compartirlo.El programa ideal pragmatista es una buena guía.La función biologica del lenguaje es la referencialidad y la comunicación.Subproductos como la metafora, la filosofía o el requiebro a las damas contribuyen a hacer nuestra existencia más interesante, pero el roman paladino se configura como el sexto sentido.
    yo como historiador tengo un compromiso con la verdad qque no se basa en la interpretación de fuentes y en el discurso que construya con ellas, que sé que no es más que un ensayo para atisbar la realidad: pero no puedo falsear o inventarme una fuente o no puedo renunciar a evidencias cuantitativas

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  5. Para mi la discusión entre Espada y Cercas es un juego de egos, envidias o quien sabe, de connivencias, o en todo caso, una expresión de aquello que el pueblo distingue con insuperable exactitud como "marear la perdiz". Que uno escriba lo que le de la gana, procure arrimarse más o menos a eso que dicen verdad o que imaginan ficción, no va más allá del interés o gusto que despierte en sus lectores.

    La cuestión esencial y que este tipo de ilusionismos esconde es la de si puede o no contarse lo que pasa, lo que es y de que depende eso que se llama jactanciosamente interpretación. Es probable que sea más fácil interpretar el pasado que el presente, la distancia y cierta perspectiva no están contaminadas de las vanidades, intereses, peajes, necesidades, ambiciones, justificaciones, ocultamientos, fariseismos, traiciones, dependencias, deseos inconfesables y miserias que acarrea el hoy. Solo hay que ver las declaraciones de cualquier político.

    En el caso del periodismo la cuestión trágica o cómica no remite a una discusión entre entendidos en la verdad, la interpretación, la ficción o lo que se nos ocurra de lo que se puede montar un juego de la mano lúdica del lenguaje.

    A las cosas hay que llamarlas por su nombre, luego que cada uno lo interprete o se lo justifique como le venga a la gana de sus propias aspiraciones, preferencias, ansias, miedos, deudas o agradecimientos.

    Interpretar o confundir, informar o mentir, educar o domesticar, iluminar u ocultar, defender mi interés o los de mi grupo o aún los del grupo más afín a los mios o a los de mi grupo. Esa es la cuestión inaplazable que este tipo de gregerias aplaza sine die a mayor gloria de pagadores, impostores, estupradores y ladrones y aún criminales de pequeña estofa.

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  6. No he seguido muy de cerca está polémica(?)pero "hojeando" por internet, me he encontrado un anticulo de Santiago Navajas que (creo) da en el calvo de muchas cosas.
    http://findesemana.libertaddigital.com/arcadi-espada-i-premio-alan-sokal-1276238699.html
    Un saludo a todos.

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