Página de filosofía y discusión sobre el pensamiento contemporáneo

martes, 5 de junio de 2007

Jugadores y mentirosos.
Eduardo Abril

El presidente del gobierno lo ha dicho meridiano, lleno de orgullo patrio: “todos ganan”. Esta debe ser la grandeza de la democracia española: da igual lo que se vote, lo que se diga, lo que se haga… al final todos ganan. Al fin y al cabo, y esto lo sabe cualquier historiador, “ganar” o “perder” es una cuestión de mera reescritura. Dependiendo de qué elementos de lo real decida yo elegir como relevantes, qué hechos, qué números, qué cuentas, el discurso resultante resulta igual de relevante y, en cada caso inclinado hacia un lado u otro de la balanza. Esto no lo descubro yo, ni tampoco los políticos españoles; llevamos ya unos cuantos años siendo posmodernos y sabemos que la verdad depende de la pluma con la que yo la escriba; no voy a ser yo el torpe que venga aquí a enarbolar algún criterio metafísico por el cual, tengamos que reconocer que es más de ley contar los votos, las alcaldías o contar las viejas. Esto no es relevante.

Ya que vamos de Nietzscheanos ultimamente en Feacia, traeré aquí un pensamiento más de este profundo alemán. Pensaba el de Röcken que la verdad era el conjunto de criterios y reglas que un pueblo, una sociedad, canonizaba convencionalmente. La verdad, como ya saben mis alumnos, no es tanto, una “representación veraz” como una serie de procedimientos que, más o menos, todos podemos admitir como deseables. Pues bien, si esto es así, algo falla en la sociedad española en la que puede ser verdad tanto una cosa como su contraria. Y eso implica que, en unas elecciones democráticas puedan ganar, a la vez, tanto el ganador, como el perdedor. Significaría eso, pensando desde esta idea, que ese pacto que daría comienzo, en un sentido ilustrado, a nuestra sociedad, por el cual, aceptamos como deseables e inevitables ciertas convenciones, es un pacto defectuoso en origen. O lo que es lo mismo, para que nos comprendamos, que el marco político en el cual pensamos y vivimos no es el mismo para todos. Desde luego no es posible una sociedad, sea del tipo que sea, que no existe cierta claridad respecto de las reglas de juego: sería como si intentaran jugar un equipo de fútbol contra un equipo de rugby sin haber decidido previamente qué se va a considerar como falta, como punto o como “fuera de juego”. Y en este tipo de partidas los españoles tenemos ya cierta práctica: los que quemaban conventos en el treinta y cuatro, o fusilaban campesinos en el treinta y nueve, creían, por igual, que salvaban la patria de sus enemigos.

Una de esas reglas que, convencionalmente, en una democracia, debemos admitir como verdadera, aunque no sea más que una ficción válida,es la de que el otro, sea quien sea, y diga lo que diga, mientras respete las mismas reglas que respetamos todos, puede tener algo que decir. Esto es, que los adversarios también tienen su espacio político junto al nuestro y, en el punto de partida todos somos iguales. El grado de poder político que alcance una afirmación, un programa, una propuesta, dependerá de las adesiones, de la democracia, al fin y al cabo. Esta es una de estas convenciones de las que adolece nuestra sociedad: el contrario, de origen, carece de esta posibilidad. Y es tan así, que incluso sobre los resultados electorales, es decir, sobre quién queda legitimado a cumplir sus espectativas políticas, cabe la interpretación ideológica y capciosa. “Halaaa”, se me dirá, ¿dónde vas? ¡Cómo te pasas!, ¡qué "exagerao"! Y seguramente tengan razón; es verdad que suelo ser excesivo en casi todo. Pero queda claro el reproche que hago del resultado: no es posible que ganen todos. Si fuera así, estaríamos jugando diferentes partidas, y eso me da más miedo que el hecho de que haya un mentiroso. Y el mentiroso no lo es porque su interpretación sea menos válida o porque su elección de criterios sea defectuosa; lo es porque hay un ánimo consciente y malintencionado de saltarse las reglas del juego; lo es porque hay un deseo de alterar las cuentas.

¿Quién es el mentiroso? Esta es la cuestión amigo Watson…
PD. Explorar la segunda posibilidad, que juguemos diferentes partidas, prefiero no considerarla. A ver si cerrando los ojos desaparece el problema. A veces ocurre.

25 comentarios:

  1. Los jugadores, los mentirosos y la guerra civil...
    Eduardo, me parece que esta vez, voy a ser bastante mas “exagerao” que tu. Para mi lo que ocurre en España no tiene nada que ver ni Nietzsche , ni los posmodernos... ni siquiera con unos mentirosos (recuerda lo que decía el catecismo copiando de San Agustín: “La mentira consiste en decir falsedad con intención de engañar”) puesto que no creo que haya ni siquiera en una gran parte de quienes dicen tales cosas intención de engaña... se lo creen.
    Para mí el fondo de la cuestión es ese “pacto defectuoso” del que hablas y el origen de su “legitimidad” en la España contemporánea....Y para mi esta “legitimidad” está fundada sobre la guerra civil y sus consecuencias -en especial la fundación del estado franquista- de igual manera que la legitimidad histórica en la Francia contemporánea proviene de la Revolución. La guerra civil abre el abismo que separa la España “pasada” (La España de la moribunda Monarquia que desaparece en 1931)y la España actual, después de el ensayo fracasado de la segunda república. Esto es, lo que se plantea en la Guerra civil, después de haberse “decantado” definitivamente los dos bandos , es la alternativa entre dos racionalismos -uno planificador de soviético y otro autoritario de tipo fascista- QUE EXCLUYEN ABSOLUTAMENTE TODO LO ANTERIOR. Esto es, la formación política de la España contemporánea parte de la imposición de una voluntad a otra en torno a la formación de un Estado totalmente nuevo respecto a lo que era la Monarquía (ojo monarquía con mayúscula) tradicional.
    Este me parece que es el origen de ese “pacto defectuoso.” Y todo demás me parecen notas al margen.
    Joaquín (81.38.78.188) - 01:25 - 29/05/2007...

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  2. El mentiroso y la mentira política...
    Estoy de acuerdo con lo que afirma Eduardo, y también con lo que dice Joaquín. Creo que todos nos vemos confusos ante el fenómeno de la mentira política, sobre todo cuando nos afecta de la manera en que hoy lo hace. También creo, no obstante, que nosotros tenemos la oportunidad de comprender en qué consiste todo esto, ya que el espacio político actual se ha empobrecido tanto que, en contrapartida, se ha convertido en un esquema en el que es fácil leer lo que en sociedades más complejas se pierde en multitud de rastros. ¿Por qué nos causa tal extrañeza esa mezcla de voluntad falsaria y fe piadosa que destilan los actos y palabras del presidente del gobierno y sus camaradas? Yo, la verdad, a menudo me he perdido tratando de aclararme si es un mentiroso incorregible o un ser sincero y honesto, si bien idiota. A veces tiendo a pensar que su astucia alcanza el maquiavelismo; otras se me presenta como un tonto que no puede ocultar su estupidez constante. Me refiero personalmente al presidente, pero lo mismo puedo decir de sus adláteres socialistas, progres y nacionalistas: en general no sé si me mienten o, sinceramente, creen las idioteces que defienden. ¿Cuál es el problema? Creo que el problema reside, no en nuestra incapacidad para comprender, sino en que existe una extrañeza objetiva en las mentiras políticas que estos creyentes utilizan: las que toman fundamento en razones ideológicas. El problema está en que el feligrés, por una parte, está convencido de la suprema verdad de la ideología- y ahí su convicción profunda de sinceridad y bondad- y, por otro lado, sabe perfectamente que está mintiendo cuando se refiere a la realidad. De esta anómala hechura de honestidad y voluntad falsaria, creo, proviene nuestra extrañeza necesaria. Lo que en una mente bien formada sería incompatible, la verdad y la mentira, en la cosmovisión ideológica encuentra perfecto acomodo: el creyente sabe que miente con respecto a los hechos- ya que “dice falsedad con intención de engañar”- pero, a su vez, está convencido de que esa mentira se transfigura y diluye en una verdad más alta y fundamental, la verdad consagrada en la ideología. Un caso paradigmático- referido a los últimos avatares- es el de ANV. Todos sabemos -incluidos Zapatero, Blanco y Llamazares- que ANV es HB. No es conjetura, es la certidumbre que se desprende de las palabras y actos de los mismos protagonistas. Lo han repetido hasta la saciedad. El PSOE en plano sabe que ANV es HB, pero tampoco se han cansado de repetir que no es así. Nos encontramos aquí ante un caso flagrante de mentira que alcanza, incluso, el grado de contradicción lógica, porque equivale, más o menos, a afimar que HB no es HB. La falsedad, si atendemos a la realidad, es evidente; sin embargo, esa mentira se ve redimida por la verdad superior de la ideología y sus fines, en este caso la paz perpetua que el benevolente Zapatero ha diseñado para nosotros, sea cual sea el precio que cueste. Por eso es la ideología tan poderosa, tan terrible, pues es capaz de anudar incluso lo más alejado, la convicción sincera y la voluntad de engaño. Todo depende de la importancia y la grandeza de los ideales a los que se sirva. Por eso es por lo que el fenómeno de la mentira política del progresismo destila por igual ese aire de farsa e impostura, por una parte, y la fragancia beata de la creencia absoluta en la verdad. Por eso adoptan el disfraz equívoco del mártir sin renunciar, cuando es necesario, al uniforme del verdugo.
    Borja (88.7.229.116) - 15:07 - 29/05/2007 ...

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  3. Realidad, Magia y Paradoja...
    Entonces: la realidad es la que yo creo que es y, si se empeña en no serlo, se ignoran los hechos y se inventan hechos que sí encajen. Ésto se puede hacer a propósito (mintiendo) o sin que intervenga la voluntad (haciendo un acto de fe).
    Ayer lunes desayuné en tres bares (tengo insomnio al revés: en vez de no poder dormirme al principio me despierto muy pronto; por las mañanas me sobra tiempo). En los tres oí los mismos comentarios:
    1.- han ganao todos. Mandagüebos.
    2.- aquí hemos ganao. Kesejodan.
    3.- allí les hemos ganao. Konunpar.
    Esos tres comentarios eran repetidos por los mismos parroquianos (ahora entiendo el por qué de la expresión), así que entiendo que la extrañeza convive con la fe, como decís.
    Un comentario friki que no tiene que ver con el tema (¿o sí?) y que se me ha ocurrido al leer la definición de "realidad" de Nietzsche: hay un juego de rol que se llama "Mago: la Ascensión" en el que los personajes son magos. Lo interesante de ese juego es cómo se explica la magia. La magia no es una energía que surge de las cosas vivas, ni el resultado de la intercesión divina, ni es una habilidad genética que tengan unos pocos mutantes. La magia, en ese juego, es la capacidad de cambiar la realidad a través de la voluntad del mago. La realidad es tal y como la describe Nietzsche: un consenso aceptado por la mayoría. Los magos son personas que, por la razón que sea, son capaces de percibir el esquema (la realidad) y modificarlo a su antojo (voluntad), creando así nuevos patrones "imposibles" (magia). Realidad, voluntad, magia.
    En el juego (sigo con el frikismo) hacer magia no es gratis. Cualquiera que modifique la realidad sufre el golpe de la paradoja. Un mago puede hacer que una llama baile en la palma de su mano, pero si lo hace en público, delante de alguien que acepte (y, por lo tanto, genere) el concepto de la realidad, se produce una paradoja que daña físicamente al mago.
    Si los políticos (y sus creyentes) están modificando la realidad, deberán sentir en sus carnes el daño de la paradoja. Si hacen su magia en privado, fuera de la vista de los demás, no sentirán esa paradoja.

    Preguntas:
    1.- ¿cuál es la realidad EN España? Por narices, de manera natural, debe haber UNA (aunque sea aplicando el mínimo común)
    2.- ¿de qué manera afectará la paradoja a los magos que hacen su magia en público? Cualquiera que contradiga esa realidad por la que pregunto en el punto anterior ha de sufrir el efecto de la paradoja.
    PD: lo siento, pero si yo he hecho un esfuerzo por traducir a mi lenguaje el vuestro (que si logos, genos, pathos...), espero que hagáis lo propio (rol, magia, paradoja...).
    PD2: gracias por los puntos y aparte y por las metáforas.
    PD3: es "adhesiones", con hache intercalada. Ya sabes, el gen Acero.
    Ashep (81.38.12.167) - 16:40 - 29/05/2007...

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  4. la Historia, el estado y los mentirosos.
    Vemos: acepto lo que decís sobre la difuminación (en mucho casos desaparición) publica de lo que es, de lo que hemos considerado verdad. Aún así me gustaría puntualizar dos cosas:
    1.Concedido: muchas veces es muy difícil saber que es verdad... pero ¿Es tan difícil saber que es mentira? A mi lo que me parece que hay es muy mala fe.
    2.Sigo machacando con el argumento histórico: Para mi el debate estaría en preguntarse si la situación en la que estamos hoy cabe juzgarla desde presupuestos posmodernos o -como pienso- desde una premodernidad que desde los últimos años del franquismo hemos intentado cubrir con un ropaje moderno. Dicho de otra manera: el problema no es que todos griten al final del elecciones “Hemus ganau” (cosa, dentro de lo que cabe absolutamente normal) sino que el mismísismo estado funcione con esta dinámica. La cuestión sigue siendo la de siempre: la dificultad de crear en España un estado moderno neutro. Y no puede haber “reconciliación” sin la existencia de dicho estado.
    Joaquín (88.14.107.41) - 19:28 - 29/05/2007...

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  5. Absolutamente de acuerdo con este último comentario Joaquín. El problema de fondo de este país nuestro es que hemos sido incapaces de establecer un “estado neutro” o, en palabras que me parecen más descriptivas, un “marco político común”. La constitución del setenta y ocho es, precisamente, a esta tarea a lo que aspiraba y ahora empezamos a ver de qué forma esta aspiración se queda en papel mojado. Si no aceptamos que todos hablamos el mismo lenguaje y establecemos ciertas convenciones como “socialmente vinculantes”, a saber, aquellas que reconocen la absoluta igualdad de partida de todas las posibilidades políticas que se puedan jugar, entonces volvemos a jugar el peligroso juego de “las dos Españas” (aunque esta metáfora me parezca burda y excesivamente simple).
    No coincido contigo en la genealogía que haces de este problema. Es verdad que he jugado, algunas veces, con esa idea y que, en otros momentos me resultaba atractiva: el acto fundacional de nuestro estado moderno es la guerra civil, de la misma forma que el acto fundacional de la República Francesa es la Revolución. En otros momentos consideré que debe ser revolucionaria, violenta y sangrienta, la situación en virtud a la cual quede constituido el pacto social. Principalmente porque he pensado siempre que en dicho contrato lo que realmente importa es la distribución de la violencia, y esta sólo se puede decidir de forma también violenta. Pero hace tiempo que descarté esa idea moviéndome ahora en posturas más moderadas y menos materialistas. No niego que el choque armado que significó la Guerra Civil aún tiene protagonismo en la constitución política española, pero como otra decena (y seguro que centena) de antecedentes históricos. Uno de estos antecedentes, por ejemplo, sería el fallido intento liberal decimonónico de “nacionalizar” el país, es decir, hacer surgir una serie de valores y sentimientos por los cuales los ciudadanos se sintieran vinculados a esta sociedad. Los países que lo hicieron bien, como Francia o Inglaterra, por ejemplo pueden prescindir finalmente del nacionalismo y sustituirlo por un patriotismo cívico. En nuestro caso no fuimos capaces de consolidar tal vinculación y esa es una de las razones por las que, aún hoy, nos cuesta vivir políticamente en un único marco de referencia. No creo, como dices, que todo esto sea la secuela de en enfrentamiento “entre dos racionalismos -uno planificador soviético y otro autoritario de tipo fascista”. En las guerras, más cuando son civiles, todo se polariza y se aumenta de forma retroalimentada de tal forma que, a vista de pájaro sólo se ven las bombas. Pero entre todo ese “totum revolutum” hay mucho más de lo que se ve. Podemos hablar de un socialismo deseable durante la Segunda República, el de Besteiro, por ejemplo, de un republicanismo sosegado, de centro y también de izquierda, como ocurría con muchos Radicales, podemos reivindicar un liberalismo español nada desdeñoso e, incluso, una derecha constitucionalista y respetuosa de la ley. Todo eso estaba también en los comienzos de la Guerra Civil y seguro que tu sabrías explicarlo mucho mejor que yo. Y por supuesto que también podemos pescar con anzuelo de oro cierto reformismo democrático creciendo dentro del totalitarismo franquista y que, precisamente, será decisivo en los cambios que traerán nuestro estado actual; no podemos Olvidar que Fraga o Suárez, por ejemplo, surgen de las entrañas mismas del aparato franquista y se van a erigir como padres de nuestra actual democracia. De hecho, me atrevo a decir (y tal vez peque de ignorante) que toda esta forma de hacer política, llamémosla “moderada”, pesa tanto en la constitución política de nuestro último siglo como todo lo demás, y por tanto, me parece excesiva si, tu apreciación.
    Quiero pensar, por ejemplo, que Savater, Nicolás Redondo o Rosa Díez, los tres socialistas, son herederos de esta línea ilustrada. Y también quiero pensar que tú o yo también lo somos. Y como no es despreciable ni nuestro peso político, ni nuestro pensamiento, también deseo pensar que, calladamente iremos sembrando otras semillas en esta tierra yerma.
    Eduardo Abril Acero (83.57.151.4) - 20:53 - 29/05/2007
    ...

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  6. Aclaraciones al amigo Eduardo...
    1.Sobre la guerra civil... no digo que todo acto fundacional deba ser violento... sino que en el caso de España esto fue así.
    2.Sobre los años 30 y las dos Españas. No idealizo las dos españas (existen dos españas como existen dos francias, dos italias, dos polonias....) ni siquiera el propio hecho de la guerra civil (tanto en Francia como en Italia -por ejemplo- gran parte de lo que fue la Segunda Guerra mundial y los primeros anos de posguerra no se puede entender sin la perspectiva de una guerra civil). En cuanto a lo de la polarización me parece que no se puede separa de lo que son los años 30 en toda Europa (no somos tan “originales”.)Lo que quiero subrayar es que en España se une la polarización de los anos 30 y una guerra civil con una ruptura histórica (y en este caso acto fundacional) tal como fue la Revolución en Francia (lo que fue -por ejemplo- la guerra civil en Francia entre 1940 y 1945 se puede unir a la dinámica que se desarrolla en Francia después de la Revolución hasta hoy mismo.)
    3.... y que de aquí viene la dificultades para establecer un “ciertas convenciones” entre esas "dos Españas" tal y como se desarrolla en otras naciones.
    4.Respecto a los antecedentes históricos:
    a) Efectivamente existe un intento fallido de corte liberal en el siglo XIX enmarcado en torno a lo que son las guerras carlistas (he leído un comentario muy agudo -del que no estoy del todo de acuerdo- que daban una importancia extrema a dichas guerras comparándola con la Revolución francesa.)
    b) San Besteiro (ora pro nobis!)y “el republicanismo sosegado de centro e izquierda”... bueno en este caso no lo veo tan claro en tanto que me parece que aún cuando a estos políticos les guiaban un autentico deseo de construcción un estado moderno... en la practica sus ideas y el régimen en el que sus ideas se desarrollaron (la Segunda república)supuso la desaparición del poco liberalismo que se desarrollo durante la restauración (y de esto no se libra no nuestro querido Ortega, ni Unamuno, ni Pio Baroja... ni Azaña)
    c) “una derecha constitucionalista y respetuosa de la ley”... hombre respetar, respetaron la ley mucho más que gran parte de las izquierdas y que el propio Azaña... ahora bien de ahí a tener la voluntad de crear un estado moderno...
    d) “cierto reformismo democrático creciendo dentro del totalitarismo franquista... Fraga o Suárez... “ Bueno aquí llegamos a lo que para mi es el quid de la cuestión que es que supuso para todo lo que estamos hablando el franquismo ¿Creó el estado franquista un estado que a pesar de sus defectos (provenía de una guerra civil donde -obvio- hubo vencedores y vencidos) pudo crear un estado capaz que abrirse a los vencido integrándolos en la constitución en el setenta y ocho, o fue una dictadura totalitaria de principio a fin que acepto ciertas reformas -superficiales- para congraciarse con “Europa” y los Usa y que -por lo tanto- la democratización interior del país fue algo se realizó a pesar del régimen? Me gustaría que me dierais vuestra opinión ya que no lo tengo muy claro.
    e) “Savater, Nicolás Redondo o Rosa Díez, los tres socialistas, son herederos de esta línea ilustrada”... aquí si totalmente de acuerdo a los que podríamos añadir una parte del PP, Ciutadans etc
    f) "Y también quiero pensar que tú o yo también lo somos".. ¡nosotros somos el futuro Eduardo!

    Muchos abrazos a ti y a todos los demás

    Joaquín (217.125.174.164) - 23:34 - 29/05/2007...

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  7. El símil que nos cuenta Ashep es revelador. Está muy bien que nos obligue a comunicarnos con otros lenguajes y realidades (que las virtuales, al fin y al cabo, también forman parte de la realidad)La verdad es que el fundamentalismo ha convertido a la política en un juego de aprendices de mago. El problema es que ese juego tiene efectos muy peligrosos, ya que vomita sobre la realidad deseos que la distorsionan hasta poner en peligro la noción misma de que vivamos en una realidad compartida (y ese es el fundamento imprescindible de la "polis", lo demás pertenece a ámbitos extra-políticos)). Ese relativismo del que hablan Eduardo y Joaquín se resuelve, a fin de cuentas, en la negación de la realidad compartida - por eso el relativismo es políticamente reaccionario - en la fragmentación del hábitat común en pequeñas parcelas unifamiliares en las que cada uno gobierna a su antojo y dispone que sea real lo que primero se le ocurre. Al perder fundamento la política, ya que no existe ya una realidad a la que apelar, se inaugura la tiranía de las ideas. Es entonces el momento del fundamentalismo que - dando por hecho que no hay realidad - pretende convertir en reales sus ensueños. Como en el juego de los magos. Hay aquí una perversión del carácter ontológico de las ideas - una especie de platonismo vulgar y desfigurado - ya que se pierde de vista su correspondencia o adecuación a lo real para convertirlas en sustitutas o creadoras de la realidad misma. Esta ilusión teológica es terrible, porque tiene efectos mundanos desvastadores: el hombre se cree en poder del poder ilimitado de un dios para hacer y deshacer de acuerdo con su libre arbitrio, y eso no puede llevar más que a introducir poerturbaciones gravísimas en el mundo real (que, por otra parte, sigue existiendo aunque no quieran). En general, la ilusión de omnipotencia del que se cree capaz de modelar la realidad de acuerdo con sus ensueños termina con un fracaso escandaloso, porque la realidad impone sus condiciones y, tarde o temprano, demuestra su carácter imprevisible e incierto. Hasta entonces, no obstante, grandes turbaciones pueden sacudir a esa realidad que se prtetende remodelar ("A España no la va a conocer ni su madre", decía Alfonso Guerra). Así ha pasado con los grandes reformadores de la humanidad que pretendieron imprimir en el mundo la impronta inmaculada de sus ideas y ensueños: Calvino, Hitler, Lenin, Stalin, Castro... Consiguieron transformar la sociedad de un modo nunca conocido, pero, finalmente, la realida terminó por rebelarse ante tan descabellada tiranía. Entretanto, como precio absurdo pero patente, millones de asesinados en nombre de la bondad inalcanzable del ideal que se pretendía realizar.
    ¿Por qué las ideas, de las que defiendo sin duda su carácter representativo y conjetural, pierden la función de ayudarnos a conocer la realidad y comprenderla de modo más profundo para desatarse de manera asesina contra ella? El prestigio de las ideologías marca este tránsito, cuando las ideas se sitúan como realidad verdadera frente a la realidad mundana. El lema de Marx es, a este respecto, inequívoco: "los filósofos han tratado durante siglos de comprender la realidad. Ahora, se tarta de transformarla".
    Borja (88.7.229.116) - 13:18 - 30/05/2007 ...

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  8. Esquema y preguntas...

    A lo mío:

    En el artículo:
    Eduardo se pregunta si en España hay dos (o más) realidades o si, habiendo sólo una, los políticos y sus parroquianos se están inventando su propia realidad (cada uno, la que más le conviene). Eduardo prefiere pensar que es la segunda opción porque la primera convertiría a España en inviable.

    En los comentarios:
    Eduardo y Joaquín se han enzarzado en la búsqueda del "acto fundacional" del estado español. Según ellos, la realidad en la que se fundamenta un estado (una sociedad) es la realidad que se escoge por esa sociedad en el momento de su fundación como tal. Una especie de consenso primigenio. Buceando en la historia cada uno de ellos (Joaquín y Eduardo) han apuntado varias posibilidades, pero no se han atrevido a decantarse por ninguna de ellas (cuánta responsabilidad).
    Los tres (Eduardo, Joaquín y Borja) parecen estar de acuerdo en que sí existe esa realidad común y que, por lo tanto, los políticos y sus parroquianos están falseándola en beneficio propio.
    Finalmente, Borja ha apuntado el método que emplean para falsear la realidad: las ideologías se imponen a las ideas (las ideas ayudan a entender la realidad; las ideologías pretenden modificar esa realidad).

    Ésto es lo que yo he entendido. Corregidme.

    Me surgen dos preguntas:
    1.- ¿cuál es ese acto fundacional de España? Si he entendido bien, preguntar esto es como preguntar cuál es la realidad de España (o casi).
    2.- ¿cómo se desmonta ese prestigio pernicioso de las ideologías?
    PD: comentario friki, de nuevo. En ese juego de rol que mencioné más arriba (Mago: la Ascensión) hay varios grupos de magos. Se denominan "Tradiciones". Lo que diferencia a una Tradición de otra es el Paradigma que utilizan para modificar la realidad. El Paradigma es una especie de "forma de estructurar el pensamiento" que es común a todos los magos de una misma Tradición. Ejemplo: la Orden de Hermes es una tradición que emplea la lógica, mientras que el Coro Celestial emplea la fe y los Eutánatos emplean la entropía (el pensamiento cíclico, no lineal). Todas las tradiciones están en lucha con las demás para conseguir que sea su paradigma el que se imponga (para conseguir que sólo haya UNA manera de transformar la realidad), en la creencia de que la división de esa capacidad de transformar la realidad en varias maneras debilita la misma capacidad. Actualmente, la Tradición que va ganando esa guerra es la Tecnocracia, cuyo paradigma es el más fácilmente aceptable por la población: la ciencia. La magia de la Tecnocracia toma la forma de ciencia. La población (cuyo consenso define y configura la realidad) está prácticamente convencida de que la ciencia es real, así que cualquier magia que se haga como forma de ciencia apenas produce paradoja. Pensad que si hace quinientos años alguien dijera que es posible escuchar la voz de gente que está a miles de kilómetros de distancia todos lo tomarían por loco y, si hiciera un conjuro que produjese ese efecto, sería tildado de mago (y se comería media tonelada de paradoja en forma de hoguera). Hoy, esa magia se ha convertido en realidad (teléfono) gracias a que la gente acepta que la ciencia puede crear ese efecto, porque la ciencia es parte de la realidad. Fin del comentario friki.
    Ashep (81.38.12.167) - 17:27 - 30/05/2007...

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  9. Para Ashep...
    Muy brillante tu resumen (aún cuando a lo que me refiero en cuanto a -como dices tu- "el acto fundacional" no es de España en general sino de un estado neutral en particular.) Pero en fin, te escribo para darte la enhorabuena por el comentario -supuestamente- friki. Lo que temo -¡ay!- es que provoques con esto una autentica "marea filosofica." Piedad que soy historiador!
    empiezo a sentirme "in partibus infidelium"
    Joaquín (88.14.109.111) - 21:23 - 30/05/2007 ...

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  10. Ah... pues había entendido que cuando hablabais de actos fundacionales os estabais refiriendo a España, a la España real. Mencionáis muchas posibilidades: el "fallido intento liberal decimonónico de 'nacionalizar' el país", el "racionalismo soviético" de la República, el socialismo de Besteiro, el "republicanismo sosegado, de centro y también de izquierda" de muchos Radicales, la polarización de la guerra civil, el "racionalismo fascista" del franquismo, el "reformismo democrático" del final del franquismo, el constitucionalismo del 78... y seguro que me dejo alguno.

    Había entendido también que esa España real (esa que, como dice Borja, "impone sus condiciones y, tarde o temprano, demuestra su carácter imprevisible e incierto") no era neutra precisamente porque nuestro acto fundacional (el "pacto defectuoso" al que haces referencia al principio) no lo posibilitaba, y que (ahora seguro que me paso al interpretaros) hace falta un nuevo acto fundacional para, de una vez por todas, ser un estado neutro (¿moderno?). Había entendido (ojo, que voy a estirar la cuerda un poco más) que en ese nuevo acto fundacional debíamos excluir las ideologías y basarnos sólo en las ideas.

    No me cabe la menor duda de que acabo de columpiarme a base de bien. Ya me sacaréis de mis errores.

    ¿Se pueden insertar códigos HTML en los comentarios? Voy a probar:
    Joaquín dijo: "lo que temo -¡ay!- es que provoques con esto una autentica "marea filosofica." Piedad que soy historiador!"
    Oye, aquí los que tenemos derecho de verdad a implorar clemencia somos los dentistas, las trabajadoras sociales, las abogadas, las sicólogas, las periodistas, los gruístas y los informáticos (son las profesiones de quienes tengo constancia que leen lo que escribís). Tú, al menos, entiendes lo que dicen los filósofos sin tener que releer cuatro veces cada párrafo.

    Borja dijo: "el símil que nos cuenta Ashep es revelador [Nota: era el ejemplo friki de Mago: la Ascensión]. Está muy bien que nos obligue a comunicarnos con otros lenguajes y realidades (que las virtuales, al fin y al cabo, también forman parte de la realidad)"
    Este comentario me impulsa a decir algo que llevo rumiando desde que empecé a leeros. Antes, yo era un parroquiano más. Tenía el entendimiento embotado por el afán distorsionador de la realidad de las ideologías. Embotado, sí, pero no paralizado. En mi "fe carente de reflexión" era capaz de sentir una desazón que no entendía. No veía la realidad, pero sentía que la realidad que se me presentaba no era cierta. No sabía explicarlo, y no podía escapar.

    Con vuestras ideas me he visto obligado a plantearme cosas. Al hacerlo, guiado por profesionales (vosotros), se me ha abierto una ventana en el cerebro. Empiezo a entender los cómos y los porqués de mi desazón. Empiezo a encajar las piezas.

    Yo me dedico a aliviar dolores, a ayudar a la gente a masticar mejor, a hacerlos sentirse más guapos (soy dentista). Esa es mi labor en esta sociedad. Eso es lo que hago en la Polis de la que habláis. Vosotros, filósofos e historiadores, tenéis una labor práctica aparte de la docencia. Podéis ser opinadotes, practicantes de erística, citadores de frases de personas muertas... o podéis hacerle a la gente lo que me estáis haciendo a mí: abrirles los ojos, demoler las ideologías enquistadas en sus cerebros... ¿verdad que entendéis lo que quiero decir?

    Si aceptáis esa tarea, tendréis que buscar la manera de ponerla en práctica. Yo no haría lo que hago (sajar encías y tundir mejillas, que decía -creo- el Quijote) sin mis manos, sin un sillón, sin un torno... y sin un cartel a la puerta de la clínica. Vosotros, pensadores y recopiladores de ideas, necesitáis instrumentos para hacer vuestro trabajo. Yo creo que esos instrumentos son las ideas, la palabra, y el vehículo de la palabra.

    Vehículos. Vale, un aula lo es, pero ¿es suficiente? ¿Es eficaz? ¿Es todo lo eficaz que podría ser? Yo creo que no. Si fuerais filósofos e historiadores de renombre, podríais utilizar los periódicos, las radios y las televisiones, pero no lo sois (y tampoco son tan eficaces en la práctica). Vosotros, los filósofos y los historiadores de esta generación, tenéis un nuevo vehículo para vuestra palabra. Internet.

    El vehículo es casi tan importante como el mensaje. Si Homero no hubiera puesto por escrito la historia del viaje de Ulises, si sólo le hubiera contado esa historia a su nieto, el mensaje se habría perdido en sus oídos y no habría llegado a vosotros. Si hubiera escrito la historia en un idioma que sólo él entendiera, tampoco habría llegado.

    Internet es un vehículo que llega a casi todas partes. Es eficaz, rápido, exacto, libre de presiones ideológicas, se propaga exponencialmente... es un gran vehículo. Bien entendido, es el mejor vehículo (ahora mismo y probablemente en el futuro) para realizar vuestra tarea. Pero tiene sus exigencias. Tiene sus condiciones. Yo destacaría dos: leer en un monitor es difícil y hay tantísima oferta (ruido) que es fácil desanimarse.

    Si queréis que haya gente que se pare a pensar, si queréis “hombres que esperan y piensan”, tendréis que adaptaros al vehículo. He utilizado el condicional, pero es una concesión estética. En realidad, creo que tenéis la obligación de quererlo.

    Yo seguiré leyendo lo que escribís y haciendo esquemas. Ya no lo hago por imperativo genético, sino porque lo que he leído me ha hecho bien la alma. Me gustaría que eso que me está pasando a mí le pase a más gente. Por eso digo todas estas tonterías.

    Ahora, apartad lo que acabo de decir y centraos:

    1.- ¿cuál es ese acto fundacional de España? Si he entendido bien, preguntar esto es como preguntar cuál es la realidad de España (o casi).

    2.- ¿cómo se desmonta ese prestigio pernicioso de las ideologías?
    Ashep (81.38.12.167) - 23:29 - 30/05/2007...

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  11. ¡Joder! ¡Vaya tarea insignificante presenta Ashep! ¿Cuál es el acto fundacional de España? ¿Cuál es la realidad auténtica de este país desgraciado? Os aseguro que esto no puede tomarse como un racimo de preguntas retóricas, de estas que los filósofos eruditos enuncian para, a continuación, responder sentando cátedra. El problema está ahí: aparte de tímidos intentos, (pienso en Unamuno, alguna vez Ortega) no se ha pensado qué es España considerada como realidad política. En realidad ha habido más intentos de hacerlo, pero han sido silenciados por los extremos que siempre han pensado de modo totalitario sobre ello.
    Por un lado se da una postura reaccionaria y sustancialista que piensa una "España Eterna", una esencia inalterable que permanece idéntica aunque los individuos que la pueblan no lo sean. Cuando hablan de "España" sustancializan el "espíritu del pueblo español" o majaderías idealistas varias. Por fortuna, esa postura es francamente minoritaria hoy en día; por otro lado encontramos la opinión, hoy dominante, que afirma que España no es nada, sólo una especie de etiqueta que se le pone a un espacio geográfico. Este discurso se ha empeñado en silenciar la pregunta que Ashep formula, porque pretende que- al referirse a algo inexistente- no tiene sentido.

    Las dos posturas, creo, adolecen de la misma carencia y son muy poco satisfactorias. Esas dos posturas incompatibles, en realidad, naufragan por la incapacidad de comprender a qué nos referimos cuando hablamos de una "realidad política". En rigor no saben distinguir la diferencia ontológica que media entre un objeto sensible (como una silla o un rinoceronte), una esencia y eso que denominamos "polis". Por ello confunden constantemente las categorías que nos permiten hablar con sentido de las cosas: unos hablan de la realidad como de algo que nada tiene que ver con lo empírico - como algo situado siempre más allá del tiempo y el espacio, algo inmutable y alérgico a la simple existencia-; otros pretenden que la realidad se reduce a los objetos que aparecen en la experiencia empírica, por lo que no conciben que puedan existir realidades que no sean "cosas" u "objetos".
    Una realidad política no es una esencia inmutable (como parecen afirmar quienes hablan del "genio español" presente ya en las pinturas de la cueva de Altamira), pero tampoco es una nada que, por ello, pueda ser pensado del modo que a cada uno le parezca más cómodo, como procuran los mentirosos a los que Eduardo se refería y de los que arriba comentábamos.
    Una realidad política es algo que es preciso pensar sin confundir su género de realidad con la de otras cosas, objetos o fantasías.
    Todo esto para decir que la pregunta es, al menos para mí, de muy difícil respuesta. Además, se me ha pasado el rato que tenía para intentar contestarla y ni siquiera he empezado. Repetiré, pues, la pregunta de acuerdo con lo que decía: ¿Qué es España como realidad política? (aparte de como realidad geográfica, étnica o paisajística). Ese acto fundacional, por lo tanto, no puede ser de orden ajeno al político: ¿cuándo y dónde se produce el acto político fundacional que buscamos?
    Borja (88.7.229.116) - 15:10 - 31/05/2007 ...

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  12. Oh Dios mio!...
    Valgame, hemos creado un monstruo!
    A ver ... acepto el reto... me parece un tema interesante por muy manido y polemico que sea... pero querría aclarar que esa no era mi intención. Mi planteamiento era el siguiente:
    a) Una de las grandes tragedias en España ha sido la imposibilidad de encontrar un estado neutro
    b)en este problema histórico -en gran parte- está el origen de esta "ideologitis" que padecemos
    y
    c)la solución a tal enfermedad es justamente la creación de tal tipo de estado.
    Amén
    Joaquín (81.37.18.82) - 16:27 - 31/05/2007
    ...

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  13. Sugerencia y chiste...
    Parece un buen esquema para escribir un artículo, Joaquín. No digo más.
    Borja dijo: "¿Qué es España como realidad política? (aparte de como realidad geográfica, étnica o paisajística). Ese acto fundacional, por lo tanto, no puede ser de orden ajeno al político: ¿cuándo y dónde se produce el acto político fundacional que buscamos?"
    No sé ni cuándo ni dónde, pero ha de ser antes de 1898. No puede ser que España sea más joven que el Athletic de Bilbao. Fin de la broma (supongo).
    Ashep (81.38.12.167) - 21:21 - 31/05/2007
    ...

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  14. Una sugerencia...
    A riesgo de temerario, al entrar en una cuestión en la que no soy especialista, ni mucho menos, me arriesgaría a dar respuesta al reto de ashep: la nación española nace el 19 de marzo de 1812 a la vez que el estado liberal; pero antes España ya existía como Imperio católico, pujante al principio, en abierta decadencia las más de las veces. (en mi tierra todos los niños saben que España nace en Covadonga y eso sin estudiar historia, ni filosofía, ni na...)
    La tesis no es mía, obviamente, es de Gustavo Bueno y a mi me parece acertada.
    Entiendo que los orígenes de la España esencial no es el asunto que se plantea en Feacia y por lo que a mi respecta no tengo el menor interés en profundizar en él. Así que, si a todo el mundo le parce bien, dejemos descansar al Imperio español.
    El tema planteado es el el momento fundacional del moderno estado español, de España como nación política y yo creo que la fecha es el 19 de marzo de 1812 (que me atrevería a proponer como la fecha idónea para la celebración de nuestro aberri eguna ilustrado)
    La exposición de los argumentos se me antoja una tarea demasiado árdua para mi escasa pericia mecanográfica, pero no puedo dejar de señalar alguna clave:
    La nación política nace de la mano de la libertad, de la conciencia de la libertad política y de la voluntad de ejercerla. Sólo hay nación cuando deja de haber súbditos y surgen los ciudadanos. Los españoles se convierten por primera vez en cuidadanos en Cadiz en 1812.
    En el mismo sentido: solo hay nación si hay Constitución, pues esta precisa las reglas que los ciudadanos se dan a si mismos y con ello alcanzan la mayoría de edad de igual modo que, según Kant, la moral surge cuando la razón se impone la ley moral a sí misma.
    Desde la Constitución de Cadiz hasta la Guerra civil evidentemente pasan muchas cosas... pero pocas buenas, y la división de los españoles se va acrecentando. Si aspiramos , como plantea Joaquín, a un estado neutro donde quepamos todos, la referencia de Cadiz se nos muestra idónea por ser capaz de agrupar "sensibilidades" (odio la palabreja) liberales y socialdemócratas que conforman el núcleo político de la nación española.
    La referencia de Cadiz propicia un sano patriotismo alejado del nacionalismo etnicista que tanto aborrecemos. Además en ella podemos encontrar ideas que siguen vigentes y que reclaman ser atendidas como la muchas veces citada, pero poco ejercida división de poderes de Montesquieu.
    Y por último, y esto lo digo a título personal, podemos aprender una lección histórica: la monarquía no es de fiar. La lealtad es, por tanto, una virtud republicana.
    Oscar (81.32.199.115) - 16:47 - 1/06/2007...

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  15. Primera propuesta de "acto político fundacional de España"

    Vale, tenemos un valiente que se decide a dar una respuesta concreta: el acto político fundacional de España fue la constitución de 1812.
    Entiendo entonces que la realidad de España es (sí, "es", no "fue" ni "era") la que se recogía en aquella constitución. Entiendo también que desde entonces hemos estado pervirtiendo esa realidad con "malas políticas", lo cual nos ha llevado a la situación actual, pero aún puede decirse que la realidad que está debajo de todas esas capas de perversión estaba definida en la constitución de 1812. ¿He entendido bien?
    Preguntas:
    1.- ¿cómo definía a España la constitución de 1812? La respuesta a esta pregunta definirá la realidad de España, así que andaos con cuidado.
    2.- ¿cuáles son las grandes perversiones de esa realidad? Los nacionalismos, las ideologías...
    3.- ¿cómo se eliminan las impurezas que se nos han estado metiendo en el motor desde 1812?
    Creo que me estoy adelantando, pero lo hago a propósito (para que no perdáis de vista el objetivo). Antes de responder a estas preguntas tendréis que debatir sobre si el acto fundacional que propone Oscar es acertado. ¿Habrá consenso?
    Entonces: ¿es la constitución de 1812 el acto político fundacional de la España actual o es otro? Justifique su respuesta.
    PD: nótese la facilidad de lectura del comentario de Oscar. Párrafos. Si creéis que soy un pesado... ajo y agua.
    Ashep (81.44.135.129) - 18:08 - 1/06/2007...

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  16. Capitulo 1 del titulo 1 de la Constutición Española de 1812 (de la nación española y de los españoles)...

    De la Nacion Española
    Art. 1. La Nación española es la reunión de todos los españoles de ambos hemisferios.

    Art. 2. La Nación española es libre e independiente, y no es ni puede ser patrimonio de ninguna familia ni persona.

    Art. 3. La soberanía reside esencialmente en la Nación, y por lo mismo pertenece a ésta exclusivamente el derecho de establecer sus leyes fundamentales.

    Art. 4. La Nación está obligada a conservar y proteger por leyes sabias y justas la libertad civil, la propiedad y los demás derechos legítimos de todos los individuos que la componen.

    Joaquín (217.125.183.55) - 19:28 - 1/06/2007...

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  17. La Pepa era una señora sensata...

    Me gusta lo de "es la reunión de todos los españoles". Curiosa elección de la palabra "reunión".
    Lo de "los dos hemisferios" deja fuera a los españoles que se metan a astronautas (dos, hasta ahora, pero los dos regresaron al hemisferio norte; lo mismo les entró un brote de apatriditis). Chiste. Malo, pero chiste.

    Me gusta lo de "no es NI PUEDE SER patrimonio de ninguna familia ni persona". Si alguien intenta apropiarse de España, que pierda la esperanza: es imposible.

    El artículo 3 sería un mensaje a los franceses (y/o a otros), ¿no?

    Me gusta lo de "leyes sabias y justas". De hecho, creo que le gustaría a todos los españoles (incluso a los de hoy).

    ¿Cuáles son "los demás derechos legítimos de todos los individuos que la componen"?

    PD: qué callados están los filósofos. ¿Qué andarán tramando?
    Ashep (81.44.135.129) - 19:47 - 1/06/2007 ...

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  18. Los filósofos...

    Yo no me fiaría... son una especie rara... se supone que diurna pero (lo sé de buena tinta) mayormente nocturna. ¿Que mirarán? ¿La luna?
    Siento sus alientos detrás de mi cogote
    uhhhhhhhhhhhhhhhhhh

    PD: os hago esta broma porque se que tenéis un gran sentido del humor.
    PD2: con respecto al resto del artículo dame un poco más de tiempo... estoy haciendo los trabajos del doctorado y no tengo todo el tiempo que quisiera para concentrarme en tan procelosos asuntos. Concentración
    Ohmmmmmmmmmmmmmmmmmmmmm

    Joaquín (88.14.104.126) - 12:26 - 2/06/2007 ...

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  19. ACADEMIA FEACIA
    Los filósofos duermen... en mi caso, y supongo que también en el de Borja, han sido las evaluaciones de segundo lo que me ha mantenido algo desconectado del asunto.
    Los dos temas que se están tratando aquí son de primera línea; la fundamentación de España, por un lado, y el problema de distinguir entre Ideología/idea, apariencia falseadora/realidad, por el otro.
    El primero es el tema estrella de la filosofía política española; no ha habido filósofo español que no haya tratado de afrontar la cuestión, desde Unamuno y Ortega hasta Gustavo Bueno, pasando Por Zubiri o Zambrano. El segundo problema es, precisamente, el que abre la fractura más profunda que ha sufrido la filosofía en su historia, Fractura que comienza con Nietzsche y sitúa, de un lado a filósofos como Heidegger, Habermas, el segundo Wittgenstein y por supuesto a Rorty, y del otro al primer Wittgenstein y casi toda la tradición anglosajona de la filosofía, incluyendo la primera escuela de Frankfurt o a Dennet, entre otros.
    Respecto de la primera cuestión, el acto fundacional de España, no estoy de acuerdo con ninguna de las posturas, más al uso, ni la de la "españa eterna" del nacionalismo español, ni la de Gustavo Bueno que establece un punto histórico al que acudir, ya sea la constitución de Cadiz, la Reconquista, la Primera República, la guerra civil o la constitución del 78. Me parece una cuestión del todo imposible establecer un acto fundacional determinado y pretender que eso vaya más allá de ser una pura ficción; cada uno de estos discursos sería una forma distinta de hablar de nosotros mismos. El problema es que algunas formas de hablar crean más dificultades que otras, son malas herramientas.
    En la segunda cuestión, creo que es donde hay un mayor desencuentro entre las posturas de Joaquin y sobretodo Borja, y la mia. Borja se sigue moviendo dentro del esquema moderno y yo, creo que estoy mucho más escorado hacia las posiciones de Rorty, Heidegger o el segundo Wittgenstein, según las cuales no habría ningún criterio que nos permita decidir qué es ideología respecto de lo que no lo es (algo que coincide bien con el ejemplo que nos propone Ashep, tomado como alegoría); esto no significa que defienda el relativismo, el "todo vale", no es mi caso.
    Son dos problemas difíciles y creo que se salen del marco del "Diario de Feacia", que no pretende ser otra cosa que eso, un diario.
    Para solucionar esta deficiencia se me ha ocurrido una posible solución: hace unos días, mi filósofa favorita (Ana) me sugirió, a partir de un comentario de un amigo suyo, y compañero nuestro, que espero que pronto forme parte de esta comunidad (Fernando), que podíamos abrir un nuevo espacio en Feacia; se trataría de proponernos unos a otros distintas lecturas y después comentarlas aquí. En principio me pareció una idea demasiado pretenciosa... no me veía teniendo como tarea a mis 34, "Lecturas obligatorias". Sin embargo, rebajando un poco la pretensión, he pensado que igual no es tan mala idea y que, partiendo de estas charlas feacias, podemos ampliar y profundizar un poco más en la conversación. De hecho, esto también vendría a subsanar un comentario que nos hizo Ashep sobre el hecho de que a veces, escribimos dando por supuestas demasiadas cosas. Los debates que se inician aquí, bien se pueden ampliar y mejorar remitiéndonos a textos concretos que nos ilustren y nos den más cosas que decir.
    Pues bien, me propongo, en estos días, abrir un nuevo foro que enlazaré convenientemente con el Portal "Feacios". Se tratara de ofrecer lecturas, no demasiado extensas, que provoquen estas amenas charlas desde un punto de partida. Sucedería, por tanto, que quien quisiera pudiese colgar un artículo, un ensayo, un capítulo o dos de un libro, provocando un debate. De esta forma, todos tendríamos acceso a ideas que muchas veces nos presuponemos y, casi siempre, merece la pena leerlas de la fuente original.
    Estoy completamente seguro, por ejemplo, que Joaquín sabrá traernos textos que ilustren en buena forma eso de "La idea de España". Yo, por mi parte, pretendo provocar una buena charla acerca de la "ideología" proponiendo alguna lectura de Rorty en estos próximos días.
    Para eso, todos tendréis que disponer de los códigos del Blog y así poder colgar textos como “Posts”. Ya enviaré un correo para explicar los pormenores.

    Este es, por tanto, el acto de fundación de una nueva institución Feacia: LA ACADEMIA.

    PD: SI LOS FEACIOS NO QUIEREN ESTE NUEVO ESPACIO PÚBLICO QUE SE REVELEN Y QUE CORRA LA SANGRE.
    Eduardo Abril (80.38.169.20) - 12:36 - 2/06/2007 ...

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  20. Academia...
    Me parece una idea maravillosa que apoyo sin niguna reserva. Aunque -ahora que lo pienso- me gustaría añadir dos cosas:
    a)Si Eduardo está -se que esta palabra ha llegado a significar casi nada- posmoderno y Borja moderno.... yo particularmente me siento en estos momentos casi medieval (me acabo de adquiir la Summa theologica.) Tan es así que si por mi fuera más que una academia, abriría una nueva abadia de Montecasino.
    b)La idea ,dejando a parta la provocación -adivinad en que año cerró Justiniano la academia y Benito de Nusia inaguró Montecasino..- me parece -repito-una idea maravillosa, pero me gustaría sugerir un nuevo apartado: un scriptorium.... quiero decir -perdón- un apartado dedicado a comentar un libro en concreto por alguno de nosotros. Creo que esto podría completar a la propuesta del feacio Eduardo.
    Abrazos
    Joaquín (83.53.249.246) - 17:41 - 2/06/2007...

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  21. Joaquin...
    Me parece bien lo de los libros Rik; aunque en ese caso creo que no debería ser en forma de "Blog". Si haces un comentario de un libro, esperar que los demás se lo lean, es esperar mucho. Y comentar tu comentario sin haber leído... poco honesto.
    Por eso, haré caso de tu propuesta y abriré un "escudo" más en el Portal Feacios. La forma de subir los comentarios de los libros será la habitual: me mandais a mi el texto y yo lo cuelgo.

    Saludo bat
    Eduardo Abril (83.60.7.9) - 20:08 - 3/06/2007 ...

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  22. Caro Eduardo...
    Muchas gracias por la puntualización. Mi idea es mucho más sencilla y naif.
    Por eso tengo que contarte un secreto ahora que nadie nos ve.
    Eduardo, tengo un vicio.
    Mi vicio es mirar casi con promiscuidad cuando entro en la casa de alguien sus libros, su biblioteca. Mi idea sería que me fomentaraís en este mi vicio. Abrir la biblioteca y sacar los libros a la red. Por supuesto cada una de las recensiones de cada libro aparte de dar información tendrá -seguro- la capacidad de abrir debates que podrían trasladarse al blog.
    Puede ser interesante.
    Como siempre muchos abrazos a todos.

    .Joaquín (88.14.113.241) - 20:56 - 3/06/2007 ..

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  23. Joaquin...

    ¡Oido cocina!Eduardo Abril (213.162.200.19) - 12:00 - 4/06/2007 ...

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  24. Como se ha aludido a mi silencio, diré (en mi defensa ante los cargos que se me imputan) que he estado todo el fin de semana desconectado por el simple y herético hecho de carecer de "internet" en casa. En este corto período, mientras yo existía aparte de la red - si es que se puede existir fuera del espacio virtual- habéis fundado España y vuelto a enterrarla unas cuantas veces. Me parece que la propuesta de Óscar es ciertamente asumible si queremos mantenernos apartados de oscuras discusiones metafísicas, aunque también pienso alguna puntualización que podría resumir en la pregunta: ¿no existía España antes de 1812? ¿Una realidad política se da necesariamente en la forma del estado liberal?
    En cuanto a la alusión de Edu a nuestra desavenencia sobre la ideología, es buena idea el desplazar esa discusión a un lugar más "téórico", pero creo que también tiene una dimensión práctica que aquí no podemos eludir. Para sintetizar: no creo que la distinción entre ideología y lenguaje- porque es ahí donde hay que buscar la diferencia- sea de imposible delimitación, aunque admito que no es fácil llegar a enunciarla. Ahora tengo clase, así que después me vuelvo a enganchar.
    Borja (88.7.229.116) - 12:22 - 4/06/2007 ...

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