espacio de e-pensamiento

viernes, 23 de febrero de 2018

Alfabeto filosófico I.
Borja Lucena

La idea es sencilla y poco original. Superponer dos niveles heterogéneos, el de la norma y el del caos, como si se tratara sólo del juego caprichoso de introducir un orden en lo que por sí no lo tiene. La rutina de los diccionarios. Transcribiré en el inflexible orden alfabético una serie de pensamientos, citas -sobre todo citas- u ocurrencias que he ido apuntando al ritmo de lecturas, de experiencias, de conversaciones, de encuentros y desencuentros más o menos azarosos. 

Pero, en realidad, un diccionario constituye una de las formas más poderosas de apresar y sintetizar el universo de lo real, de jugar el juego del ser. Alinear un conjunto de palabras de acuerdo con la necesidad de un orden, pero abandonando cada una de ellas al albur del acaso y la contingencia, de modo que, en su sucesión, la previsibilidad de lo por venir en el orden alfabético se acompañe del absurdo en el sucederse de los significados. 

En el orden y la arbitrariedad de los diccionarios se da de manera inmediata e irrevocable la marca ontológica de todo lo que acontece, como si esa mezcla  de necesidad y contingencia, de orden y desorden, fuera el juego mismo que la vida, el mundo, la realidad juegan. 


A
ABSOLUTO“Solamente lo absoluto es verdadero o solamente lo verdadero es absoluto”. Hegel, Ph.G., Introducción.


B
BORRAR: 


C
CAPITALISMO: El capitalismo se determina en torno a la idea de la infinitud, tanto en la producción como en la acumulación y el consumo. En este sentido, el par trabajo-consumo han de alternarse necesaria e ilimitadamente, sin pausa entre uno y otro; el tiempo de “descanso” del trabajo, en tanto no-trabajo, se define en relación con la actividad de trabajar y, por lo tanto, aparece como un trabajo realizado fuera de las condiciones del trabajo (salario, normas horarias, etc.) y libre de sus limitaciones. El verdadero, el específico trabajo humano en el capitalismo es consumir, lo que se detecta en el hecho de que, así como las máquinas sí pueden sustituir al hombre en la pura actividad laboral, no ocurre así con la de consumo. Consumir es trabajar, estimular de una manera determinante la maquinaria productiva que no ha de aquietarse. Por ello, sólo un sistema basado en el deseo y el goce continuados constituye la perfecta maquinaria capitalista, y no uno articulado en torno a la represión, los deberes, la disciplina o cualquiera de las formas tradicionales de medida establecidas en la costumbre o la moralidad. La emancipación completa con respecto a las obligaciones morales heterónomas es la condición que perfecciona el continuum capitalista: el imperativo categórico tiene que formular la prescripción de la forma, el  puro goce, dejando autonomía plena para la elección de los contenidos. El sujeto perfectamente autónomo es la criatura idónea para habitar el reino del capital.  


D
DESCARTES: “Descartes agudizó el estrechamiento de la pregunta por el mundo a la pregunta por la cosidad natural considerada como el ente primeramente accesible dentro del mundo”. Heidegger, M., Ser y tiempo, §21. En Hegel, de forma correspondiente, se descubre también el significado de esa pregunta peculiar por el mundo que estrecha el horizonte de toda realidad al terreno de la “cosidad natural”. Si, con Descartes, hacemos del espíritu algo que es, la verdad, entonces, se situará en el nivel de lo alcanzado por la razón observadora, aunque su formulación expresa se disimule a sí misma la radicalidad de su posición. El punto de partida puesto en marcha en Descartes sólo es aclarado íntegramente en cosas como la frenología: si yo soy una cosa que piensa, lo que puedo realmente alcanzar a expresar, entonces, es que el espíritu es un hueso, algo que está ahí, fijo y duro: “Pues cuando se dice que el espíritu es, que tiene un ser, que es una cosa, una realidad particular, con ello no se está queriendo decir que se lo pueda ver, que se pueda coger con la mano, o se pueda empujar, etc., pero aunque no se esté queriendo decir eso, lo que se está diciendo es precisamente eso, y (…) queda por tanto bien expresado con eso de que el ser del espíritu es un hueso”. Hegel, Ph.G. V. A. La razón observadora. c. Fisiognómica y frenología.


E
ECONOMÍA: Afirma Jünger que la hegemonía de los principios económicos racionales conduce al “canibalismo inteligente”. (Diarios de la Segunda Guerra Mundial).


F
FE: “El hijo predilecto de la fe es el milagro”. Goethe, Fausto, I.


G
GERONTOCRACIA: Cuando, el mes pasado, cumplí los cuarentaycinco años, advertí que hay ideas que ya no me parecen tan descabelladas.


H
HASTÍO: El hastío no proviene de la posesión continuada, sino del fugaz goce de miles de objetos”. Gómez Dávila, N., Escolios a un texto implícito, I.  


I
IDEA: “(…) una idea es tanto peor cuanto más pura y vacía es la abstracción que esa idea tiene por la esencia”. Hegel, PhG, V. c., La razón observadora, Fisiognómica y frenología.

“Sólo las ideas salvan de los adjetivos”. Gómez Dávila, N., Escolios, I.

“Sólo lo que es objeto de la libertad se llama idea”. Hegel, Hölderlin, Schelling, El más antiguo programa del idealismo alemán.

La historia, en la que pugnan las fuerzas, en la que los individuos se deshacen en busca de sus fines particulares, no integra la inmediatez de un sentido; para encontrarlo, es preciso extraerse de su seno, contemplarla desde un ámbito ajeno al solo efectuarse de los acontecimientos: “El espacio de las ideas se convierte al final en la fuente de realidad a la que es preciso acudir para hacer posible la existencia humana (que anhela sentido y reclama esperanza)”. Cuartango, R., El poder del espíritu


J
JAULA: El pensamiento, a través de los barrotes, a veces alcanza a atrapar algún alimento cercano.


L
LENGUAJE: Habéis de ahondar en las frases hechas antes de pretender hacer otras mejores”. Machado, A., Juan de Mairena, XLII. 


M
MAL: La desaparición del demonio del horizonte de la vida moderna no significa la erradicación del mal, sino, más bien, su multiplicación en puntos dispersos e infinitos: “(Los hombres) están libres del Malo, pero los malos han quedado”. Goethe, Fausto, I. 


N
NARRACIÓN: “La narración alivia la pesadilla de la Historia”. Piglia, R., Diarios de Emilio Renzi, III.


O
ORGANISMO: Hegel presta una atención especial al acercamiento de la razón a la vida, que señala, precisamente, el fracaso de la razón observadora. “Lo orgánico es -a decir del filósofo- ese fluido absoluto en el que queda disuelta toda determinidad”. Esto representa el carácter sintético de la realidad en su movimiento propio, y alude a la imposibilidad de dar cuenta del mundo por la vía del análisis de sus elementos sueltos. El organismo supone la presencia del concepto en su existencia, es “concepto existente” que no se reduce a sus elementos, sino que, a través de la puesta en movimiento de éstos, establece una nueva realidad ontológicamente perteneciente a un plano distinto: “escindiéndose y separándose de la continuidad con ellas, esa naturaleza se vuelve para sí [se vuelve orgánica]”. Lo orgánico sintetiza la naturaleza inorgánica sin reducirse a modos mecánicos o lineales, sino mostrando una libertad que pone en entredicho la formulación de leyes que establezcan continuidades entre un lado y otro. El ser orgánico “representa o expone ese ser elemental (inorgánico) en su reflexión orgánica”.
            De ese modo, procurar explicar lo orgánico a partir de sus elementos inorgánicos constituye una empresa condenada al fracaso: las leyes de determinación de lo orgánico por lo inorgánico “ofrecen una determinación tan superficial, que la expresión de la necesidad de esa determinación tampoco puede llegar a más (…) y se queda en la aseveración del gran influjo que lo elemental tiene sobre lo orgánico”. La denuncia de Hegel no deja, a pesar de los años transcurridos, de ser precisa y adecuada para esta época en la que todos creen entender cómo son las cosas al reducirlas al juego de sus elementos: la vida psíquica a estos o aquellos neurotransmisores, la felicidad a las vitaminas, la vida individual y sus impulsos al solo concurso de los genes, etc. Nada puede entenderse de los organismos mismos al plantear su conocimiento en este modelo mecánico, ya que su esencia no refiere a elementos, sino a fines. Por eso, “esa esencia de lo orgánico sí que está contenida  en el concepto de fin, en el concepto de telos”. Hegel, PhG, “V. A. La razón observadora”, “Observación de lo orgánico” y “b. Teleología”.
            Lo orgánico, como en Aristóteles, consiste en poseer en sí mismo el principio del movimiento, pero para Hegel esto se traduce, más precisamente, en la realización de un movimiento dialéctico, consistente en la constante negación de todo lo que se configura momentáneamente: “lo inorgánico no tiene en sí mismo el principio del movimiento, o lo que es lo mismo: su ser no es la absoluta negatividad y su concepto”. El ser inorgánico tiene una esencia fija e invariable, como puede ser el peso específico; el ser orgánico, al contrario, consiste en escapar a toda determinidad fija, consiste en que su ser-para-sí estriba en el continuo cambio y alteración: “ese ser para sí [Fürsichsein] tiene en él mismo el principio del ser otro [Andersseins]”. “Lo orgánico es una individualidad [Einzelnheit] que es ella misma pura negatividad y que, por tanto, elimina en sí la fija determinidad del número que conviene al ser (inorgánico) en la indiferencia de éste”. Hegel, PhG, “V. A. La razón observadora”, “Observación de lo orgánico”, c.3.2.a.


P
PALABRA: “A toda merma en las funciones de la palabra corresponde un igual empobrecimiento de la acción”. Machado, A., Juan de Mairena, XXI.

            “A las significaciones les brotan palabras, en vez de ser las palabras las que, entendidas como cosas, se ven provistas de significaciones”.  Heidegger, SZ, § 34.

            La palabra es para él (Platón) la forma política de nuestro desensimismamiento”. Luri, G., ¿Matar a Sócrates?, 47. 


Q
QUÉ: ¿Qué?


R
REPRESENTACIÓN: En Hegel, el pensar mediante representaciones consiste en la cosificación de lo real, frente al pensar del concepto que alcanza la verdad en su condición móvil, generadora e inquieta. La representación repite, en el medio del pensar, la desorientada complexión de la naturaleza: “Se trata de la misma conjunción de lo elevado y lo abyecto que la naturaleza expresa ingenuamente en lo viviente al juntar en uno solo el órgano de su consumación suprema, el órgano de la procreación, y el órgano para orinar. (…) la conciencia de la vida que se queda en la representación se comporta como el orinar”. Hegel, G.W.F., PhG, V. A. Conclusión a la razón observadora.  


S
SIGLO XVIII: Según E. D’Ors, “empezó por ofrecerles a los hombres la razón y acabó regalándoles la música”. Luri, G., ¿Matar a Sócrates?, 24.


T
TÉCNICA: “El impacto de la ciencia sobre la religión tuvo lugar durante el siglo pasado. Lo que acontece en este siglo es el impacto de la técnica sobre la imaginación de los imbéciles”. Gómez Dávila, N., Escolios a un texto implícito, I.


U
ÚTIL: “Un útil sólo es desde su pertenencia a otros útiles (…) Estas ‘cosas’ no se muestran jamás sólo por separado, para llenar luego un cuarto  como suma de cosas reales”. Heidegger, M., SZ, §15.


V
VIRTUD: “Añade muy poco a la virtud la carencia de vicios”. Machado, A., Juan de Mairena, XXVIII.


Y
YO: “Yo es las infinita relación del espíritu consigo mismo, pero como subjetiva, como certeza de sí mismo”. “Es la luz que se manifiesta [a sí misma] y [manifiesta] además [lo] otro”.  Hegel, G.W.F., Enciclopedia de las ciencias filosóficas, §413.