Página de filosofía y discusión sobre el pensamiento contemporáneo

martes, 3 de marzo de 2009

Gizarte Hezkuntza, Formación para el Espíritu nacional, Educación para la ciudadanía

Suele señalarse como argumento usual, que la acción educativa de los nacionalistas tanto en Cataluña como en Euskadi, limita la libertad y hace obligatorios ciertos pensamientos y afectos. Muchos, escandalizados con las noticias que nos llegan acerca de las Ikastolas y las escuelas normalizadas a base de catalanismo, insisten en la perversidad de que durante treinta años se haya alentado ideas segregadoras y de rechazo a todo lo español desde las mismas aulas.
El mismo argumento, un poco más estirado y refinado, se esgrime en los mismos contextos, para denostar la nueva educación cívica socialista. Y siempre hay quien, como es usual en un país en el que la Historia se usa tan literariamente como acudían los griegos a los relatos de Homero, insiste en recordarnos al viejo dictador, a sus campamentos de milicia juvenil y a su "Formación para el espíritu nacional".
Y sin embargo, después de cuarenta años de jurar los principios del movimiento, la generación de españoles, como mi madre o mi padre, que no conocieron más escuelas que las de Franco, fueron capaces de construir una democracia. Y también, después de treinta años de Ikastolas, una generación de vascos que aprendieron obligatoriamente euskaldún, posiblemente vayan a sacar de sus sillones a los jerarcas nacionalistas. Por tanto, no debe tener el lobo los colmillos tan grandes como se piensan algunos.
Y es que las "ideologías", una palabra que no me gusta usar, dejan de serlo en una sociedad de la información, del mismo modo que es dificil distinguir un cubo de agua del resto del mar.


Cosas como estas le enseñaron a mi madre y si la conoceis, tendríais que admitir que, o se dormía en las clases de "ciudadanía", o símplemente no se lo tragó.

LA PATRIA.
La Patria es una realidad y un sentimiento.
Es una realidad, porque está fabricada con esencias de Tradición, de Historia y Geografía.
Es un sentimiento, porque está formada con el recuerdo de nuestros abuelos, nuestros sabios, nuestros artistas, nuestros mártires, nuestros Santos.
Hubo un tiempo en que algunas personas sentían vergüenza de confesar a su Patria. Eran seres desventurados, impasibles ante las glorias que nos hicieron grandes y ante los sacrificios que nos hicieron fuertes. El ciudadano de la nueva España no sólo ha de tener el valor, sino el orgullo de confesarla.

EL ESTADO
No basta que los españoles vivan unidos y se comuniquen entre sí; eso lo hacen también los pueblos salvajes.
Es necesario que en toda nación haya un orden, una disciplina, una ley; uno que mande y otros que obedezcan. Entonces la nación se convierte en Estado.

LOS PODERES
El poder lo tiene el que puede y no el que quiere. Y sólo puede, el que tiene condiciones para mandar y autoridad para ser obedecido.
Los poderes son los atributos de la autoridad.
Quien tiene los poderes dicta la ley, prescribe su cumplimiento, ordena la justicia, crea los cargos públicos y nombra a las personas que deben desempeñarlos.

EL ESTADO TOTALITARIO
Si a los ciudadanos de un Estado se les consiente que cada uno piense en política corno quiera y obre según piense, en lugar de un pueblo organizado tendremos un caos social.
Un carpintero podrá hacer una mesa como quiera; pero si ha de hacerla bien, tendrá que someterse a una norma, a un criterio, a un conjunto de principios y reglas propias de la buena artesanía. Y si se sale de estas reglas hará la mesa, pero la hará mal.
Para ser buen ciudadano es preciso someterse a las normas que establece el Estado.
Un Estado es totalitario cuando en él sólo manda uno y cuando la voluntad de, todos los ciudadanos es una: entregarse a su servicio.

LOS DEMÓFILOS Y LOS DEMÓCRATAS
Los demonios son los amantes del pueblo.
Los demócratas son los partidarios de que sea el pueblo quien gobierne.
Se puede ser demófilo y no ser demócrata; es decir se puede amar al pueblo y no ser partidario de que estén en sus manos las altas jerarquías del mando de la nación. ¿Por qué? Porque no está preparado para desempeñarlas.
Hay quien sabe montar un Ministerio y no sabe montar un reloj. Y existen infinitas personas que saben montar un reloj y no sabrían montar un Ministerio. Nunca se sabe una cosa sin haberla aprendido antes.
E1 saber gobernar una nación es una cosa que sólo' conoce el que la ha estudiado y aprendido.
Encomendar al pueblo, que no ha estudiado ni aprendido el difícil arte de gobernar, la responsabilidad de dirigir un Estado, es una insensatez o una maldad. Quien ame de veras al pueblo no echará sobre sus espaldas esa carga con la que no puede.
No debemos ser demócratas, sino demófilos, y por eso debe gobernar la nación quien más valga, y el que más vale es el que se impone por su sabiduría y sus -virtudes.

ACCIÓN RECTORA
El liberalismo consistía en dejar que las cosas mal hechas se arreglaran por sí solas.
Pero ¿por qué dejar que las cosas se hiciesen mal?
Se dice que una persona es escéptica cuando no tiene fe en nada, en lo bueno ni en lo malo. Tanto le importa una cosa como otra, porque cree que no hay remedio para ninguna.
Liberalismo y escepticismo son una misma cosa.

EL INDIVIDUO
Si yo para mí mismo soy todo, para el Estado español no soy más que su servidor.
España no puede girar alrededor de mí; soy yo quien debe moverse para honrar y dignificar a España con mi persona. El individuo sólo lo es plenamente cuando quiere lo que quiere la comunidad representada por el Estado. Esto quiere decir que mi voluntad y mis actos deben enderezarse al bien común, pues solamente de ese modo serán útiles para mí y para los demás.

MILICIA
No nos referimos especialmente a los soldados, sino al espíritu militar que debe informar la vida española.
Los soldados defienden a la Patria con las armas en la mano; los que no somos soldados debemos defenderla con los libros, con el arado, con el martillo o con la sierra en la mano.
Los soldados la sirven con heroísmo, tenacidad y alegría; nosotros, con esfuerzo, perseverancia y satisfacción íntima.



Os dejo también el libro del que lo he sacado para que os riais un rato:

19 comentarios:

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  2. Aún así, todo esto da a entender que, por estos lares, hay cosas que nunca cambian (o muy poco), que ciertos modos de imposición se pasan de padres a hijos aún cuando tengan ideas, ideologias, comovisiones (etc etc etc...) diferentes.

    ... y una recomendación literaria: "Los lobeznos" de José Jimenez Lozano

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  3. NOTA BENE: Eduardo leyendo tu entrada, me doy cuenta que lo que he escrito puede malinterpretarse. POR SUPUESTO NO estoy hablando de ti, NI de tu madre (no he tenido por otra parte el placer de conocerla).

    Muchos saludos y a ver si nos vemos dentro de unas semanas en Soria

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  4. Eduardo Abril5/3/09 0:41

    Pero no voy por ahí Joaquín, sino más bien por la consideración de que por regla general, los intentos de manipulación ideológica por parte del estado valen de poco en una sociedad en la que la información gestionada por un gobierno supone una parte mínima de todo el tránsito de bits.
    Las familias tienen su peso, claro, y mucho, pero tampoco es tan decisiva. Si fuera así, ¿por qué te niegas a la EPC como creo que te has manifestado, defendiendo el derecho de los padres? En ese caso sería como reivindicar algo que ya de hecho se da.
    No va por ahí.
    Un abrazo Rik

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  5. Me llama la atención la connotación positiva de términos como “estado totalitario”

    ¿De cuándo es el texto? Imagino que de la década de los 40, porque más tarde (en esto Santi o Joaquín pueden iluminarnos) el régimen prefiere autodenomiarse con el eufemismo de “democracia orgánica” que suena mucho mejor.
    Saludos

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  6. No tengo más que mirar el libro (soy imbécil).

    Me respondo: de 1940. Normal, Alemanía era el mejor partido y el régimen no escatima esfurzos para presentarse como "uno de los nuestros". Después de 1945 dudo mucho que se justifique en los mismos términos.

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  7. De todas maneras Eduardo, parece como si tu razonamiento descansara sobre el argumento de autoridad de la experiencia de una persona (tu madre) en tanto que la afirmación general que, creo, sintetiza tu argumento (“la información gestionada por un gobierno supone una parte mínima de todo el tránsito de bits”), me parece no sólo no es imposible de demostrar (¿en que te basas?), sino difícil de genralizar. Esto es, podemos estar de acuerdo (o no) respecto al fracaso necesario de toda política de planificación, pero no creo que tales variables puedan trasladarse al “material humano”. Hay personas a quienes el adoctrinamiento le resbaló o tuvieron la suficiente suerte o fuerza para que rechazarlo (como parece ser, por suerte, fue el caso de tu madre)...y otros que no (y yo particularmente conozco unos cuantos).

    Muchos saludos!

    PD:el PDF es genial (gracias!!!), intentaré buscar algún ejemplar por UNILIBER.

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  8. Eduardo Abril Acero6/3/09 8:48

    Joaquín, o yo escribo fatal o me has entendido completamente al revés. La alusión a mis padres, como creo que es claro, es meramente anecdótica. Lee todo lo que escribo antes.
    No se trata de ver quién conoce más o menos gente adoctrinada, me parece a mí. Es más, en ese respecto, ¿qué argumento podrías esgrimir para justificar que esos amigos que conoces claramente están adotrinados pero no lo estás tu mismo?
    Lo que insinuo, más bien, que evidentemente no es un trabajo soiológico, es que el adoctrinamiento por parte de los gobiernos no debe ser tan decisivo como habitualmente se argumenta. O si no ¿le faltaron años a Franco para hacerlo con la generación de mis padres que fueron los que devolvieron la democracia a España? (lee "generación") ¿le faltaron años al PNV, después de treinta, para verse ahora excluidos del poder por parte de partidos nacionales?
    Y la conclusión: evidentemente no debe tener una influencia tan decisiva la "educación en valores" (formación para el espíritu nacional, Educación para la ciudadanía, Gizarte Hezkuntza) en la conformación de la ciudadanía. ¿Y por qué no es decisivo? porque en una sociedad de la información, en la que su tránsito es incontrolable, la influencia del estado a través de la educación no es decisiva.
    Ya he señalado alguna vez algo que leí en un libro de Goytisolo: hizo más por la democracia en este país el turismo europeo y los Beatles que cualquier otra situación; permitió abrir el país a información que influyó decisivamente en la generación de mis padres. (lease "generación")

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  9. Escribí un largo comentario que se perdió en la red. En él exponía algunas razones contra las tesis de Eduardo que ahora voy a intentar trazar sin poder desarrollar adecuadamente:

    1- Creo que la frase de Goytisolo no sobrepasa lo anecdótico y es inservible como prueba; precisamente, el hecho de que esa "información" a la que aludes prosperara en la España franquista da cuenta más bien del carácter no totalitario del r´´egimen y del fracaso de los genuinos elementos fascistas en tomar las riendas del nuevo estado y realizar la "revolución pendiente". Como dictadura autoritario-conservadora, el franquismo estaba interesado en intervenir y dominar lo político, pero no le interesaba demasiado lo extrapolítico y relativo a la mera privacidad; su interés esribó en eliminar lo político, despolitizar al cuerpo político. AL contrario, el estado totalitario no despolitiza, sino, al contrario, politiza la vida entera, preocupándose por dominar y otorgar signidifcado político a cualquier insignificante acto privado. E

    2- Te veo muy optimista, como si estuviera claro que existe una corriente de la historia que invenciblemente conduce al triunfo de esa sociedad en la que la información circula por sí misma sin posible impedimento por parte del estado. A toro pasado, podemos pensar que lo acaecido responde a la "necesidad histórica", pero no creo en ese plan racional de la historia.
    Podemos pensar, desde el ahora, que el totalitarismo feneció necesariamente, pero para quienes soportaron 12 años de nazismo, o 70 de comunismo, lo sucedido sucedió a pesar de obedecer a algo supuestamente pasajero, o contrario a las "leyes de expansión de la información". Tan imprevisible era el apogeo del nazismo en la Alemania de los años 20 como pueda ser para nosotros pensar hoy en un gobierno totalitario en la Europa de 2010.
    El hecho es que el estado nazi o soviético fueron exitosos en su movilización completa de la vida al servicio de las ideas y la política, y la información de la que hablas encontró sistemas cerrados y subsistentes de ideas perfectamente impermeables a cualquier elemento ajeno al sistema. La Alemania nazi no pereció fruto de los bytes o la circulación incontrolable de información, sino por la acción tangible de los ejércitos más poderosos de todos los tiempos, lo que no es más que el despliegue de la materia en su forma más bestial; por su lado, la URSS no se desintegró tampoco de esa manera, sino que fue producto de un desmontaje desde arriba que seguramente tuviera más que ver con la constatación del colapso económico -que no es más que otra forma clara de "golpe con la realidad"- y la imposibilidad de responder a las exigencias económico-armamentísticas planteadas por la "guerra de las galaxias" de la América de Reagan.

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  10. Anónimo9/3/09 22:21

    Yo con lo que he leido ya me he reido un rato.
    Y al igual que tu madre, tampoco me lo trago.

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  11. Eduardo Abril10/3/09 11:48

    Borja respondo en orden.
    1. Lo que dices es una redescripción de lo que estoy diciendo y mucho me temo que decidir enbtre descripciones sería tan complicado como responder si fue primero el huevo o la gallina; el régimen se abrió como resultado de las influencias de información que no procedían del mismo régimen o, por el contrario, fue primero la decisión de apertura. En rigor, respondas lo que respondas, no afecta a lo que digo, pues precísamente lo que defiendo es que la voluntad política de ideologizar tiene pocas opciones en una sociedad de la información. Si fue el estado franquista el que conscientemente permitió una circulación libre de la información (algo que es muy discutible), fue este hecho y no otro el que influyó decisivamente en la "formación" de una generación que estuvo lista para iniciar un proyecto democrático.
    Desde lo poco que se de historia señalaría a que, si por el régimen hubiera sido, habrían establecido un control mucho más riguroso de la información, pero las circunstancias económicas no acompañaron y Franco se vio obligado a abrir económicamente el país si quería sobrevivir. Se pasó entonces, del ideal autárquico de los años cuarenta a la España de puertas abiertas al turismo y al comercio en los sesenta. Por eso los jerarcas del régimen durante los años cuarenta, falangistas convencidos, no tenían cabida en la España de los sesenta en la que aparecieron políticos tan decisivos como Fraga (ministro de INFORMACIÓN y turismo, todo sea dicho)
    2. El optimismo es una disposición natural en mi, Borja, aunque este optimismo no me lleva a afirmar, ni siquiera a pensar, que la historia pueda describirse como un despliegue de la complejidad informativa (por más que la ley de la entropía me haga tener estas tentaciones). Más bien creo que es un hecho históricon y como tal, contingente. Lo que sí creo es que el aumento de los mdeios técnicos para la creación y difusión del conocimiento es decisivo en la conformación de las democracias. Esto no implioca necesariamente que el actual "descontrol" de la información sea una vacuna contra los totalitarismos. Bien puede ocurrir que se generen nuevos métodos para el control del flujo (este temor está presente en una docena de películas de factoría Holliwood) o que fracasen los medios técnicos que permiten tal despliegue, como podría ocurrir en una brutal crisis económica o es, de hecho, lo que ocurre en países islámicos como Afganistan.
    Si el régimen nazi o soviético fueron exitosos es algo que podemos responder ahora mucho mejor que en los años cuarenta: NO LO FUERON. Pudieron tener sus éxitos, pero fracasaron en su intento de controlar por completo toda la información. Alemania se desmembró en una cruel guerra y La Unión Soviética tuvo que modificarse profundamente para sobrevivir a Stalin, aunque finalmente se quebró.
    Si las ideas desplegadas por el régimen soviético hubieran sito tan impermeables, no habría hecho tanto daño, como dices, ni la precariedad económica, ni la "guerra de las galaxias" norteaméricana. Los pobres medievales no se revelaban contra su señor feudal y los rusos sí estaban hasta los cojones de su partido comunista ¿por qué?

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  12. Edu, no me convences:
    No dudo que los rusos estuvieran hasta los cojones del PCUS, pero el hecho es que no dieron demasiadas señales de que así fuera: el régimen se desmontó desde arriba, no por revuelta alguna o hartazgo manifiesto del cuerpo político.
    Por otro lado, el fracaso del régimen nazi afecta, creo, a una contienda militar en la que se mide potencia bélica, no la naturaleza del estado beligerante; esto quiere decir que existe una distinción importante entre el éxito en la conformación de un estado totalitario -cosa que el nazismo logró- y el fracaso ante enemigos militarmente más poderosos. Repito: el nazismo no fue disuelto por el ataque de los bytes o la información, sino por los sherman americanos o los Spitfire británicos...

    Otro hecho estriba en la mayor de tud premisas: quizás el hecho de fracasar en el dominio de toda la información sea irrelevante cuando el estado se hace con la potestad de determinar el valor de la información, es decir, cuando el estado decide qué pasa por información y qué ha de ser desechado como insignificante (es decir, sin significado)- Esrtamos hablando de información y bytes, pero se nos olvida que, para que esa "información" sea inteligible, tiene que verterse en la forma de significados aprehensibles pòr el receptor. En este sentido, el problema no es que el estado controle o no el flujo de "bytes", sino que posea la capacidad -el poder- de administrar lños significados. Eso es lo que llevaron a cabo Hitler o Stalin con bastante éxito. Ya sé que, finalmente, fracasaron, pero ese fracaso lo interpretas como una especie de necesidad, cuando no tiene por qué ser así: "ná es esterno", como dice Camarón; por ello, si esperas el tiempo necesario, todo habrá de terminar en fracaso, incluso esa sociedad de la información que afirmas opuesta al nazismo o al comunismo.Sólo es cuestión de esperar....

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  13. Eduardo Abril11/3/09 9:35

    Ya suponía, Borja, que no te convencería... somos de países, uisss quiero decir "palabras", diferentes. Pero que no sea por mí que no encontremos algunos significados que nos permitan entendernos.
    Es verdad que el régimen soviético se desintegró de arriba a abajo, pero convendrás conmigo que esta distinción de "arriba" y "abajo" es un tanto artificiosa; o mejor, dado que en realidad todas las palabras lo son, es una metáfora a la que difícilmente vas a saber buscarle un referente que no implique en sí mismo una discusión complicada. Aún así, y usando el significado comunmente aceptado, en este contexto, para "arriba" y "abajo", creo que el recurso que haces te complica más la argumentación. ¿Cómo entender que el régimen que tanto empeño ponía por imponer un modo de vida totalitario en la unión soviética se haga el arakiri a sí mismo? Podrás contestarme que no fue cosa del régimen, sino de unos cuantos individuos que, como Gorvachov, se sustrajeron a la ideologización... ¿pero cómo fue eso posible? ¿cómo pudo llegar a la presidencia del partido comunista un tipo que significaba el derrumbe de todas las estructuras tan largamente construídas? ¿era un infiltrado de los Estados Unidos?
    No creo que puedas apelar a que el régimen se dio de bruces contra la realidad y eso hizo que los jerarcas comunistas descubrieran que el hombre, por naturaleza, es liberal. Más bien creo que en los años ochenta, década del despegue definitivo de las tecnologías de la información, los rusos (de arriba y de abajo) eran ya de facto, tipos de hombres muy alejados de lo que requiere un régimen totalitario comunista y por eso, la estructura política se había convertido en una cáscara vacía y le discurso político comunista no era más que un conjunto de palabras que los rusos repetían en forma de letanía pero que no significaba nada en realidad, no operaba ningún cambio, no tenía efectos. La pregunta sería... ¿cómo fue posible llegar a este punto? ¿qué falló en el proyecto totalitario del régimen soviético?

    ... sigo después que tengo clase.

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  14. Eduardo Abril11/3/09 12:36

    Respecto a lo segundo que apuntas creo que es necesario aclarar algunas cosas con respecto a mi postura, ya que mezclas palabras de sistemas diferentes, cuando entiendes que "significados" y "bits" pueden referirse a cosas distintas. Señalas que una cosa es el tránsito de información y otra diferente los significados de esta información y precisamente en este punto es donde se hace fuerte el estado. Pero es que yo no creo que sean cosas distintas y lo que vengo a defender, desde hace ya unos meses, es la posibilidad de utilizar la palabra "información" respecto de lo que antes llamaba "conocimiento". Siendo así, todo es reductible a bits aunque podemos hablar de varios niveles. Me explico:
    - Por una parte es esencial que haya un emisor y un receptor entre los que se realiza una comunicación de bits. Una comunicación se da siempre que esta acción del emisor al receptor produce algún efecto en la conducta del receptor (sea el que sea). Según este modelo, como ves, desaparece la concepción del conocimiento como algo sustantivo; o, como prefiero decirlo, la metáfora que considera el conocimiento de forma objetual se disuelve al poder tratarse como una acción más, al mjismo nivel que otras acciones.
    - No sólamente hace falta un emisor y un receptor, sino también una codificación que sea conocida por ambos participantes. Se trata de un conjunto de reglas que permiten la codificación y descodificación del mensaje. Dicho de otra forma: se transmiten bits pero es necesario que los participantes en esta actividad sepan qué hacer con esos bits. Este, como ves, sería (con muchos matices) "equivalente" al nivel de lo que habitualmente llamamos "significados". Entrecomillo lo de "equivalente" para señalar que evidentemente no lo es. Ahora bien, la pregunta sería, ¿de qué forma aprendemos a manejar las reglas de decodificación? y la respuesta, como verás es circular: tales reglas también son "bits" comunicados en una transmisión; y para más inri utilizan los mismos canales que todo lo demás. Así que no puede ocurrir, como estás insinuando que, por una parte la transmisión de información sea libre y por la otra el estado sea capaz de controlar el nivel de los significados, es decir, cómo entender la información y qué hacer con ella. Esto implicaría una contradicción dado que para controlar el uso de la información transmitida lo que habría que hacer es controlar la información transmitida, algo incompatible con no controlar la informaciónb transmitida.
    En el fondo lo que estoy diciendo es que no se pueden deslindar tan facilmente los significantes y los significados si aceptamos que el lenguaje/conocimiento/léxico se puede comprender como acciones, como un "hacer cosas con palabras". Propongo abandonar de una vez por todas la metáfora platónica que le confiere un estatus objetivo y sustantivo al conocimiento, lo que sería uno de los rasgos definitorios de los que, en otro artículo, he denominado "metafísica".
    Mi conclusión a todo esto es volver de nuevo a lo de siempre: el factor decisivo es el control de la información, no los aspectos cualitativos de la información.

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  15. A veces no hace falta controlar la información, basta con saber engañar y ganar espacio( vale si a eso le llamas control)

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  16. Bueno, si aceptamos el lenguaje como acción, supongo que es así, pero niego precisamente la mayor: el lenguaje no es acción. Es lenguaje. Aunque se puedan hacer "cosas" con lenguaje, estarías hablando el lenguaje de la fabricación, lo que dista demasiado de la acción. La no distinción de "acción" y "fabricación" es una de las confusiones que, creo, conducen a desdibujar lo propio de la acción y su probable propiedad más incómoda: su imprevisibilidad. Mientras el objeto fabricado es predecible, no lo es el producto de la acción.
    Por otro lado, tampoco el lenguaje es una forma de fabricación de cosas; al asimilar el lenguaje a la fabricación estamos en ese terreno que tanto detestas y me achacas: el de la poesía.

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  17. Eduardo Abril12/3/09 12:26

    Al revés Borja, no detesto la poesía. De hecho, una de las ideas de Rorty que más me gustan es precisamente la defensa de una sociedad poetizada frente a una sociedad científica o metafísica.
    Cuando señalo que tus palabras son poesía generalmente lo que pretendo es precisamente traerte a mi terreno como hacía el tábano socrático; te pido que aclares significados porque quiero que tu mismo te enmarañes en una red imposible de referencias y termines diciendo, "¡tienes razón! !no me puedo escapar de mis propias metáforas¡" (aunque sé que eso no ocurrirá).
    Aún así, yo prosigo...
    Y prosiguiendo, comentaré que también resulta confusa la igualación que haces entre "acción" y "producción". Supongo que lo que tratas es hacerme caer en el léxico marxista, aunque no creo que me mueva por esos derroteros.
    Si consideras que una acción conlleva siempre una producción material, una transformación de la materia, una manufactura, entonces entiendo que asimiles una palabra en la otra. Pero es que yo no creo que una acción sea solamente eso.
    No es el léxico marxista desde el que hablo en esta cuestión, sino el darwinista. Una acción es un cambio de estado que tiene un motivo fundamental: la adaptación al medio a fín de vivir y sobrevivir. Visto así, "hablar" puede igualarse a "construir una casa", pero no en el sentido de la producción, sino en el de la vivencia: igual que los pájaros viven volando, los hombres viven hablando.
    Hay un neurobiólogo americano, Robert Provine que tiene una curiosa teoría acerca del habla humana, creo que colgaré una entrada para explicarla. Viene a decir que el habla tiene originariamente el mismo origen que la risa: transmitir una información destinada a apaciguar la hostilidad entre miembros de una comunidad. Si interpretamos el conocimiento a esta luz deja de importar si es verdadero o no, y comienza a importar si hace bien su función: evitar que nos matemos unos a otros. Si aplicamos este esquema, por ejemplo a las religiones, podríamos contestar ¿en qué sentido el cristianismo o el islam son buenas herramientas para la concordia? (religar)

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  18. Bueno, otra cosa que deberíamos discutir sería la idoneidad de otra metáfora en la que basas tu discurso, y que a mí me parece muy problemática: el darwinismo como modelo explicativo de todo. Partes del supuesto de una continuidad sin interrupción entre la naturaleza y el hombre, lo que es un supuesto "Fuerte" que habría que justificar ( y que tu defiendes como una interpretación verdadera de la realidad, aunque intentes desplazar ese mismo concepto de "verdad" otorgando otros términos que, a fin de cuentas, finalmente se resuelven en lo mismo: ¿es para ti verdad que toda actuación humana es una forma más de comportamiento animal, regido por los mismos principios, etc.,...)


    Siguiendo con la poetización de la que hablabas, creo que ciertas metáforas confunden más que aclarar, y esta es una de ellas: es tan arriesgado antropomorfizar el comportamiento animal como teromorfizar la acción humana; supone ensombrecer cualquier distinción explicando todo por una metáfora dominante establecida por mera analogía; esta metáfora, al eliminar distinciones y desatender la consistencia intrínseca y peculiar de lo que se trata, es otra forma de desviar la mirada hacia otro lado cuando se pretende conocer lo concreto-existente.
    Hannah Arendt denuncia con vigor esta animalización obligatoria de todo lo humano señalando las propiedades peculiares de la acción humana, irreductibles al mero comportamiento animal. Arendt critica también la pretensión de hacer ciencias "duras" de las ciencias sobre el hombre, lo que lleva a convertir la acción (cuya cualidad dominante es la imprevisibilidad) en mero comportamiento calculable. Por mucho que subrayes el supuesto de que todo es calculable -como en el ámbito del comportamiento animal en líneas generales lo puede ser- dejkarás escapar el rasgo definitorio de imprevisibiliodad o espontaneidad ajenos al cálculo que irrumpe en la acción, y que hace de la historia el terreno de la novedad y el comienzo constantes.

    Reducir todo a funcionalidad no me convence Edu: la historia sería entonces una forma más de matemática y sería imnposible explicar ni una sola de las novedades que hacen imposible que exista "cálculo histórico".

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  19. Eduardo Abril13/3/09 20:28

    Ahora no puedo contestar Borja que me voy a cenar por ahí con Iziar (yupi!!).. pero solo apuntar una idea: desde luego no es mi disposición la del cálculo. Esta fue la primera de las ideas que más me sedujo de Heidegger y que, por ejemplo, tan bien explica Safransky en su libro: el ser es irreductible al cálculo, no es anticipable, no es medible ni está "disponible"; este es un rasgo del pensamiento metafísico que tanto denuncia el profesor de Friburgo. El ser se da en forma de "donación"; de aquí toma Rorty (creo) la idea de esperanza y el valor por un pensamiento que no puede ni desea ser demasiado concreto: dado que no podemos calcular, sólo nos queda esperar, tener esperanza... Es más: si algo muestran los avances científicos es que este debate entre lo mecánico-calculable-científico, y lo espontáneo-libre-humano, no es más que un juego-tópico de los filósofos. Categorías como "espontaneidad" están desde hace muchos años incluidas entre as categorías irrenunciables de las ciencias (darwinianas).
    Dicho esto también me parece importante señalar otra cosa: no creo que el universo Darwin deba ser tomado como una teoría final, una verdad indiscutible, esto sería completamente ajeno a mis consideraciones. Pero tampoco es ignorable; el léxico darwinista ha demostrado ser muy potente a la hora de enfrentarse al estudio de lo humano; el espectacular desarrollo de ciencias como la psicología, las neurociencias, la biología, la medicina o la etología, no se entendería sin tomar en consideración el paradigma darwinista. Y si, una de las trivialidades fundamentales del paradigma es la continuidad entre lo humano y lo animal. Puedes, si quieres, contestar a esta trivialidad con otra trivialidad; la discontinuidad entre lo humano y lo animal, pero tal enfrentamiento carece de solución. Apostarse en una idea o apostarse en la otra es una cuestión de preferencias, pero no existe un léxico neutral que nos permita decidir cuál de las trivialidades es más verdadera. Por eso creo que el debate carace de sentido...
    Lo que sí puedes hacer es, en base a lo que quieres hacer con estas palabras, elegir un léxico o elegir otro. Por ejemplo, si quieres curar el cancer, algo muy real, seguramente sea preferible tener más en cuenta las sugerencias de Darwin que las de Hanna Arendt...
    Muchas veces hemos hablado respecto del concepto de ideología y ahora quiero volvértelo en tu contra. Si aceptamos el realismo que usualmente defiendes y la necesidad de tomar en consideración, muy seria, a los "hechos". Frente a todos los Hechos que ponen encima de la mesa las neurociencias, la biología o la psicología, ¿en base a qué léxico puedes seguir manteniendo la discontinuidad entre lo humano y lo animal? ¿qué alternativa tenemos a Darwin?. Pudiera parecer, Borja, que tu situación equivaldría a la de los escolásticos que en el siglo XVII se negaban a admitir las afirmaciones de Galileo... eppur si muove
    No seré yo quien diga que Darwin es más "verdadero" que Hanna Arendt, nada más lejos de mi espíritu. Pero no renuncio a unas categorías que demuestran ser tan útiles para hacer cosas (con palabras) que me parecen necesarias...

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