Página de filosofía y discusión sobre el pensamiento contemporáneo

domingo, 3 de marzo de 2013

Una breve filosofía de la educación.
Óscar Sánchez Vega

"- Adelante - le dije- , oigamos su breve filosofía.
- Lo que llamo mi filosofía de la enseñanza es en realidad una filosofía del aprendizaje. Procede de Platón, modificada. Creo que, antes de se produzca el verdadero aprendizaje, el estudiante debe tener cierto anhelo de la verdad, cierto fuego en su corazón. El auténtico estudiante arde por saber. Reconoce o percibe en el profesor una persona que se ha acercado más que él o ella a la verdad. Desea hasta tal punto la verdad encarnada en el profesor que está dispuesto a quemar su yo anterior para alcanzarla. Por su parte, el profesor reconoce y alienta el fuego del estudiante, y reacciona a él ardiendo con una luz más intensa. De este modo, juntos se elevan a una esfera superior, por así decirlo."

John Coetzee escribe Verano en 2009. Es esta una singular obra. En ella el autor se finge muerto mientras que un periodista, Vicent, entrevista a algunas personas importantes en su vida, la mayoría mujeres, con el fin de hacer una biografía del escritor nobel. Este peculiar recurso literario le permite a Coetzee hacer un relato fidedigno y muy poco autocomplaciente de un periodo importante de su vida, la década de los 70. En esta época y durante la mayor parte de su vida John Coetzee se dedicó a la enseñanza así que, aunque solo fuera por eso, sus palabras - las que encabezan este escrito-, merecen nuestra consideración.

En primer lugar debo reconocer que es muy posible que la filosofía de Coetzee propone no sea una buena filosofía de la enseñanza. Este proceso, comienza, según nuestro autor, con el “anhelo de verdad” por parte del estudiante. La pregunta que cabe plantear, el reproche que podemos hacerle es obvio: ¿qué pasa con esa mayoría silenciosa, especialmente entre adolescentes, que no sienten en modo alguno ese “anhelo de verdad”? Un profesor como Coetzee no les da solución alguna. Los mejores maestros y profesores, aquellos a los que más admiro, los que nos son más imprescindibles, son los que trabajan con denuedo con este tipo de estudiantes: los que les enseñan las herramientas básicas para conducirse en la vida, los que acompañan a los estudiantes con dificultades en cada paso para evitar que desfallezcan y abandonen, los que obtienen algún fruto en el más yermo de los terrenos. Dicho esto, debo reconocer que comparto el enfoque de Coetzee.

Mi experiencia, como estudiante primero y como profesor después, coincide en gran medida con las palabras de Coetzee. Mi trabajo se torna estimulante a partir de la curiosidad de los estudiantes y también ocurre a la inversa: los estudiantes tienen una gran capacidad para detectar si al profesor le importa de veras lo que está explicando; si esto no ocurre, no hay posibilidad alguna de “contagio”. Es muy sencillo: no podemos despertar pasión si no estamos apasionados. El problema es que, como vemos, los condicionantes y las dificultades para que acontezca en proceso de aprendizaje, tal y como Coetzee lo plantea, son importantes, aunque nada tienen que ver con el uso de las nuevas tecnologías en el aula, la práctica de metodologías didácticas constructivistas por parte del profesorado, la falta de atención a las competencias básicas u otras zarandajas. Estudiantes “anhelantes” y profesores competentes y apasionados es todo lo que se necesita, nada más y nada menos.

7 comentarios:

  1. Puede que todo estribe en un pequeño juego de palabras. Por lo que escribes, creo que Coetze habla de un relación Maestro-discípulo, en donde el aprendiz busca al maestro, y no del lo más común, Profesor-alumno en donde la relación es mecánica y pocas veces buscada.
    El maestro el magis stare, el que está parado más alto o sabe más, junto al discípulo, o disciplinado en el estudio, eso es lo que le gusta a Coetze, y a veces ocurre el milagro.
    El profesor, el que profesa, el técnico, es el que se encuentra con el alumno, al que hay que alimentar, cuidar, viene indisciplinado.
    Estoy de acuerdo con Óscar, viva el profesor y ojalá en su oficio pueda alcanzar el magisterio

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  2. Tienes razón Javier, el mundo al revés: los maestros reclaman ser considerados como profesores cuando debería ser la aspiración inversa, que los profesores llegaran a ser maestros.
    Saludos.

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  3. Tienes todas la razón, Óscar. Me parece una reflexión muy oportuna sobre la educación o, por decirlo de otro modo, sobre la crisis de la educación. Enhorabuena.

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  4. Y ya que el Pisuerga pasa por Valladolid, el otro día hablaba con unos conocidos sobre Educación..., uno de los "habladores" era médico, otra enfermera..., y terminamos preguntándonos por qué se les exige un MIR a un médico y nada parecido a un profesor..., bueno, eso de pasar un año antes de conseguir la plaza fija, pero nada que ver... No sé.
    A nosostros nos pareció una buena idea..., que los profesores estuvieran dos o tres años en una especie de MIR, pero la conversación luego derivó hacia temas hortícolas...

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  5. Alfredo Ferreiro8/3/13 23:40

    También he leido "Verano". Y no creo que sea un libro sobre pedagogía, no creo que hable de ello. Es más, creo que se reconoce de lo menos pedagógico. A través de las distintas miradas que los testigos dan de el, vemos que a pesar de la inercia vital y poco moldeable del protagonista yacente, estos, los testigos tienen difentes impresiones del mismo y del tiempo que compartieron con el. Creo recordar que son todas mujeres. Su conclusión le produce cierto deshasosiego. El truco de estar muerto responde a esto, en mi opinión. No tiene, esta muerto, que dar respuestas que no tiene. El libro me parece extraordinario y veraz por esto mismo. Es una especie de antibiografía. Hay mucho de culpa diferida hacia el mismo. En mi opinión es un libro sobre la culpa en las antipodas de una caída del caballo. Lo reconoce, como reconoce implicitamente que no puede producirse de otra manera. Y lo que intenta es saber por qué a través de los voces de otros.

    Habrás leído "Desgracia". Novela extraordinaria. Es mucho más pedagógica y esta muy ligado con "Verano", a mi modo de ver, en el sentido de lo estático que el se reconoce y que seguramente no le termina de agradar. Como todos, humano....

    " Creo que, antes de se produzca el verdadero aprendizaje, el estudiante debe tener cierto ANHELO de la verdad, cierto FUEGO en su corazón." ......... No es modificada.

    Un abrazo fuerte Oscar......

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  6. Alfredo Ferreiro9/3/13 0:42

    El profesor no es una entelequia. Que un profesor no sea respetado es progromo. Una sociedad insana y enferma no respeta al profesor. Hay sociedades enfermas en las que el profesor es "respetado". Vicariamente. Aquellas en las que no representa su razón sino la de aquello que la sustenta y en lo que se cobija.

    A día de hoy no existe nada que distinga, la reivindicación de un profesor de un médico o un minero o un albañil, o un tendero, o de una inmigrante que acompañe abuelos... ad infinitun..... naturalmente siempre "ad ex........

    No tiene que ver con que sea funcionario o se dedique a la enseñanza privada.... Eso es indiferente..

    Así que partiendo de esto lo de meter al alumno por el medio, como decir por no decir.

    El profesorado como cuerpo ha vendido su ser y ahora llora por aquello a lo que no aspiró.

    Las bellas palabras no sirven, ni dan de comer, ni dan conocimiento, ni dan el esqueleto que soporta una democracia o lo que imaginemos bueno para todos, o mejor dicho, más decente.

    La parte contratante de la primera parte de la pedagogía, y si no estamos de acuerdo rompemos la primera y leemos la segunda parte contratante de la segunda parte......... empieza por la parte contratante.

    O asumimos que es así porque no hay otra forma, tejer para destejer según sople el viento. O será otra cosa. Pero no lo llamemos lo que solo responde a un significado aspirado.

    Aquí los alumnos asoman y nos convertimos en parte del problema.....

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  7. No he leído "Desgracia". Tomo nota Alfredo. Gracias

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