espacio de e-pensamiento

martes, 5 de junio de 2007

Reivindicación de Madrid.
Borja Lucena

Estos días se celebra en Madrid la festividad de San Isidro. En la urbe proliferan festejos, conciertos y alguna verbena, aunque parte importante de la población ni siquiera se da por enterada. En la pradera de San Isidro, el sábado por la tarde, se agolpan miles de madrileños que recorren sin prisa los puestos donde se venden churros y rosquillas del santo, donde se exhiben almendras y manzanas bañadas en caramelo rojo. En estas fechas, toda la amabilidad de mayo se esparce por la ciudad, y la pradera se ve adornada de la plenitud de los plátanos de sombra y los castaños en flor. Por la tarde, en la Plaza de Las Vistillas, la gente se tira en el césped a beber y hablar mientras el ocaso ensombrece el Palacio Real. Lo lúdico se entremezcla sin conflicto con la seriedad de las ancianas vestidas de modistilla y con los trajes de los chulapos. Hay tradiciones, pero, a diferencia de las liturgias nacionalistas, no son obligatorias.

No quiero sugerir que Madrid sea modelo para todo porque, evidentemente, no es así; no obstante, frente a la realidad política que se impone por doquier, defiendo que representa una saludable repugnancia por todo lo que amenaza con devolver al individuo a la grey feudal. Paseando por esos lugares me dio por pensar en la gran diferencia existente entre lo que he vivido en mi ciudad y la apoteosis nacionalista reinante en otras regiones. A la luz de sus fiestas, se hace patente que no existe en Madrid esa compulsiva búsqueda de los orígenes, de la tradición esencial, del espíritu del pueblo que existe en las conmemoraciones solemnes de la identidad cultural catalana y vasca. ¿No es precisamente eso lo que distingue nítidamente a la polis moderna de la aldea? Por mucho que uno quiera buscar esencias, no existen en Madrid, y las fiestas están, sencillamente, para divertirse.

En San Isidro advertí algo que nunca había considerado, precisamente porque en el Madrid de mi niñez- como en tantos otros sitios- era irrelevante. Advertí que soy hijo de inmigrantes. De repente, sorprendido por un hallazgo tan poco extraordinario, contemplé el abismo que separa dos modelos de política hoy en pugna en España. Un hecho tan simple, tan banal para mí, acoge uno de los elementos centrales que separan a la política de la barbarie pre-política. En algo tan fortuito se repite, una y mil veces, la lucha de griegos y persas, de cristianos contra musulmanes, del liberalismo contra el nacionalsocialismo- es decir, de la polis contra todo aquello que amenaza su frágil existencia. Pertenezco a la primera generación madrileña de mi familia y, sin embargo, nunca sentí diferencia esencial alguna con respecto a mis compañeros de colegio y de juegos. De hecho, no sé cuántos de ellos eran madrileños puros o también hijos de foráneos. Este detalle tan poco sorprendente hace visible, sin embargo, una aguda diferencia entre la polis madrileña y la aldea nacionalista: la apariencia de política existente en los feudos del nacionalismo busca insistentemente sus fundamentos en la diversidad de orígenes; se habla de hijos de inmigrantes, de inmigrantes, de xarnegos, de andaluces, de castellanos; en el País vasco existe la denominación de patateros para los alaveses, manchados por la mezcla con Castilla, y, hace años, me sorprendí cuando unas chicas de Hernani establecieron un clara separación entre los bares de castellanos y los de euskaldunes. El cuerpo político se concibe como un agregado de grupos sociales definidos por su adscripción genética- o lingüística, o cultural, que para el caso es lo mismo- y no como una suma de individuos liberados de la pertenencia a un rebaño. Alguien me dirá que éstas son meras categorías lingüísticas, pero es preciso recordar que toda distinción lingüística señala ineludiblemente la contemplación de diferencias en la realidad. Los nacionalistas se descubren en su lenguaje como defensores de un orden extra-político en el que la argumentación racional es suplantada por la retórica de los sentimientos y la pertenencia a la cultura y la lengua. Quiebran así el principio que funda la política tal y como fue creada en la antigua Grecia: la isonomía, la igualdad de los individuos ante la ley. De esta manera, en tanto meros átomos o individuos racionales capaces de acción, es como la polis liberal moderna concibe a sus integrantes, mientras que en la aldea lo sustantivo no es lo que el individuo hace, sino lo que es. De ahí la obsesión por la genealogía que atraviesa, como en las organizaciones tribales, los discursos nacionalistas. Aunque todo se adorne de la retórica de la integración y las buenas intenciones, el nacionalista señala con insistencia maniática la cuestión genealógica, aunque sea para ofrecer como ejemplo la magnanimidad de elegir a un presidente inmigrante, como sucedió el año pasado en Cataluña. El logos es expulsado de la constitución del orden social por el gènos, por la procedencia, por la tradición, los sentimientos y la lengua.

Mientras paseaba el sábado por Madrid, y al abrigo de estas y otras consideraciones, me sentí profundamente aliviado por estar precisamente allí. De los dos modelos de política que se enfrentan hoy en España, yo me quedo con Madrid.

35 comentarios:

  1. Madrid...
    Brillantísimo Borja. Mi más sincera enhorabuena. Has conseguido verbalizar algo que hace mucho tiempo intentaba explicar con palabras.
    Joaquín (81.37.16.182) - 19:06 - 15/05/2007...

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  2. Muchas gracias, Ricky. Yo, por m,i parte, te agradezco mucho el testimonio que, a lo largo de toda la vida, has prestado contándonos desde tiempos inmemoriales -y cuando ninguno sabíamos lo que era el nacionalismo ni lo que suponía- las atribuladas desventuras de un niño de madre catalana y padre madrileño que, de vacaciones en Mataró, se encontraba con la recepción hostil de tantos arios puros. También te agradezco la conversación del domingo sobre los "xarnegos".
    En cuanto a tu pedido: por supuesto, puedes usar, copiar, vender, falsificar, desnaturalizar, destrozar o hacer lo que quieras con el texto.

    Borja (88.3.188.66) - 11:02 - 17/05/2007 ...

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  3. Leyendo esta parte de tu comentario...
    "los nacionalistas se descubren en su lenguaje como defensores de un orden extra-político en el que la argumentación racional es suplantada por la retórica de los sentimientos y la pertenencia a la cultura y la lengua. Quiebran así el principio que funda la política tal y como fue creada en la antigua Grecia: la isonomía, la igualdad de los individuos ante la ley".... me vien la cabeza un poema de (¡cómo no!) de un poeta polaco. Particulrme a mi me "privan" las dos últimas estrofas.

    Abrazos

    INFORME DESDE LA CIUDAD SITIADA

    Demasiado viejo para llevar las armas y luchar como los otros-

    fui designado como un favor para el mediocre papel de cronista
    registro -sin saber para quién- los acontecimientos del asedio

    debo ser exacto mas no sé cuándo comenzó la invasión
    hace doscientos años en diciembre septiembre¹ quizá ayer al amanecer
    todos padecen aquí del deterioro de la noción del tiempo

    nos quedó sólo el lugar el apego al lugar
    aún poseemos las ruinas de los templos los espectros de jardines y casas
    si perdemos nuestras ruinas nada nos quedará

    escribo tal como sé en el ritmo de semanas inconclusas
    lunes: almacenes vacíos la rata ha devenido moneda corriente
    martes: alcalde asesinado por agentes desconocidos
    miércoles: conversaciones sobre el armisticio el enemigo confinó a los legados
    ignoramos dónde se encuentran esto es el lugar de su suplicio
    jueves: tras una turbulenta asamblea se rechaza por mayoría de votos
    la propuesta de los comerciantes de especias de rendición incondicional
    viernes: comienza la peste
    sábado: se ha suicidado un desconocido inflexible defensor domingo: no hay agua
    rechazamos
    un ataque en la puerta este llamada Puerta de la Alianza

    lo sé todo esto es monótono a nadie puede conmover
    evito comentarios las emociones mantengo a raya escribo sobre hechos
    aparentemente sólo ellos son valorados en los mercados foráneos
    pero con cierto orgullo deseo informar al mundo
    que gracias a la guerra hemos criado una nueva variedad de niños
    a nuestros niños no les gustan los cuentos juegan a matar
    despiertos y dormidos sueñan con la sopa el pan los huesos
    exactamente como los perros y los gatos

    al atardecer me gusta deambular por los confines de la Ciudad
    a lo largo de las fronteras de nuestra libertad incierta
    miro desde lo alto el hormigueo de los ejércitos sus luces
    escucho el tronar de los tambores los alaridos bárbaros
    en verdad es inconcebible que la Ciudad todavía se defienda

    el asedio continúa los enemigos deben ser reemplazados
    nada les une excepto el anhelo de nuestra destrucción
    godos tártaros suecos huestes del César regimientos de la Transfiguración del Señor2
    quién los enumerará
    los colores de los estandartes cambian como el bosque en el horizonte
    desde el delicado amarillo de aves en primavera a través del
    verde del rojo hasta el negro invernal

    así al atardecer liberado de los hechos puedo pensar
    en asuntos antiguos lejanos por ejemplo en nuestros
    aliados de ultramar lo sé su compasión es sincera
    envían harinas sacos de ánimo grasa y buenos consejos
    ignoran incluso que nos traicionaron sus padres
    nuestros ex-aliados desde los tiempos de la segunda Apocalipsis

    sus hijos no tienen culpa merecen gratitud así que les estamos agradecidos
    no sufrieron un asedio largo como una eternidad
    a quienes alcanzó la desdicha están siempre solos
    los defensores del Dalai-Lama kurdos montañeses afganos

    ahora cuando escribo estas palabras los partidarios del pacto
    conquistaron cierta ventaja sobre la fracción de los intransigentes
    habituales las oscilaciones de ánimo los destinos aún se sopesan

    los cementerios crecen disminuye el número de los defensores
    pero la defensa perdura y perdurará hasta el final
    y si cae la Ciudad y uno solo sobrevive
    él portará consigo la Ciudad por los caminos del exilio
    él será la Ciudad

    miramos en el rostro del hambre el rostro del fuego el rostro de la muerte
    y el peor de todos -el rostro de la traición
    y sólo nuestro sueños no fueron humillados

    Zbigniew Herbert

    ¹La noche del 13 de Diciembre de 1981 fue decretado en todo el país el estado de guerra,
    el movimiento democrático «Solidaridad», el primer sindicato independiente en un país socialista, fue disuelto y declarados ilegales todos los acuerdos firmados entre el sindicato
    y el gobierno. A la declaración del estado de guerra siguió una represión generalizada. En Septiembre de 1939, por otra parte, dio comienzo, como es sabido, la segunda guerra mundial.

    2 Ejércitos zaristas
    Joaquín (88.14.124.63) - 14:22 - 17/05/2007
    ...

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  4. Me ha encantado tu escrito, os leo siempre aunque nunca comento (me da corte, hay mucho nivel), pero hoy si comento porque Madrid en primavera es un regalo, un besino a tos

    meri (edu´s daugther)
    (83.32.131.67) - 17:31 - 17/05/2007
    ...

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  5. Para preocuparse...

    Este comentario no tiene nada que ver con el tema del artículo (interesantísimo y MUY bien escrito), sino con un detalle del que me percaté ayer, por casualidad. En la parte de abajo de esta página hay uno de esos copirráits que ponen en las páginas gratuitas. Dice "bloginom - blog gratis, opciones y plantillas exclusivas e personalizables :: nominom © 2005". Pinchad en el "5" de "2005".

    La pregunta es: ¿sois una célula durmiente?

    Fin de la broma, jejeje.

    Ashep (81.38.12.167) - 10:57 - 19/05/2007 ...

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  6. Qué increible! ...

    Aunque parezca mentira (y sin que sirva de precedente)... estoy de acuerdo contigo!!!
    Jo! pero no te pongas tan madridmelancólico", que yo estoy mucho más lejos y me entra la morriña...
    1Bs!

    Cecilia (83.53.184.84) - 13:51 - 19/05/2007 ...

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  7. ¡Ay, quién nos prestaría atención a nosotros si no tuviéramos familiares y amigos! Bienvenidos a todos y consideraos en vuestra casa (virtual). Aunque María diga eso de que "hay mucho nivel", creo que no es así, y, además, ¿quién va a hablar mejor que ella de patologías y esquizofrenias, aunque sean las referidas a la política española?
    Cecilia: me alegra que estés de acuerdo, aunque sea por una vez, ¿será que te has desenganchado por fin de tu adicción a Gabilondo? En serio: tus comentarios sobre el nacionalismo , ahora que vives en tierra de patriotas catalanistas, pueden ser muy interesantes.
    Por último, Ashep (conservo el nombre en clave) nos ha medio descubierto la solución al célebre enigma "nadie sabe para quién trabaja". Sólo nos falta un poco más:¿De quién somos una célula durmiente? ¿Hay algún traductor que nos permita saber cuáles son nuestras reivindicaciones, hermanos del islam? Esto es verdaderamente mosqueante.
    Besos y abrazos a todos
    Borja (83.40.221.41) - 21:53- 19/05/2007 -
    ...

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  8. Pregunta...

    Sí, Borja, mantenme el apodo, que seguro que te resulta rarísimo llamarme (a mí) por mi nombre. Además, si cada cosa ha de tener un nombre, es lógico que aquí me nombres por mi apodo, porque aquí no soy yo, sino Ashep, igual que en la clínica no soy yo, sino el doctor. Igual que en el parque no soy yo, sino el padre de Sofía.

    De eso mismo surge mi duda y mi pregunta (que va para todos los Aquiles, reyes y remeros presentes). Me ha parecido entender que dices que en la polis lo que nos define es lo que hacemos, no lo que somos. Sé que te estás refiriendo a lo político, no a lo personal, pero ¿para vivir en una polis debemos ignorar lo que somos/son y juzgar sólo lo que hacemos/hacen? ¿Es eso posible? ¿No hay ninguna relación entre lo que somos y lo que hacemos (y viceversa)?

    La última frase del artículo ("de los dos modelos de política que se enfrentan hoy en España, yo me quedo con Madrid") me da una pista, pero quiero que alguien me lo explique.


    Ashep (81.38.12.167) - 10:56 - 20/05/2007 ...

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  9. A Ashep:...

    En realidad sólo me refiero a algo que se subrayó como la propuesta política fundamental del pensamiento ilustrado, y es la construcción de una sociedad que, de una vez por todas, no asigne lugar a los individuos de acuerdo con su origen, sino con su talento; los revolucionarios liberales franceses hablaban de la "república del talento", a saber, una sociedad en la que cada uno encuentra posición de acuerdo con sus acciones y méritos, y no con la familia o estamento a los que pertenece. Esta es la propuesta política moderna: la sociedad no está formada de "familias", "estamentos sociales", "razas" o "pueblos", sino de individuos que pueden aspirar a todo aquello que permita su talento. Por supuesto, la realidad de un ideal tal, puro, es imposible, pero creo que los sistemas y posturas políticas se miden de acuerdo a su relación con tal objetivo racional. Cuando hoy se defiende exactamente lo contrario, es decir, los puros derechos feudales (que se refieren a grupos, no a individuos), y encima se justifica diciendo que eso es "de izquierdas", yo me descojono.
    En realidad l mundo político ha de funcionar como el virtual de internet: Tu no eres más que una máscara (en este caso un nombre, "Ashep") y se te ha de juzgar sólo por lo que hagas y digas en tal ámbito; nadie sabe quién eres, nadie debe añadir a eso ninguna consideración, seas de la raza que seas, hables la lengua que hables....
    No sé i me enrrollo sin explicar nada. Ahora tengo que ir a clase. Un abrazo
    Borja Lucena (83.44.60.179) - 12:11 - 21/05/2007
    ...

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  10. Lo que hacemos es objetivo mientras que lo que somos no lo es. Lo que es objetivo se puede juzgar. En una sociedad cada cual ha de tener un sitio (lo contrario es la anarquía, ¿no?). Es la forma de asignar ese sitio (objetiva o subjetivamente; con juicios u opiniones) lo que conforma la manera de funcionar la sociedad. Una sociedad que emplea el juicio objetivo ha de funcionar "mejor" que la que emplea la opinión. Las consideraciones sobre cosas subjetivas son inútiles o perturbadoras.

    La respuesta a mi pregunta sería, pues: "haya la relación que haya entre lo que somos y lo que hacemos, es irrelevante, puesto que para que funcione (o no) la sociedad lo único que influye (de esas dos cosas) es lo que hacemos". ¿Va por ahí?

    No sé dónde leí acerca de no sé qué tribu de la amazonia en la que funcionaban de esa manera: los viejos y experimentados decidían en una especie de asamblea cuál debía ser el puesto de cada joven que llegaba a cierta edad. Lo decidían basándose en lo que el niño había hecho a lo largo de su vida. Basándose en sus talentos evidentes, objetivables, vistos por todos (o la mayoría). El niño podía opinar, y se le escuchaba. Esa tribu desconocía la depresión y la neurosis.

    ¿España está deprimida, neurótica o directamente esquizofrénica?
    ..Ashep (81.38.12.167) - 15:27 - 21/05/2007
    .

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  11. Enhorabuena por el artículo, ¡me ha gustado muchísimo!
    Al leerlo he pensado sobre la situación que se da en mi comunidad (Andalucía) y, más concretamente, en mi ciudad (Sevilla). Aquí el sentimiento nacionalista no está en absoluto arraigado. La gente tiende además a identificarse más con su barrio o ciudad que con el resto de la región. Rara vez nos mostramos excluyentes... Más bien, al contrario. Ni siquiera empleamos el término "inmigrantes" para referirnos a personas de otras partes de España (sí del mundo; aunque sus hijos no son hijos de inmigrantes).

    L. chan (85.136.31.126) - 17:53 - 21/05/2007 ...

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  12. Pues algo así, Ashep; creo que la vida política debe permanecer, en lo posible, libre de las contaminaciones de la vida común; cuando hablo de "contaminaciones" no lo hago por considerar que lo afectivo sea perverso, sino, precisamente, por que es una dimensión de nuestra vida que no debemos a nadie, una dimensión propiamente nuestra y sobre la que nadie -ni el estado, ni la iglesia, ni el partido- ha de tener dominio; en nuestra vida se mezclan consideraciones de todo tipo y, en general, nos unimos a otros por afectos que apenas comprendemos; está claro que queremos a nuestros padres, a nuestros hijos, a nuestros hermanos... sobre todo por lo que son, porque son padres, hijos y hermanos. Eso se repite constantemente en nuestra vida cotidiana. La empresa política moderna, sin embargo, consiste en liberar a la vida pública de esas servidumbres que sellan en cada uno un estigma del que es imposible despojarse: el padre no deja de ser padre, por mucho que quiera, mientras que la política contempla precisamente la existencia de individuos capaces de cambiar a través de la acción. Un sistema político de estas características, como bien dices, ha de organizarse únicamente en torno a lo que cada uno hace -a aquello efectivamente puesto a la luz de la vida pública- dejando aparte lo que cada cual sea, o la "esencia" que quieran poner en cada uno. Como esto no se da en España, donde seguimos marcados por la genealogía (¡ah, nostalgía de la hidalguía!), el sistema político español vive desgarrado por impulsos contrarios e irreconciliables: la "polis" frente a la aldea. Aunque las imperfecciones sean abultadas´, somos muy afortunados los que no conocemos la denominación de "inmigrante", como los que venimos de Madrid o, como el amigo L. Chan, de Sevilla.
    Por otro lado, saludo con ilusión el nuevo proyecto de un partido de izquierdas emancipado de los tics feudales del nacionalismo imperante: ¡fuerza ilustrada para luchar contra el oscurantismo y la reacción de los nacional-socialistas! (¿Vistéis ayer las imágenes en las que las juventudes hitlerianas acosaban a la candidata del PP en San Sebastián? Un regusto de Weimar asoma en todo esto, ¿no?)
    Borja (83.44.60.179) - 10:34 - 22/05/2007
    ...

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  13. Nuestra herencia Ilustrada...

    Amigo Borja...
    No estoy de acuerdo contigo cuando afirmas que la motivación política debe estar descontaminada de cualquier elemento irracional, digo afectivo. El estar de lleno, siempre, en una disposición afectiva es algo que no podemos evitar de ninguna manera; tal vez ese sea uno (y no el único) de los errores de la ilustración: pensar que es posible un pensamiento desinteresado, al margen de los deseos y de los afectos. Los movimientos revolucionarios precisamente nacen del olvido de estos afectos y su sustitución por elementos racionales limpios de toda mancha; me explico: el revolucionario Marxista o el jacobino francés tiene clara conciencia de que su mano manchada de sangre es una exigencia de la Razón, no el impulso ciego de afectos irracionales. Esa sutitución se erige como el elemento justificador de todas las políticas dictadas desde la pertenencia a la tribu o al proletariado.
    Es por eso que la política no puede reivindicarse descontaminada de sus elementos impuros; dado que tal descontaminación es imposible en cualquiera de los casos, ya sea la de un nacionalista exacerbado o desde tu perspectiva de paseante de los Jardines del Moro; la clave de bóbeda ha de ser otra.
    Un fragmento de Nietzsche de "El Caminante y su sombra" apunta hacia el gozne que me parece aquí el que debe ser guía: allí defiende el alemán que se equivocaron quienes interpretaron la ilustración desde el maremagnum afectivo emancipador de los revolucionarios; la ilustración era un movimiento que pretendía ser silencioso, una reforma callada, no de lo político, sino de los corazones, y por tanto de los afectos de los individuos. Se trataba de hacer surgir en el individuo un estado afectivo determinado, a saber, cierto egoísmo que permite valorarse a sí mismo desde el reconocimiento de un elemento común y vertebrador: una ficción. Esta ficción no deja de ser otra que la ficción racional; la racionalidad reconocida y supuesta por todos, en la que cualquier "egoísmo" es igualmente posible.
    Sin embargo, lo que se heredó, primero con Rousseau y después con la izquierda hegeliana, es el movimiento ilustrado como un movimiento emancipador. Se trata de sacar al hombre de la minoría de edad e incluirlo, de forma violenta, en un estado final del tiempo, en una pretendida época de la razón consumada. Desde este punto de vista la ilustración se alcanzaría como estadio final de un proceso revolucionario. Aprendimos con Hegel que las pasiones no son más que las herramientas de las que se sirve la razón para llevar a cabo sus objetivos emancipadores. Y es, justamente, con Nietzsche, lo contrario: la Ilustración no es el resultado final de un camino, sino un estado afectivo inicial que nos permite echarnos a andar de cierta manera. Esta forma de andar reivindica la soledad y el valor de uno mismo, frente a los estados emocionales en los que la fuerza no proviende de la soledad, sino de “los muchos”. Por eso Nietzsche, como Savater ha señalado (al menos que yo haya leido en dos ocasiones), es el que mejor y más profundamente comprendió el espítitu de los ilustrados: hay en su filosofía una reivindicación del poder y la voluntad del individuo, prente a la debilidad individual que se diluye en los movimientos de masas. Su intento es el de hacer surgir una ética de la fuerza, no de los pueblos, sino de los hombres que se miran a sí mismos antes de comenzar a andar.
    En conclusión: lo perverso del nacionalismo no es que trate imponer como piedra de toque ciertos sentimientos y disposiciones afectivas. Lo perverso del nacionalismo es que diluye todo valor personal en el maremagnum del pueblo, de la masa, de “los muchos”. El que “es” sólo lo es por referencia a su pertenencia a la comunidad, o a la raza, o al movimiento proletario en lucha. Desde ese punto de vista queda cegada la “república del talento” e impedido el nacimiento de héroes, es decir, hombres grandes, generosos e inteligentes, a los que admirar.

    Eduardo Abril Acero (213.162.200.19) - 14:29 - 22/05/2007
    ...

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  15. Resume y Sigue...
    Resumo lo que yo, una persona de la calle, he entendido de ambas posturas. Si hay suerte, me equivocaré y os lanzaréis a corregirme, añadiendo más matices.

    En el rincón de mi izquierda, con pantalón verde y sesenta y cuatro kilos de peso, Borja Lucena, el Potro de San Isidro, dijo que la práctica de la política debe estar libre de lo subjetivo porque lo subjetivo ya tiene su ámbito (lo personal) y porque lo subjetivo disminuye o suprime la eficacia de la política.

    En el rincón de mi derecha, con pantalón a rayas naranjas y rosas y setenta y siete kilos de peso, Eduardo Abril, el Expreso de Levante, dijo que lo subjetivo es tan inherente a lo humano que es imposible que no contamine lo político y que lo que diferencia una política de otra es la calidad de eso personal que influye en lo político.

    ¿Me equivoco? No, mejor: ¿en qué me equivoco?

    PD: Borja, L.Chan es una chica. L.Chan es la abreviatura de Letichan. Leti por "Leticia" y chan como sufijo japonés que indica familiaridad (Leti es estudiante de japonés). Ay, los nombres, que muestran unas cosas y ocultan otras.
    Ashep (81.38.12.167) - 15:56 - 22/05/2007
    ...

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  16. Nuevo comentario a los comentarios...

    Este combate, en realidad, no es tan fiero como lo pintas, Ashep. Es verdad que en cierto modo se da ese encuentro de posturas, pero creo que, más que nada, es fruto de la expresión de las ideas que de las ideas mismas; creo que no me expresé del todo claramente, y por ello me expongo a acertados reproches de Edu. Es difícil trabar un discurso que, realmente, diga lo que uno quiera decir. Siempre queda algo no dicho que, irremisiblemente, induce al malentendido. No quiero decir lo que señala Edu, aunque en cierta manera sí quiero decirlo. Mi postura es, seguramente, mucho más cercana a la de Edu de lo que parece, aunque subrayemos aspectos distintos. Estoy completamente de acuerdo con que el sueño ilustrado se encontró con un obstáculo a tener en cuenta: la realidad no obedece necesariamente - ni siquiera a menudo - a lo que queremos de ella. La política no es un ámbito separado de la vida y, como ella, está constantemente contaminada de afectos. El problema de la política no es, entonces, la existencia de afectos, sino qué tipo de afectos existen en ella. En eso, creo, coincido con Edu. No defiendo la erradicación de afectos en ninguna dimensión de nuestra vida, porque entonces perdería su condición "viva"- como dijo Spinoza: "ser es ser afectado"- sino su selección inteligente y posible en relación a la vida pública. Los afectos toscos, gregarios, basados en el mero sentimentalismo y en la noción de pertenencia obligatoria a una comunidad esencial producen la disolución de lo político en lo tribal, del individuo en la masa, de la libertad incierta en la certidumbre de la tiranía. Los afectos son calificados por su relevancia, su nobleza. También, creo, por su inteligencia. ¿Qué tipo de afectos queremos? Por ellos nos definimos como individuos que desean la libertad y la fuerza o, al contrario, pretenden la anegación de toda diferencia individual en la especie o el pueblo. Los afectos valiosos en la "polis", defiendo, son los que fortalecen la libertad y espontaneidad individuales, no los que lo diluyen en el rebaño. Nos encontramos, entonces, con diferencias de calidad en los afectos, con el valor de los distintos afectos y el poder necesario para hacerlos presentes en la vida política. Nos encontramos, otra vez, con la moral de los señores y la moral de los esclavos, por citar a Nietszche. ¿Me explico mejor?
    Cuando me refiero a la razón no hablo de la ensoñación ilustrada de una "razón puramente desencarnada", sino de la "razón que es afectada" y que, por lo tanto, también se encuentra, siempre, mezclada con el mundo. La razón política es razón mundana. Spinoza se refiere a esto diciendo que la razón sólo puede doblegar a los afectos no en tanto razón, sino sólo si sabe convertirse en un afecto más poderoso que aquéllos. ..... buf, ¡vaya chapa!
    Para terminar, antes de que el árbitro haga sonar la campana que inaugure un combate terrorífico, citaré de nuevo a Nietszche, tan poco amigo de la razón abstracta ilustrada. Dice el amigo Nietszche algo así como "cuando obedecemos a nuestros sentimientos obedecemos a nuestros padres, y a nuestros abuelos, y a los padres de estos, y desatendemos los verdaderos dioses que habitan nuestro interior, nuestra razón y nuestra experiencia" (creo que lo dice en "El caminante y su sombra", buscaré la referencia).

    Por terminar, cuando hablábamos en otros comentarios de la diferencia entre lo que el individuo es y lo que hace, los afectos se distinguen precisamente por ello; los afectos propios de "lo que somos" son afectos indiferenciados, toscos, no señalados por la pertenencia a un individuo reconocible sino por su presencia invariable en lo que nos hace masa, o pueblo, o proletariado. No existe cualificación alguna en esos afectos que provienen meramente de lo que somos, de nuestra pertenencia a grupos en los que perdemos la individualidad en una colectividad del "todos iguales". Los afectos referentes a "lo que hacemos" llevan impresos la señal inconfundible de la individualidad, ya que, en cierta manera, son afectos "elegidos" y fruto de la búsqueda esforzada de uno mismo. Esos afectos, frutos de la acción, son afectos activos, mientras aquéllos son meramente pasivos. Por ello, unos resultan de lo que somos, y nos vienen dados sin quererlo, y otros de lo que hacemos, porque buscamos significarnos y nos esforzamos por ser en nuestras acciones.
    Así, creo, relaciono lo de arriba con la distinción que hizo comenzar esta cascada de comentarios: la "polis", la "república del talento" perseguida por los liberales franceses de 1789 (aunque después los jacobinos desataran, precisamente, los afectos gregarios que guían el camino a la guillotina) concibe al individuo por lo que hace, no por lo que es; las sociedades tribales, el nacionalismo reaccionario, el feudalismo redivivo encadenan al hombre a lo que es esencialmente, sin dejarle "ser lo que puede ser".
    ¿Te refieres tú a esto, Edu?

    Borja (83.44.60.179) - 13:35 - 23/05/2007 ...

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  17. Una pequeña contribución...
    Aviso: este pequeño escrito es incompleto en cuanto no ha sido capaz de incluir las últimas contribuciones de Borja (¡dame un respiro hombre, no escribas tanto!) que debería releer con paciencia. Espero que Eduardo no se lo tome mal (parece que me una a Borja contra él.... no es el caso.. si me he centrado en la contestación de Eduardo es precisamente por considerarla un buen inicio y porque desarrolla esos temas que me gustaría comentar) Solamente me gustaría contribuir. (Nota: no soy muy amigo de las polémicas en las que los argumentos se conviertan en erística no por falta de arrojo sino porque me aburren. Si alguien se siente herido, en su orgullo aquí mis disculpas.)


    1.Efectivamente, no creo que Borja afirme que la “motivación política” deba estar descontaminada de lo afectivo... sino la “vida política”...”en lo posible.” Si lo entiendo bien, Borja entiende por “vida política” no una “motivación política”, eso e la preparación de una acción sino algo anterior a esa misma preparación. A las claras: la limitación -pre-política- de la política al ámbito de lo publico. En esa distinción -y su reflexión- sobre la genealogía y de la polis frente a la aldea se basa -si lo entiendo bien- su artículo. En este sentido creo que Borja parte de una postura ilustrada pero “a la anglosajona” (y por lo que veo “a la Nietzchediana”), ajena a la idea de que exista un pensamiento desinteresado al margen de los afectos, sino que en cuanto estados, iglesias, partidos emanan afectos y deseos, el individuo debe protegerse de tales influencias. Desde esta distinción no creo que haya contradicción entre lo que afirma Borja y lo que dice Eduardo respecto a esa reforma de los corazones y los afectos dada en la ilustración en torno a cierto egoísmo vertebrado en torno a la ficción racional reconocida y supuesta por todos. A lo sumo hay un matiz -en este caso mínimo- entre los que dicen ambos. Borja enuncia la defensa liberal del individuo respecto el estado, las iglesias... mientras que Eduardo ( y prometo que digo esto sin “retintín”) traza una genealogía posible de ese mismo enunciado.

    2.Me gustaría que se me aclara un poco más la relación entre jacobinismo, marxismo, Razón (así con mayúsculas) e ilustración. Lo digo porque (sin ningún tipo de ironía) a mi me parece todo esto contradictorio con lo que se afirma anteriormente por ilustración... me parece más bien puro y duro romanticismo. Sé que me meto así en camisa de once varas (¿Son Rousseau, Hegel, Marx y los jacobinos... románticos? ¿y los nacionalismos?.. para mí también sin ninguna duda.)

    3.Estoy totalmente de acuerdo cuando afirmáis “que la política no puede reivindicarse descontaminada de sus elementos impuros; dado que tal descontaminación es imposible en cualquiera de los casos, ya sea la de un nacionalista exacerbado o desde tu perspectiva de paseante de los Jardines del Moro”... y que... “lo perverso del nacionalismo es que diluye todo valor personal en el maremagnum del pueblo, de la masa, de “los muchos””... pero...¿Como conseguimos que los afectos políticos -sobre los que queramos o no se funda en gran parte toda polis que se precie- no se conviertan -entre otras cosas- en nacionalismo? Dicho de otra manera: ¿No es este el problema que tenemos en España (los que nos consideramos españoles, claro) incapaces de separar patriotismo (ese afecto de permanencia a una polis a la que nos sentimos responsables) y nacionalismo (afecto político, mesiánico que coloca en el centro del universo a la nación en vez de a Dios)?.

    4.Para mi, la misión de la inteligencia, y en particular la política, es poner orden al “Mare Magnum”, desenredar, renombrar, aclarar aquello que tiene que ser deshecho: y ese algo no son ni los afectos, ni la razón... sino aquello que sustenta toda esa serie de nacionalismo, fundamentalismos etc en Occidente: eso que llamamos “pensamiento débil”: la pretendida quiebra del principio de realidad, la pretendida confusión que con desenvoltura una serie de intelectuales utiliza para pontificar sobre ciertas consignas y lugares comunes (“consenso”, “diálogo”, “tolerancia”, “paz”) y ponderar los acontecimientos de forma automática según se esté del lado «correcto» o del otro. Pero esta clarificación, sólo es posible apelando a cosas como tan viejas como la sustancia, la esencia, incluso la regularidad de lo que se estudia... toda dimensión objetiva en el pensar.
    Joaquín (88.11.180.238) - 14:28 - 23/05/2007...

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  19. Utilidades...

    Hace poco alguien me dijo "no me ofendo por las opiniones" y me convenció de la utilidad de esa postura ante el intercambio de éstas. Los filósofos, por mucho que justifiquéis vuestras palabras, sólo dais opiniones, así que no cabe la ofensa... ni la disculpa. Lo del Potro de San Isidro y el Expreso de Levante era sólo una broma de alguien que aún se está acostumbrando a asistir a intercambios de pareceres entre gente adiestrada para no ofenderse por las opiniones.

    Para la gente que no haya cogido un remo en su vida: erístico, ca. (Del gr. ἐριστικός, discutidor). 1. adj. Perteneciente o relativo a la escuela socrática establecida en Mégara, ciudad griega situada al oeste de Atenas. 2. adj. Dicho de una escuela: Que abusa del procedimiento dialéctico hasta el punto de convertirlo en vana disputa.

    Intentaría hacer un esquema de lo que he entendido de la réplica de Borja y de la matización de Joaquín, pero... voy a esperar a que el Expreso de Levante suelte sus quince párrafos.
    Ashep (81.38.12.167) - 16:10 - 23/05/2007
    ...

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  20. Suma y sigue...

    JOAQUIN, no te disculpes por la ofensa antes de cometerla. Puede ocurrir que no haya tal ofensa y que sea una disculpa baldía. Me atrevo a asegurar que no hay posibilidad alguna de ofender en Feacia, ya que aquí se presupone la nobleza del corazón.

    Amigo Borja…
    Sigo estando muy a favor tuyo en muchas de las cosas que dices y muy en contra respecto a ciertos matices; y no creo, como dice Joaquín que esto se pueda convertir en una mera charla erística. Contrario a ti, Rik, yo soy amigo de las polémicas y no porque crea que éstas deban ser, por fuerza, fructíferas, sino porque me divierten. Igual esta es la distinción psicológica entre un historiador y un filósofo, el historiador se sitúa en la retaguardia esperando que lleguen los despojos del frente, el filósofo está en el frente, confiando en mandar muchos despojos a la retaguardia (y no ser él mismo, uno de ellos).
    Este tema de los afectos se está haciendo particularmente difícil; en lo esencial coincido con Borja en su última intervención, particularmente al trazar una analogía entre lo que pretende decir y la distinción “moral de señores” y “moral de esclavos”. Sin embargo, y corrígeme si me equivoco, da la impresión, al referirte a este “estado afectivo” que es algo manipulable, tal y como podemos manipular algo que se sitúa a nuestra disposición. Como si nuestros afectos estuvieran disponibles del mismo modo que está disponible una lata de cerveza en la nevera. Esto no lo creo; más bien, con Heidegger, creo que el estado emotivo, aquello que nos une al mundo, a los demás, a las cosas y que traza el horizonte de nuestra actuación es algo que más que “estar a nuestra disposición”, nos “dispone”. Es, por decirlo a lo griego, un pathos. Por eso es algo “inexigible”. Y por eso Nietzsche entendía la Ilustración, no como un “proyecto revolucionario”, sino como un “proyecto silencioso”; parecido a lo que Heidegger cree ser la tarea del poeta: Ser eco (en el caso de Nietzsche la metáfora no sería la del “eco”, sino la del que grita en el acantilado, paseando encima de una cuerda tendida sobre el acantilado). ¿De qué se trata entonces?, más que de “censurar y exigir”, algo que hacemos con demasiada ligereza, “mostrarse y decir”. “Censurar y exigir” está en el pathos de los que se identifican con el pueblo, el proletariado o la raza. “Mostrarse y decir” está en el pathos de los que se identifican exclusivamente con ellos mismos. Por eso creo que la mejor forma de hacer política hoy en día, no es la de afiliarse a un partido estandarizado, sino hacer ostentación pública de uno mismo. Hablar y hablar, a riesgo de que, como Zarathustra en la plaza del mercado, se rían de uno y traten de ridiculizarlo. Ser mejores y más valientes al fin y al cabo. Si nos identifican como enemigos es, precisamente porque hemos pinchado en blando. Por eso me gusta “Ciutadans” y el nuevo proyecto de Savater.
    En resumen: Asheep tiene razón cuando simplifica mi postura señalando que lo que vengo a defender es la “calidad personal”… en cierto modo sí. Y no porque exista un criterio absoluto para determinar que es mejor la calidad del que busca crecer por encima de sí mismo, que la del que busca ampararse en una nación, un pueblo o una raza. Más bien la realidad es que ese es mi pathos y es el tuyo también, Borja, y no vamos a renunciar a nosotros mismos tan fácilmente. Al menos plantemos batalla. Lo importante es, pues… trazar una buena estrategia: somos menos y hay que hacer pasar a nuestros enemigos por las Termópilas.

    En fin… ahora no tengo más tiempo, aunque me quedan cosas que añadir. Para terminar cito aquí el texto al que me refería más arriba. De “El caminante y su sombra”:
    “EL LADO PELIGROSO DE LA ILUSTRACIÓN: Todas esas cosas medio locas y, más aún, histriónicas, voluptuosas y sobre todo sentimentales, esas cosas embriagadas de sí mismas que, juntas, constituyen la verdadera sustancia revolucionaria y que, antes de la revolución, se habían encarnado en Rousseau; toda esa mezcla acaba elevando, con perverso entusiasmo, por encima de su fanática cabeza, a la Ilustración, adquiriendo así una especia de gloriosa aureola. La ilustración que, en su esencia, es tan ajena a estas cosas, entregada a sí misma, hubiera actuado como un rayo de luz que atraviesa las nubes, contentándose durante largo tiempo, con transformar sólo a los individuos, de forma que con su impulso, hubieran ido cambiando muy lentamente las costumbres y las instituciones de los pueblos. Pero vinculada a un organismo violento e impetuoso acabó siendo también violenta e impetuosa. De ahí que el peligro que el peligro que ofrece sea casi mayor que la utilidad liberadora y la claridad que imprime al basto movimiento revolucionario. Quién entienda esto debe evitar también qué confusión debe evitar la ilustración, de qué impurezas hay que lavarla, para ahogar inmediatamente en su germen, la revolución, para hacerla invisible”.


    Eduardo Abril Acero (83.40.32.225) - 16:46 - 23/05/2007
    ...

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  21. La aportación de un amigo sobre el tema

    Cambiando un poco de tema os envio la entrada de un amigo sobre el tema con el que en principio se desarrolló la convesación: el nacionalismo. Creo que os gustará. Además -oh nietczheologos- se hace llamar esn su blog Zápiro "un presocrático al que Nietzche cita un par de ocasiones".

    Ahí va

    El año pasado, y por motivos laborales, regresé en mi pàtria natal envuelto en sentimientos contradictorios, que iban desde la predisposición melancólico-uterina hasta la determinación de no renunciar a mi espíritu crítico [sic]. Lo primero me duró muy poco, y lo segundo hizo que no durara allí un año (acompañado, bien es cierto, de otros motivos más prosaicos). Durante aquellos meses, los cambios que me impresionaron respecto a los dos años que había pasado fuera de Catalunya fueron diversos, pero destaca uno por encima de todos. La inmensa proliferación de restaurantes de menú diario, que habían rotulado sus frontispicios con un sintagma unánime, a menudo acompañado de les quatre barres o de una barretina: CUINA CASOLANA. Nacionalismo inofensivo, pensaba, el refugio de l'home sentimental. Pero lo he recordado hoy cuando leía estas líneas de Klemperer en LTI. "Muy al comienzo apunté en un mismo día: 'Publicidad Kempinski: "Cestos de Delikatessen: Prusia 50 marcos, Patria 75 marcos" y en el mismo periódico instrucciones oficiales para el "plato único" [Eintopf, "olla única"]. Cuán burdo y provocador resulta el intento --surgido en la Primera Guerra Mundial-- de hacer propapganda de un producto para sibaritas agitando sentimientos patrióticos. ¡Y qué hábil y qué lleno de alusiones es el título de las nuevas instrucciones para la comida! El mismo plato para todos, comunidad del pueblo en lo más cotidiano y necesario, la misma simplicidad para ricos y pobres en aras de la patria, y lo más significadtivo concentrado en la palabra más sencilla... Eintopf..., sólo comemos lo que se cocina frugalmente en una sola olla, comemos todos de una y la misma olla...'
    "Posiblemente, la palabra Eintopf ya estaba hacía tiempo difundida como término técnico en la cocina: haberla introducido en el lenguaje oficial de la LTI, cargándola de sentimiento, fue un hallazgo genial desde la perspectiva nazi."

    Si quereis escribirle su dirección es http://www.victimasdelespectro.blogspot.com/

    Joaquín (83.53.254.152) - 17:14 - 23/05/2007...

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  22. ...y un pequeño comentario
    ... en cuanto a eso de " la distinción psicológica entre un historiador y un filósofo, el historiador se sitúa en la retaguardia esperando que lleguen los despojos del frente, el filósofo está en el frente, confiando en mandar muchos despojos a la retaguardia (y no ser él mismo, uno de ellos)."

    ¿Lo habrá escrito eso un filósofo?

    ¿No será Nietzche?

    Si fuera así tendría más remedio que escribir un libro en donde uno de los capitulos debería llamarse "¿Porque soy tan sabio?" Espero equivocarme.

    Muchos abrazos a todos


    ¡Pero que bruto que soy!
    Nietzsche... hablando de erística... ya tenéis algo con lo que podéis atacarme -y con razón- ad hominem
    ...Joaquín (83.53.254.152) - 17:36 - 23/05/2007

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  23. ...Otro esquema

    A ver si voy entendiendo la cosa. Por favor, cuando leáis lo que estoy escribiendo no entendáis que estoy poniendo palabras en vuestra boca, sino traduciendo lo que decís a mi idioma. Cuando digo "Borja dice" estoy diciendo "Ashep entiende que Borja dice".

    Esta discusión empezó cuando pregunté ¿para vivir en una polis debemos ignorar lo que somos/son y juzgar sólo lo que hacemos/hacen? ¿Es eso posible? ¿No hay ninguna relación entre lo que somos y lo que hacemos (y viceversa)?

    Hasta ahora, con matizaciones incluidas, Borja ha dicho que:

    1.- la política ha de ser una herramienta que ha de estar al servicio de los individuos. La política es (debería ser) algo eminentemente práctico. Algo útil para las personas, no para las ideas.

    2.- lo que somos no es útil para la comunidad. Lo que hacemos, sí puede serlo.

    3.- lo que somos contamina (influye en) lo que hacemos. Borja nombra "lo que somos" con la expresión "afectos".

    4.- El Potro de San Isidro (jejeje) distingue entre dos tipos de afectos: los que nos vienen dados y los que generamos por nosotros mismos. Dice que los afectos que nos vienen dados son toscos e inútiles en su aplicación práctica en la política, como (permítaseme la metáfora) podrían serlo nuestra altura, nuestro color de pelo o la talla de zapatos que tengamos. Sin embargo, afirma que los afectos que generamos pueden ser nobles e inteligentes, lo cual sí es útil en la práctica de la política.

    Hasta ahora, Eduardo ha dicho que (matizaciones incluidas):

    1.- la respuesta a la pregunta que hice (ver más arriba) está en la oposición entre dos formas de entender la ilustración: la de los ilustrados originales y la de los revolucionarios, fascistas y nacionalistas.

    2.- los ilustrados originales concebían la ilustración como una manera de liberar al individuo a través de la razón aplicada a los afectos, mientras que los nacionalistas pretenden liberar al pueblo (no al individuo) pervirtiendo la razón con los afectos.

    3.- Así pues, la diferencia entre una buena manera de hacer política y una mala manera no está tanto en cuáles sean esos afectos sino en sobre qué se apliquen.

    4.- cuando los afectos se aplican sobre los individuos surgen héroes (personas generosas e inteligentes) que hacen avanzar a los pueblos. Me parece entender que cuando Eduardo dice "héroes" no se refiere sólo a los dirigentes, sino a todos los individuos. Si una sociedad está formada por héroes, será una sociedad sana en la que la política será, en la práctica, útil.

    5.- cuando los afectos se aplican sobre las masas se produce una sociedad en la que los individuos dejan de existir en favor de las ideas. La política, en este caso, pierde su utilidad, puesto que al no haber individuos a los que ayudar a vivir mejor centra todos sus esfuerzos en mantener una fantasía. La política sería, entonces, la justificación de un delirio.

    Podéis decirme en qué me equivoco o podéis decir, a coro: "estoy de acuerdo con todo lo que dice el otro" y acabar, así, con esta tortura.

    Broma, broma.

    PD: después de tres horas de leer, releer y volver a leer las cosas que decís; después de tres horas de echar humo por las orejas; después de tres horas de dejarme los ojos viendo párrafos y párrafos amontonados y llenos a reventar de cosas interesantes, me han entrado ganas de imitaros y de ponerme a citar a grandes filósofos: "están locos, estos romanos" (Asterix) y "esta noche cenaremos en el infierno" (Frank Miller).

    PD2: Joaquín, no es que te haya ignorado al no incluirte en el esquemita que he hecho, es que no doy para más.
    Ashep (81.38.12.167) - 18:53 - 23/05/2007
    ...

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  24. ...la aldea

    Cuando me sacaron del colegio de mi pueblo para llevarme a otro en el que nadie era de allí, sentí que gran parte de mi misma dejaba de existir. Nadie se conocía de siempre en ese cole, ninguna de las madres se hablaba y los profes no se necontraban con tu padre hechando la partida, dominó en este caso. Esa parte de uno que parece tener vida propia en el pueblo, que existe aunque tú no estés, desaparecía a tan solo treinta kilómetros de mi casa y renacía otra vez cuando me dejaba la ruta. Lo positivo de aquello fué que podía ser aquello que no me atrevía a ser en mi aldea, nadie se enteraba. Lo malo, que me quedaba sin mis poderes mágicos de ser alguien por el mero hecho de ser de aquí. En la aldea ya era alguien antes de saber si quiera quien quería llegar a ser. Puedes quedarte eternamente en la aldea, tranquilito, agusto, reconocido; o puedes tratar de ser sólo tú.

    besines castuo-moralzarzaleños desde la aldea
    ...Meri (83.37.88.158) - 21:45 - 23/05/2007

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  25. Respuestas...
    Es una aportación interesante esa de “resumir” nuestras ideas (que no son, afortunadamente, tan nuestras). Aporta una perspectiva más mundana, pero no menos profunda, a esta playa de arena. Respecto a lo que he dicho, no está mal tu interpretación, aunque en algunos asuntos no creo haber dicho tanto y en otros he ido un poco más allá.
    Los ilustrados que valoraba Nietzsche, Voltaire y algún que otro inglés, pensaban que la Ilustración consistía en extender la razón a todos los ámbitos de la realidad; sólo así se alcanzaría lo que Kant llamaba la “mayoría de edad” del ser humano. Se equivocaban pensando que la razón podía ser “pura”, es decir, una suerte de “alma divina” que, desinteresadamente situaba al hombre frente al mundo. La idea fundamental kantiana reside en la construcción de esta razón, lo que se ha denominado el “sujeto trascendental”. Sólo si existe el sujeto trascendental es posible hablar de una mirada correcta, de una verdad acerca del mundo. Por eso muchos Ilustrados se movían dentro de la eterna pretensión de alcanzar la verdad, esa suerte de “vellocino de oro” que justificaría toda praxis. Digo todo esto para esclarecer algo que no he explicado demasiado bien y que creo que ayudaría a disolver, tal vez, las diferencias entre Borja y yo ya que no creo que él piense sustancialmente diferente de mí en este punto. Tu, Asheep, has dicho que, de mis palabras se deduce que:

    “la ilustración es una “manera de liberar al individuo a través de la razón aplicada a los afectos, mientras que los nacionalistas pretenden liberar al pueblo (no al individuo) pervirtiendo la razón con los afectos”.

    Aquí reside, seguramente, el meollo de esta charla tan “erística”. Lo que nos enseña el amigo Friedrich, y es, justamente donde yo quería llegar, es que la razón misma es una forma de “estar afectado”, no una herramienta “pura” que nos coloca “frente al mundo” como un sujeto trascendental. Por eso mi censura de Borja cuando, como un Ilustrado tardío, reclamaba la razón frente a los sentimientos, era precisamente esa. El modelo ilustrado no es mejor por ser más verdadero; no lo preferimos porque tengamos la verdad de nuestro lado y sepamos que no hay vida más allá del individualismo, frente al colectivismo nacionalista, sino porque estamos afectados por ese individualismo y sabemos movernos mejor cuando “el suelo se tambalea bajo nuestros pies”. Porque nosotros, ni tenemos raza ni, en cierta forma, una patria. Somos, como diría Nietzsche, otra vez, “buenos europeos”. En cierta forma lo que vengo a decir es que no hay menos razones para no ser nacionalista que para serlo, pero el caso es que nosotros no lo somos. Por eso nos parece perversa la anulación del individuo y su definitiva disolución en el pathos nacionalista; esa es, para nosotros, nuestra propia defunción y el comienzo de todas las sombras. El triunfo del nacionalismo conlleva el agotamiento de un “modo de existir”, el nuestro, que se resiste a comer del “plato único” del que habla el amigo de Rik… aunque realmente no haya muchas más razones para defender que haya un único plato o que haya diez. Nosotros hablaremos de “libertad” y de “talento”, mientras que ellos, los perversos, defenderán el bien común y la imposible definición del individuo al margen de la comunidad de la que se nutre.
    Borja reacciona mal a mi objeción o, por lo menos, así lo entiendo, cuando habla de estas afectos como si estuvieran a nuestra disposición. Otra vez carga las tintas, de forma retroalimentada en la capacidad de elección, la libertad. Pero no se trata de eso: una fácil contra-argumentación que le pudiera hacer un nacionalista a esta afirmación es que, tampoco en el caso de la libertad, podemos hablar de una “libertad pura”, desinteresada, libre de su atadura comunitaria, al margen de toda tradición, raza, idioma… aquí volvemos a ser ingenuos ilustrados (dispuestos a que nos la den con queso).
    Como dices Asheep, no es cierto que la diferencia entre una buena manera de hacer política y una mala manera esté en sobre qué se apliquen esos afectos, a menos que “bien” y “mal” se entiendan en un sentido extramoral. El nacionalismo es perverso porque ciega el mundo de la luz, pero en ese mundo ellos son “ciegos”; su pretensión de oscuridad, por tanto, es igualmente capciosa que nuestra pretensión de luminosidad. Es como si quisiéramos jugar al escondite unos cuantos ciegos y unos cuantos videntes: lo importante de ese juego, más que el juego en sí mismo, sería determinar con qué cantidad de luz jugar, y las razones de los unos no serían ni más verdaderas ni menos poderosas que las razones de los otros.
    El problema surge cuando, tras acordar una cantidad de luz, los ciegos apagan, poco a poco algunas de las luces, sin causar demasiada disminución cada vez, hasta que ya casi no se ve. Es cuando Esquerra o el PNV, limitan “nuestra libertad” precisamente en aras de “nuestra libertad” cuando todo este juego huele a cuerno quemado.
    No es que el estado afectivo de enfoque a un polo o a otro; no se trata de que nuestras impurezas contaminen la razón inclinándola hacia el individualismo, mientras que las impurezas de nacionalistas y marxistas revolucionarios les inclinen hacia ideas como el “pueblo”, la “raza” o el “proletariado”. Lo que ocurre, más bien, es que son modos de ser-en-el-mundo (los guiones son para que alguien eche unas carcajadas) distintos, con diferentes disposiciones afectivas.

    Joaquín:
    1. No te tomes a mal lo de situarte en la retaguardia, pero me ocurre algo con los historiadores: les señalas con el dedo la luna y ellos miran el dedo. Fíjate que tu, como intento de variar el tono del debate nos cuentas un hecho, la historia del plato único alemán, y los hechos están bien para empezar, pero carecen de movimiento cuando de lo que se trata es de discutir. En una buena charla entre amigos los hechos son los despojos, la casquería del alma. Así lo entendía Platón cuando pretendía obligar al alma a abandonar la región de la “pistis” para ascender a la “noesis”. Tal vez, todo esto no sea más que “erística” a tu parecer porque carece de suficientes “despojos”.
    2. Si no te alineases con Borja pensaría que no eres tu el que escribe o no soy yo el que lee y, de momento, tengo cierto aprecio por esta fantasía de lo real. Así que, por favor no te disculpes por algo que se te presupone (dios… esa va con mucha mala leche ¿no?... es broma)
    3. Este afán de clasificación por épocas del que hacéis gala los historiadores a veces os dificulta la participación en la dialéctica filosófica pues, aunque no sea cierto que las ideas carezcan de historia, sí lo es el hecho de que su recorrido es más largo. El romanticismo no es un hecho aislado, que aparece por mera sucesión a un “periodo ilustrado”. El romanticismo es una “reacción” a ciertas pretensiones de la ilustración, algo que se prefigura, y no sabes cómo, en el pensamiento de Rousseau, tan ilustrado como romántico. En estas cosas me gusta ser freudiano, y pensar que una reacción, es eso… una reacción, y como tal, más de lo mismo (incluso mucho mas). El nacionalismo es un fenómeno romántico si, pero su ímpetu es absolutamente ilustrado: la emancipación. Nietzsche, en el texto que he citado, hace mención, precisamente de qué aspectos “ilustrados” hay que liberarse, para seguir siéndolo; y en este sentido hace referencia a una reforma del corazón, no del intelecto. También, en sentido freudiano, un psicoanalista sabe que aquello que se ignora con más convencimiento es, precisamente lo que posee más fuerza. Nietzsche, de hecho, trata de devolverle la fortaleza a la Ilustración. Por eso yo, intentando aclarar el significado de lo que objeto a Borja, lo que he tratado es de reformular el problema no en términos de “razón frente a sinrazón” o “razón frente a sentimientos”, sino en una terminología abiertamente belicosa: “ellos los indeseables, nosotros los luminosos”. En estos términos es en los únicos que pienso que se puede plantear este marco y contestar la pregunta huérfana que cuelgas ... “¿Como conseguimos que los afectos políticos -sobre los que queramos o no se funda en gran parte toda polis que se precie- no se conviertan -entre otras cosas- en nacionalismo?”

    PD: sé que coqueteo peligrosamente con lo que Vattimo llamó “pensamiento débil”, al que hace alusión Rik, y sé que esto ofende a la filosofía, orgullosa de sí misma, que se resiste a convertirse en la tribu profesional de los opinadotes. Como Nietzsche, espero librarme de la futura acusación por razón a mi belicosidad. El “pensamiento débil” y el gusto por la guerra (entiéndase que no hablo de Irak) me parecen del todo incompatibles. Aunque claro, siempre se me podrá acusar de que hago de la “belicosidad” una categoría ontológica (y es verdad).
    Eduardo Abril Acero (83.40.32.225) - 23:54 - 23/05/2007 ...

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  26. Meri...
    No se puede decir de forma más clara Meri: o te quedas en la aldea, o te vas. Esto no es fruto de una decisión. Unos pueden y saben irse y otros... NO.

    Pues que no sean ellos los que ganen.

    Volviendo al principio: YO ME QUEDO CON MADRID.
    ¡VIVA LA TERCERA REPÚBLICA!, ¡VIVA LA REPÚBLICA DEL TALENTO!
    -.Eduardo Abril Acero (83.40.32.225) - 00:02 - 24/05/2007 ..

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  27. Siete puntalizaciones a Eduardo y una petición...
    Apreciado Eduardo: Agradezco tu sentido del humor, tu bonhomía etc pero creo que habría que puntualizar algunas cuestiones de forma:
    Los historiadores no somos tontos: eso “les señalas con el dedo la luna y miran el dedo” también la hacen algunos fontaneros, médicos, abogados... e incluso algún filosofo... en todos los lugares hay necios ¿no?...a ver si con tanto afán polémico...
    Lee please: “Fíjate que tu, como intento de variar el tono del debate nos cuentas un hecho, la historia del plato único alemán,”... hombre, bien, pero quien escribe lo del plato no soy yo...
    ... de aquí que.. “los hechos están bien para empezar, pero carecen de movimiento cuando de lo que se trata es de discutir”... “los hechos son los despojos, la casquería del alma”.. “abandonar la región de la “pistis” para ascender a la “noesis”... hombre vale que, como dijo Whitehead, “la filosofía occidental no era más un una serie de notas puesta al margen de las obras de Platón” ... pero también existe Aristoteles, Santo Tomas...
    “Tal vez, todo esto no sea más que “erística”<<... ay Dios mio... en buen momento saqué la palabreja para no repetir otra vez “polémica”>>
    “Este afán de clasificación por épocas del que hacéis gala los historiadores” ... ¡y dale!
    ... “aunque no sea cierto que las ideas carezcan de historia, sí lo es el hecho de que su recorrido es más largo”... pues fíjate que en esto estoy totalmente de acuerdo
    El romanticismo no es un hecho aislado, que aparece por mera sucesión a un “periodo ilustrado”... ¿Donde digo yo que esto no sea así? De hecho desde mi punto de vista el nacionalismo (e igualmente el marxismo y de gran parte de todas las doctrinas que tienen su origen en el siglo XIX... creo que hay un libro sobre schopenhauer que se llama “Schopenhauer y los años salvajes de la filosofía” que trata de eso)
    Me parecería interesante debatir sobre el romanticismo, lo que es y sus orígenes, ya que me parece que respecto al nacionalismo (y no sólo) es el “quid” de la cuestión. Para abrir boca te diré que, para mi, en sus orígenes y desarrollo hay que ver una prolongación de ciertas doctrinas que surgieron durante el Bajo Imperio (gnosticismo) retomadas durante el Medievo por un monje calabrés que se llamaba como yo, etc etc etc.. Hay varios libros que tratan sobre estas cuestiones. A pi particularmente me parecen muy interesantes los de Voegelin “La nueva ciencia de la política” Y De Lubac “La posterioridad espiritual de Joaquín de Fiore.”
    ... pero todo esto -creo- sería interesante plantearlo EN OTRO DEBATE ya que o sino nos podemos ir por los cerros de Ubeda (Quien creo este dicho ... ¿Era historiador?).. si es que no nos hemos ido ya.
    Muchos abrazos a todos
    PD: Y ahora la petición: Eduardo te compré el otro día algo que me gustaría enviarte ¿Puedes enviarme tu dirección a mi correo para así mandártelo?
    Joaquín (83.36.192.55) - 09:29 - 24/05/2007
    ...

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  28. Joaquin......

    Rik... a mis críticas un poro "ligeras" respondes con generosidad... bien. Te mando mi dirección, claro.
    No olvides que aquí estamos para discutir de lo que sea... no hay ánimo de ofensa. Tomando cervezas es más fácil no ofenderse... pues hay que tratar de qu8e aquí sea igual.

    Abrazo bat
    Eduardo Abril (213.162.200.19) - 11:46 - 24/05/2007
    ...

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  29. Por alusiones...
    Heme aquí otra vez.
    Leyendo el comentario de Joaquín, y su cita de los cerros de Úbeda, he recordado a un viejo amigo que se empeñaba en citar constantemente el refranero popular, con la mala fortuna- mezcla de pocas luces y candidez- de deformarlo siempre estrepitosamente. En cierta ocasión, para dar empaque a sus palabras sobre el hecho banal del calor veraniego, tuvo la genialidad de romper un silencio escandaloso diciendo: "estoy sudando como los perros de Úbeda". Pues eso, yo también sudo como los perros de Úbeda al recorrer estos miles de páginas que llevamos dedicados al tema presente. Como mi amigo, nos vemos envueltos en malentendidos e interpretaciones dudosas, y eso alarga esto hasta el infinito. Ya casi me pierdo al intentar apresar por dónde íbamos o procurar volver después de errar por las innumerables "sendas del bosque" que hemos abierto. Supongo que no somos nosotros, que es el lenguaje mismo el que nos pierde y nos hace deformar refranes sin querer. Yo me incluyo, porque soy el primero que me puedo equivocar al interpretar lo que decís. El malentendido es una constante en la comunicación, a pesar de los esfuerzos clarificadores y encomiables de Ashep.
    Sólo pretendo decir un par de cosas, sin meterme en las discusiones paralelas que surcan los comentarios anteriores. Por alusiones:
    Con respecto a lo que dice Eduardo, yo no defiendo que podamos manipular los afectos a mera voluntad, pero tampoco me parece que sean una especie de destino sobrevenido y absolutamente indisponible. De hecho, la política deja de tener razón de ser si el individuo no es concebido como alguien capaz de decidir, actuar y cambiar. Podéis decir que es una ficción, pero sin esa ficción la política deja de ser tal para ser devuelta al campo de las realidades naturales regidas por leyes férreas y automáticas. La libertad es noción angular de la política, porque, si no, ésta se convierte en otra cosa: economía (como hacen los marxistas), biología (como quieren los nazis) o pasto de las leyes naturales que gobiernan tiránicamente las cosas. El problema de los afectos es que, como todo lo vivo, son problemáticos: no dependen de nuestra sola decisión, pero tampoco son bloques ya hechos que no podamos, laboriosamente, modificar. Con Eduardo tampoco convengo en que la realidad política, o la humana en general, esté regida por la subjetividad caprichosa; creo que la realidad también tiene lugar para la verdad, y defiendo escolásticamente que el ser se dice también como verdad. Por supuesto que- y sobre todo en el reino de lo incierto-humano- no hablo de una verdad absoluta y pura, sino mezclada, mundana y problemática; por eso, precisamente, por la condición problemática de la verdad, es por lo que la idea de tolerancia (tal y como la defienden Spinoza o los liberales ingleses) toca mucho más de cerca la verdad política que el concepto de “Bien”, o el de “pueblo”, o el de “proletariado”, que a menudo llevan a imponer ideas que aplastan las cosas. Edu, creo que hay verdad, por muy intrincada o ausente que, en muchas ocasiones, parezca estar. Hay verdad aunque no seamos nunca capaces de detallarla hasta la perfección. Creo que la política se refiere a una realidad que no se reduce a una mera ilusión, sino que pertenece al reino de los “fenómenos bien fundados” (Leibniz dixit) y, por lo tanto, se vacía de contenido si carece de relación a una cierta verdad. Creo demostrable, por ejemplo, que lo realmente existente es el individuo y las relaciones que trama con quien convive (relaciones basadas en afectos pasivos, en muchos casos, pero también en afectos activos). Defiendo que, frente a la irrefutable realidad del individuo, las ideas pertenecen, al menos, al ámbito de lo conjeturable. En casos precisos, pero muy extendidos, esas ideas se dan llanamente como fantasmagorías que corren un velo sobre la realidad y sustituyen una realidad hecha de individuos y relaciones por una ilusión formada por “clases”, “estamentos”, “culturas” o “pueblos”. En este caso, y siguiendo el análisis de Marx, las ideas se convierten en ideología y falsean decididamente la realidad. No defiendo que existan sólo los individuos, pero sí que la validez de ideas como “cultura” o “comunidad” se refiere a su inserción como relaciones entre individuos, no realidades en sí mismas.
    De lo anterior, aunque me oponga a Eduardo en sus consideraciones sobre la verdad- o en mi defensa del imperativo de libertad como único modo de entender la política sin que ésta se dedique a cargarse la realidad individual sobre la que se funda- se deriva una cosa, quizás aparentemente paradójica: milito, sin embargo, en el mismo ejército, y estoy dispuesto a luchar a brazo partido junto a él- y junto a Ricky, y junto a Ashep, y junto a María- por esa libertad que entendemos de distinto modo. Sería ingenuo afirmar que la verdad, aún dándose, se impone por ser verdad. Si se impone es porque es más fuerte que lo que se le enfrenta: las fuerzas de la reacción nacionalista tribal, en este caso. No os quepa duda de que seremos más fuertes, PORQUE SOMOS MEJORES que los feos desaliñados de Batasuna o las gordas zarrapastrosas de ANV,, mejores que esos analfabetos que engrosan el ejército bárbaro, mejores que los guardias de asaltos que sólo saben acosar a ancianas y llamar “fascista” a quien no cede a su imposición nazi. Somos mejores y lo demostraremos en este nuestro campo de batalla.
    Sé que no he respondido a todo ni a todos, pero quizás sea mejor- como propone Eduardo- quedar a tomar unas cañas y hablarlo sin tener que escribir tanto, ¿no? ¿Dónde quedamos?

    ...Borja (83.44.60.179) - 14:06 - 24/05/2007

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  30. In vino veritas. No hay más que decir... pero si puede ser en Madrid os lo agradecería
    - 14:25 - Joaquín (88.23.61.34)...24/05/2007

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  31. ...aportación arbetzale
    Envío a continuación un comentario que me envío en otro foro uno de los nacionalistas bienintencionados que pueblan internet. Trata sobre lo de Madrid y el nacionalismo. El tío no s eentera de nada, pero vale la pena leerlo.

    Señor Borja Lucena,
    Me descojono con su discursito de ayer.
    ¿De verdad dice usted que en las escuelas de Madrid no es relevante ser o no hijo de inmigrantes? ¿No hay bares en Madrid a los que prácticamente solo van inmigrantes?¿Ha estado usted en la misma Madrid que yo conozco?

    Dice Ud. que: "El cuerpo político se concibe como un agregado de grupos sociales definidos por su adscripción genética- o lingüística, o cultural, que para el caso es lo mismo- y no como una suma de individuos liberados de la pertenencia a un rebaño."

    Y digo yo: ¿no hay dos clases de ciudadanos en España, los que lo son y los que no tienen ese derecho de ciudadania, precisamente por su procedencia? ¿no hay, en la calle, conductas xenófobas en Madrid? ¿solo hacia los de pasaporte extranjero, o también hacia vascos y catalanes?

    Respecto a la bendita isonomía de los griegos habría que decir que excluía a los esclavos, a los no propietarios, a los extranjeros y a las mujeres, pero en fin, mi pregunta es: ¿No contrasta su no consideración hacia miles de madrileños (a lo mejor es que no estaban en San Isidro, que curioso) con ese principio de isonomia del que habla?

    ¿Dice usted que en Madrid "hay tradiciones, pero, a diferencia de las liturgias nacionalistas, no son obligatorias"? ¿Cree usted que es obligatorio llevar txapela en las fiestas de Bilbao? ¿De que esta ud. hablando?

    ¿No se le ha ocurrido pensar que Euskal Herria, que en algunas zonas ha absorvido una inmigración de más del 50 por ciento, le da mil vueltas a Madrid como EJEMPLO de integración y convivencia?

    Digo ejemplo, que no modelo: ¿cual es ese modelo del que habla, el programa de Esperanza y Gallardón? ¿Conoce Ud. las políticas de inmigración del gobierno de la CAV? Podrían compararse a ver.

    Parece que usted cree que las cosas son como son porque imitan un "modelo" y así hay modelos equivocados y otros acertados, como el madrileño. Creo que las cosas son más complejas. La inmigración es un fenómeno complejo. La principal política de inmigración
    es la que cada uno hace en la calle, y en este sentido en Eskal Herria creo que hay niveles bastante buenos de integración de la inmigración española, y no tan buenos, aunque en general mejores que en España, con respecto a la nueva ola migratoria africana y latinoamericana.

    Y si nos atenemos a los discursos políticos hay que dejar claro que a lo largo del siglo XX la linea política que parte de ANV y luego pasa por ETA y por la izquierda abertzale ha sido la que más ha contribuido a eliminar barreras entre nativos e inmigrantes, al superar el sabinianismo e integrar la visón nacional con la lucha obrera.

    No parece tener Ud. mucha idea de lo que habla. Le pongo unos deberes para que vaya haciendo puntos en su candidatura por Soria:

    1-Cíteme Ud. dicursos nacionalistas actuales atravesados, como en las organizaciones tribales, por la genealogía.

    2-Compare políticas de inmigración de distintas autonomías.

    3-Vaya a Hernani a los "bares de vascos" a averiguar cuantos de ellos son del pueblo y cuantos inmigrantes. Luego distinga entre ellos los que son inmigrantes de otros pueblos vascos (es decir, los parangonables a sus compañeros de escuela), los que son de España y los que son del resto del mundo. Como aquí no cabe un cuadro sinóptico no tiene por que hacerlo.
    Bueno, un saludo. Ya me contará. Suerte.
    Publicado por: txomin | 22/05/2007 13:30:40

    Saludos a todos
    Borja (83.44.60.179) - 15:51 - 24/05/2007...

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  32. ¡Que aburrimiento!...
    Buah lo de siempre. Es el típico comentario modelo nacionalista:

    1.Si criticas al nacionalismo es porque vives fuera de la realidad o la intentas esconder, tienes mala fe: “¿No contrasta su no consideración hacia miles de madrileños (a lo mejor es que no estaban en San Isidro, que curioso) con ese principio de isonomia del que habla?” ...luego eres un “facha”: ¿cual es ese modelo del que habla, el programa de Esperanza y Gallardón? ¿Conoce Ud. las políticas de inmigración del gobierno de la CAV? Podrían compararse a ver.”
    2.Respecto a Madrid: Yo conozco Madrid (todo nacionalista conoce Madrid) y Madrid no puede ser más que facha, Madrid nos odia : “¿De verdad dice usted que en las escuelas de Madrid no es relevante ser o no hijo de inmigrantes? ¿No hay bares en Madrid a los que prácticamente solo van inmigrantes?¿Ha estado usted en la misma Madrid que yo conozco?” ..... “¿no hay, en la calle, conductas xenófobas en Madrid? ¿solo hacia los de pasaporte extranjero, o también hacia vascos y catalanes?”... es más, Euskal Herria le da cien mil vuelta a Madrid: “Si no¿No se le ha ocurrido pensar que Euskal Herria, que en algunas zonas ha absorvido (sic) una inmigración de más del 50 por ciento, le da mil vueltas a Madrid como EJEMPLO de integración y convivencia?”
    3.Respecto a donde es el nacionalista: De donde somos TODOS nacionalistas (y quien piense lo contrario es un traidor) “Y digo yo: ¿no hay dos clases de ciudadanos en España, los que lo son y los que no tienen ese derecho de ciudadania (sic), precisamente por su procedencia?” Somos inocentes, no utilizamos las tradiciones políticamente: “¿Dice usted que en Madrid "hay tradiciones, pero, a diferencia de las liturgias nacionalistas, no son obligatorias"? ¿Cree usted que es obligatorio llevar txapela en las fiestas de Bilbao?“Respecto a lo mio...lo importante son los discursos y no los hechos”Y si nos atenemos a los discursos políticos hay que dejar claro que a lo largo del siglo XX la linea política que parte de ANV y luego pasa por ETA y por la izquierda abertzale ha sido la que más ha contribuido a eliminar barreras entre nativos e inmigrantes, al superar el sabinianismo e integrar la visón (sic) nacional con la lucha obrera.“Todo es muy complejo pero lo mio es mejor”: “Parece que usted cree que las cosas son como son porque imitan un "modelo" y así hay modelos equivocados y otros acertados, como el madrileño. Creo que las cosas son más complejas. La inmigración es un fenómeno complejo. La principal política de inmigración es la que cada uno hace en la calle, y en este sentido en Eskal Herria (sic!!!!) creo que hay niveles bastante buenos de integración de la inmigración española, y no tan buenos, aunque en general mejores que en España, con respecto a la nueva ola migratoria africana y latinoamericana.”
    Joaquín (83.45.176.116) - 17:44 - 24/05/2007...

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  33. Joaquin, por favor... ya que parece que el artículo ha tenido más relevancia fuera de la página original; si puedes contesta a este tipo que se dirija aquí... veamos de qué pasta está hecho.

    Eduardo Abril (83.40.32.225) - 18:18 - 24/05/2007 ...

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  34. Tienes razón Eduardo....
    Tan sólo intenté analizar un ejemplar de aquello que estábamos hablando. ¿No queríamos hablar de nacionalismo?... pues... e aquí un nacionalista.
    ... pero ahora me doy cuenta ahora que he pecado...me he dejado guiar por el demonio de la melancoía.¡Tantos años perdidos! ¡Tanto dolor!
    Tienes razón
    No vale la pena
    Joaquín (88.23.61.34) - 20:18 - 24/05/2007
    ...

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  35. Cosas que se me han quedado tras los últimos comentarios...
    La metáfora de los ciegos y los no ciegos jugando al escondite.

    La expresión "opinadotes".

    Que mi hermano es el único que no se sabe mi apodo (o sí, y me está llamando borrego con poca sutileza).

    Que todos estáis en el grupo de los no ciegos pero usáis distintas estrategias para pillar a los ciegos en el juego del escondite.

    Que todos estáis a sueldo de la Sociedad Española de Oftalmología (por favor, apiadaos de los ojos ajenos y poned puntos y aparte; hacerlo no sería rendiros a la simpleza, sino un acto de humanidad).

    La respuesta del nacionalista, que se parece sospechosamente a los comentarios que me hizo un colega bilbaino (no sospechoso de ser nacionalista) tras leer el artículo.

    Que el nacionalismo es perverso, y que puede serlo desde muchos puntos de vista que no se muestran en otros sitios. No sé qué punto de vista me ha convencido más, pero sí sé que ahora tengo más puntos de vista.

    Que con público, aunque sea un público incapaz de remar, es más divertido contar historias.

    Que... ¡ups! Son las diez de la noche y mi alien me llama para meterse en el baño. Acaban de olvidárseme todas las cosas que se me habían quedado.
    Ashep (81.38.12.167) - 23:00 - 24/05/2007...

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