espacio de e-pensamiento

martes, 3 de marzo de 2009

Gizarte Hezkuntza, Formación para el Espíritu nacional, Educación para la ciudadanía

Suele señalarse como argumento usual, que la acción educativa de los nacionalistas tanto en Cataluña como en Euskadi, limita la libertad y hace obligatorios ciertos pensamientos y afectos. Muchos, escandalizados con las noticias que nos llegan acerca de las Ikastolas y las escuelas normalizadas a base de catalanismo, insisten en la perversidad de que durante treinta años se haya alentado ideas segregadoras y de rechazo a todo lo español desde las mismas aulas.
El mismo argumento, un poco más estirado y refinado, se esgrime en los mismos contextos, para denostar la nueva educación cívica socialista. Y siempre hay quien, como es usual en un país en el que la Historia se usa tan literariamente como acudían los griegos a los relatos de Homero, insiste en recordarnos al viejo dictador, a sus campamentos de milicia juvenil y a su "Formación para el espíritu nacional".
Y sin embargo, después de cuarenta años de jurar los principios del movimiento, la generación de españoles, como mi madre o mi padre, que no conocieron más escuelas que las de Franco, fueron capaces de construir una democracia. Y también, después de treinta años de Ikastolas, una generación de vascos que aprendieron obligatoriamente euskaldún, posiblemente vayan a sacar de sus sillones a los jerarcas nacionalistas. Por tanto, no debe tener el lobo los colmillos tan grandes como se piensan algunos.
Y es que las "ideologías", una palabra que no me gusta usar, dejan de serlo en una sociedad de la información, del mismo modo que es dificil distinguir un cubo de agua del resto del mar.


Cosas como estas le enseñaron a mi madre y si la conoceis, tendríais que admitir que, o se dormía en las clases de "ciudadanía", o símplemente no se lo tragó.

LA PATRIA.
La Patria es una realidad y un sentimiento.
Es una realidad, porque está fabricada con esencias de Tradición, de Historia y Geografía.
Es un sentimiento, porque está formada con el recuerdo de nuestros abuelos, nuestros sabios, nuestros artistas, nuestros mártires, nuestros Santos.
Hubo un tiempo en que algunas personas sentían vergüenza de confesar a su Patria. Eran seres desventurados, impasibles ante las glorias que nos hicieron grandes y ante los sacrificios que nos hicieron fuertes. El ciudadano de la nueva España no sólo ha de tener el valor, sino el orgullo de confesarla.

EL ESTADO
No basta que los españoles vivan unidos y se comuniquen entre sí; eso lo hacen también los pueblos salvajes.
Es necesario que en toda nación haya un orden, una disciplina, una ley; uno que mande y otros que obedezcan. Entonces la nación se convierte en Estado.

LOS PODERES
El poder lo tiene el que puede y no el que quiere. Y sólo puede, el que tiene condiciones para mandar y autoridad para ser obedecido.
Los poderes son los atributos de la autoridad.
Quien tiene los poderes dicta la ley, prescribe su cumplimiento, ordena la justicia, crea los cargos públicos y nombra a las personas que deben desempeñarlos.

EL ESTADO TOTALITARIO
Si a los ciudadanos de un Estado se les consiente que cada uno piense en política corno quiera y obre según piense, en lugar de un pueblo organizado tendremos un caos social.
Un carpintero podrá hacer una mesa como quiera; pero si ha de hacerla bien, tendrá que someterse a una norma, a un criterio, a un conjunto de principios y reglas propias de la buena artesanía. Y si se sale de estas reglas hará la mesa, pero la hará mal.
Para ser buen ciudadano es preciso someterse a las normas que establece el Estado.
Un Estado es totalitario cuando en él sólo manda uno y cuando la voluntad de, todos los ciudadanos es una: entregarse a su servicio.

LOS DEMÓFILOS Y LOS DEMÓCRATAS
Los demonios son los amantes del pueblo.
Los demócratas son los partidarios de que sea el pueblo quien gobierne.
Se puede ser demófilo y no ser demócrata; es decir se puede amar al pueblo y no ser partidario de que estén en sus manos las altas jerarquías del mando de la nación. ¿Por qué? Porque no está preparado para desempeñarlas.
Hay quien sabe montar un Ministerio y no sabe montar un reloj. Y existen infinitas personas que saben montar un reloj y no sabrían montar un Ministerio. Nunca se sabe una cosa sin haberla aprendido antes.
E1 saber gobernar una nación es una cosa que sólo' conoce el que la ha estudiado y aprendido.
Encomendar al pueblo, que no ha estudiado ni aprendido el difícil arte de gobernar, la responsabilidad de dirigir un Estado, es una insensatez o una maldad. Quien ame de veras al pueblo no echará sobre sus espaldas esa carga con la que no puede.
No debemos ser demócratas, sino demófilos, y por eso debe gobernar la nación quien más valga, y el que más vale es el que se impone por su sabiduría y sus -virtudes.

ACCIÓN RECTORA
El liberalismo consistía en dejar que las cosas mal hechas se arreglaran por sí solas.
Pero ¿por qué dejar que las cosas se hiciesen mal?
Se dice que una persona es escéptica cuando no tiene fe en nada, en lo bueno ni en lo malo. Tanto le importa una cosa como otra, porque cree que no hay remedio para ninguna.
Liberalismo y escepticismo son una misma cosa.

EL INDIVIDUO
Si yo para mí mismo soy todo, para el Estado español no soy más que su servidor.
España no puede girar alrededor de mí; soy yo quien debe moverse para honrar y dignificar a España con mi persona. El individuo sólo lo es plenamente cuando quiere lo que quiere la comunidad representada por el Estado. Esto quiere decir que mi voluntad y mis actos deben enderezarse al bien común, pues solamente de ese modo serán útiles para mí y para los demás.

MILICIA
No nos referimos especialmente a los soldados, sino al espíritu militar que debe informar la vida española.
Los soldados defienden a la Patria con las armas en la mano; los que no somos soldados debemos defenderla con los libros, con el arado, con el martillo o con la sierra en la mano.
Los soldados la sirven con heroísmo, tenacidad y alegría; nosotros, con esfuerzo, perseverancia y satisfacción íntima.



Os dejo también el libro del que lo he sacado para que os riais un rato: