espacio de e-pensamiento

jueves, 28 de febrero de 2008

Estudio

He escrito este artículo con cierta urgencia porque creo que era necesario ofrecer algunos datos que pudieran ser relevantes para uno de los interesantísimos debates que esta página se desarrollan (y aprovecho para saludaros a todos, sobre todo a Eduardo, promotor de la página).
Escribo rápido, pero creo que esta es la esencia de la página, que se desarrollará, espero, luego en los comentarios.
Me interesa sobre manera el tema del sistema electoral, por muchas razones, pero la principal es que creo que el posible cambio a la representación uninominal, como se ha defendido en un artículo en esta página, abriría consigo todo un elenco de posibilidades tan drásticamente revolucionarias que peligraría lo que social, afectiva y psicológicamente conocemos hoy en día como España.
Escribo con cierta urgencia, disculpadme. Aquí os presento una tabla de Excel, programa que apenas domino con los datos que podéis contrastar fácilmente, y son si no acertados, muy aproximados. Los cálculos son míos, y aunque no soy muy diestro en matemáticas, creo que son correctos.




Como vemos en el cuadro, el sistema de reparto de escaños actual favorece claramente a las comunidades del interior, mucho menos pobladas que las de las costas. Un ejemplo, de los 33 congresistas que tuvieron que elegir los castellano-leoneses, tan sólo 15 eran resultado de la población, siendo los otros 18 restantes añadidos por el número de provincias. En el caso de Cataluña, de los 47 escaños que debería cubrir, 39 serían por población y tan sólo 8 por número de provincias. Es decir, que Cataluña, teniendo un 15,9% de la población española le corresponde una representación parlamentaria de un 13,4%, mientras que Castilla-León, con un 5,6% de la población española, le corresponde una representación parlamentaria de un 9,4 %. En el caso de Aragón, gracias a sus tres provincias dobla su representación parlamentaria, 6+6 representantes; caso doloroso si se compara con la región de Murcia que sólo puede elegir a 9 congresistas aunque tenga más población que la anterior comunidad, un 3% de la población total española frente al 2,8 % de Aragón.
En la representación uninominal, el estado se divide en pequeños distritos electorales de 100000 a 150000 electores. En el caso de España, si el distrito electoral fuera de 100000 habitantes, nos saldrían 444 distritos electorales, es decir 444 diputados. Supongo que los distritos electorales se formarían teniendo en cuenta la proximidad geográfica de los electores, es decir, si en la provincia de Cáceres su población es de 412067, tendría, redondeando, 4 distritos electorales, lo que le supondría 4 representantes directos en el parlamento. La provincia de Madrid, con 5891905 habitantes tendría 58 representantes directos; La Rioja con 205355, 2 representantes; Vizcaya, con 1138743, tendría 11 representantes; Guadalajara, con 212895, tendría 2 representantes; Lugo, con 356209, tendría 3 representantes; Palencia y Ávila tan sólo 1 representante cada una; y Soria, con 93070, obtendría 1 ó ninguno
En relación con las Comunidades, Madrid obtendría una representación de 58 parlamentarios; Cataluña, un total de 70; Andalucía obtendría 79 representantes; Castilla la Vieja obtendría 23 representantes; Castilla la Nueva obtendría 19; El País Vasco obtendría 21; Murcia obtendría 13; Extremadura obtendría 10; Galicia obtendría 27 representantes etc.; Navarra obtendría 6 representantes Entre Galicia, País Vasco y Cataluña, sumarían un total de 118 representantes en el Congreso; Andalucía y Extremadura juntas, 89 escaños, Madrid 58 escaños. Estas seis comunidades obtendrían una representación de 265 escaños, mientras que las 13 comunidades restantes se repartirían los restantes 179 escaños.
Con el sistema actual, de representación poblacional, la circunscripción electoral es la provincia, a la que se le adscriben la representación mínima de dos diputados, y después un diputado por cada 175000 habitantes, lo que daba un resultado de 61 escaños por Andalucía, 47 por Cataluña, 24 por Galicia, 35 por Madrid, 19 por el País Vasco; entre Galicia, País Vasco y Cataluña, suman una representación de 90 representantes para 11 provincias; es decir un 26 % de la representación parlamentaria corresponde a un 36% de provincias del Estado y un 74% de la representación al restante 64% de provincias.
Con la representación uninominal, el número de representantes en el Congreso no varía sustancialmente: Galicia, País Vasco y Cataluña obtendrían un 26’5% para el 36% de provincias del Estado, y el resto el 64% de provincias obtendría una representación del 73’5%. Sí es cierto que habría una tendencia a que la representación parlamentaria fuera periférica, lo que causaría además una crisis en la propia identidad histórica del estado español, tendente a ver a Castilla como núcleo simbólico de la Nación, cuando en realidad no representa más que al 5’6% de la población del estado, siendo esta, además, la más envejecida y dispersa. Estoy casi convencido, mirando esto así por encima, que el sistema actual de representación (así como que la monarquía sea la institución que se ha apropiado de la jefatura del estado) esta motivada más por miedos a una posible desintegración de lo que históricamente puede defenderse como España, que a otros fines secundarios. Adiós.


CASANUEVA